Se lo mandó
a una flor
color buganvilla
¿por casualidad?
No lo creo;
pese a no saber
leer ni escribir,
ni utilizar
las tecnologías,
me robo el móvil
y se puso en contacto
con quien más
lo necesitaba.
El poder de
la inconsciencia
lo podemos llamar.
Nada que ver
con Freud,
sino con la estrecha
relación
de contacto
privilegiado
que nos une.
Porque se acuerda
de l@s poc@s
que consiguieron
dormirle
cuando todavía
necesitaba hacerlo
en brazos.
A las flores
no se las confina
y si se puede,
mejor que las rieguen
las nubes en lugar
de las regaderas.
Estamos cansadas
de lo artificial.
Necesitamos
ser intervenidas
por la incorrupta
naturalidad.
Y luz, mucha luz,
haya sol o no,
pero la claridad
del exterior
no se puede sustituir
por las bombillas
de bajo consumo.
El cachorro
toma distancia
de la adulta
porque ha conseguido
interiorizar
su figura
y es capaz
de separarse,
a corta distancia,
porque ya puede
representarla
en su imaginario.
Por eso escribió
a una flor
llamada Margarita,
que lejos
de marchitarse
es capaz de expandir
sus raíces
en el suelo obtuso
y mantener sus pétalos
como huesos irrompibles
Una flor que lidera
los campos de trigo
y el ejército de cerezos.
Da igual a qué plaga
se enfrente
porque sobrevive indemne
a los mediocres.
A ella le escribió
su primer whatsapp
porque sabe
que es la única
flor
al otro lado de la verja.
_A Marga_
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