lunes, 28 de febrero de 2022

reGALAzo

Se llama Gala 
por quien de llama Gala
que se lo digan 
a la experta en infancia.
Además tengo dos amigas
que la contienen
en su apellido,
junto a sus dos cachorras
y sus dos cachorros 
respectivamente.
Galanes con galones.

Tiene el pelito negro
como lo tenía su hermano
y unos ojos enigmáticos.
No sabemos el color,
pero ojalá sean 
los de su abuela.
Los abre con delicadeza
como se pasan
las páginas de un cuento,
con el tacto suficiente
como para sentir
la importancia del acto.
Y busca no sabemos qué;
lo que sí sabemos
es que sus cinco sentidos
trabajan incansables
por conocer a quienes
le rodeamos
aunque todavía
no sepa que existe.

Su piel,
tan fértil como
la de un campo
bien tratado,
se deja tocar sensible
con la fuerza de las yemas
de nuestros deseos.
Porque la deseamos y mucho.
Su vello bello
repartido
por tofo su mapa
se eriza
cuando su madre se acerca,
se acopla sin huecos
a la pureza de los acontecimientos.
Hasta sus laceraciones
van y vienen
como la marea
que se busca en verano.
Esas partes
de las superficies
de color rojizo
como el banco
en el que te sientas
a tomar el sol
en invierno.

Arrugados todos sus dedos
en homenaje
a l@s que son muy mayores.
La analogía de nacer y morir
con similitudes incontestables.
Los mueve como
quién toca un arpa
en un espectáculo
de luces y aguas.
De su más adentro
salen sonidos de
No a la guerra,
vírgenes
como el lugar
más inhóspito
por conocer.
Se comunica en danza
y revoluciona
todo el espacio que ocupa,
porque su materia
es tiempo y peso,
tiempo para descubrirla,
el peso del regazo en el refugio.

Una vulva volcán
y unos pliegues oceánicos
tan profundos
como la fosa de las Marianas.
Sabe a leche materna
y huele a polvo de estrellas
por eso de venir
desde otro planeta.
Tiene un culo
como para hacerse
un sándwich
para merendar
al salir del cole,
porque eso quiere decir
que te han recogido
quiénes te tienen que recoger,
justo con l@s que tienes que estar.
Por eso tiene un regusto
a Victoria y Campoamor,
a Kent y Clara,
a Gala social,
publica y comunitaria.
Lo decía por segunda vez
mi camiseta:
Nacida Para Vencer.
Porque sí,
esto va de victorias y de derrotas.
La enfermera nos decía que no.
Pero ella estaba inundada
de conformismo, mediocridad
y blanqueamiento.
Nosotras no señora.
Nosotras hemos venido
a este mundo
para marcar la diferencia,
para hacer camino
con las poetas
y para cambiar
lo que nos parece
que debe ser cambiado.
Así que sí señora.
Nacimos para vencer
no para ser vencidas.

Qué decir de ese
angioma en el ojo izquierdo
como si fuera 
un parche pirata
para abordar
a las piratas actitudes.
Con catalejo para mirar
bien lejos,
garfio para defenderse
de las agresiones 
y pata de palo
para ser resilientes.
Todo eso llevas acumulado
en cinco días.
Un cumpleaños
compartido de por vida
en el que siempre 
daré un paso atrás,
y un hermano mayor chuli,
gigante, referente, competente,
hasta los dientes y de frente.



domingo, 27 de febrero de 2022

Tengo la sentencia dada

"Si todo el mundo lo sabe
desde el día en que nací,
tengo la sentencia dada,
desde el día en que nací"

Se levanta
a las 05.20
y rompe aguas.
Se cuela la luz del baño 
por la habitación,
me despierto,
me lo cuenta,
y me da un vuelco el corazón.
Semana 40+2
creyendo que no iba
a llegar nunca.
A las 05.30
se levanta el cachorro.
Le digo que tiene
que tiene que volver
a acostarse.
Lo hace y se duerme
con la puerta cerrada
porque va a empezar
el festival pirotécnico.
Comienzan las primeras
valoraciones sin atisbo 
de contracciones.
Avisamos a nuestr@s
referentes y concertamos
las horas.
Desechamos la idea
de ir al trabajo
porque lo que parecía
inminente se hace presente.
Las mochilas de enseres
llevan varias semanas
preparadas,
sólo habría que colgárselas
al hombro y salir pitando.
Se registran 
los primeros terremotos,
de momento suaves
y alejados de cualquier
epicentro.
Los siente
y juega con la posibilidad
del balanceo, del equibrio,
de la simbiosis.
Ya habían llegado
los primeros mensajes
de felicitación,
sólo que el motivo
era bien distinto
a lo que nos ocupaba.
El cachorro se levanta
definitivamente
a las 06.30.
Le pregunta a su mamá
si se ve sus propios pies,
y resulta que mamá
ya no se ve los pies.
Eso quería decir
que Gala estaba en camino,
lo aprendimos de un cuento.
Entiende que lo de 
ser hermano mayor
va a ser una realidad física.
Como cuánticos son
los sonidos que surgen
del cuerpo de mamá,
desde su garganta más primaria
y su estómago más primitivo.
Bajo a la perrilla.
Se da una ducha caliente
para intentar aliviar
un poquito
la rotura de placas
debido al seísmo.
Adelantamos la hora
porque ya sabéis
que somos 
más que puntuales.
Enzito se toma
su último Bibi
con el estado
de hijo único
mientras mamá
 en la habitación
baila todo su cuerpo
con vocales abiertas
y movimientos preparatorios.
Eso asustaría a cualquiera
que no lo haya vivido antes,
pero era su segundo espectáculo,
y nos sabíamos la coreografía
de memoria.
El que no se la sabía
era Enzo,
que acudía al show
entre curioso e inquieto
y algo asustado
por el crescendo
de mamá.
Así que allí,
al borde de la cama
que nos pusimos todas
a imitar la danza del advenimiento.
Mamá era Max,
el monstruo más monstruo de todos,
y nosotros éramos
los monstruos
que imitábanos sus 
juegos comunitarios.
Aaaaaaaaaaaaaa,
Ooooooooooooo,
haciendo círculos
con la cadera
y las piernas flexionadas
mientras encorbábamos
la espalda
en ángulo recto
para saludar al suelo
que hace crecer la tierra.
Pero las contracciones
eran demasiado fuertes
como para seguir jugando,
así que cogimos
nuestro barco particular
para navegar entre
el día y la noche
mientras atravesábamos
las semanas y los meses
hasta llegar 
al mismo amanecer
de nuestra casa,
La Mariana,
donde nuestra luna nueva
nos estaba esperando...
...caliente.
Era hora de irse.

La tía Esther
se quedó con Enzo
porque se tenían 
que ir al cole
para divulgar
la fantástica noticia.
El abuelo Pedro
nos llevaba en coche.
Contracción de las duras
antes de bajar las escaleras
y luego al salir del portal
junto a la marquesina,
donde no fueron
pocas las vecinas
que se asomaron
ante los gritos.
A su manera,
se estaban despidiendo
dándonos el último ánimo
que nos habían dado
meses atrás.
Mi viejo esquivaba 
los vehículos
como quien corre por un andén
sin tocar a nadie.
Ella iba detrás,
a cuatro patas
mirando por la luna trasera
y sin cinturón de seguridad.
Las contracciones eran descomunales.
Los alaridos de la fiera
hubieran curado
hasta al ser más malo
del planeta.
Atravesábamos la M-23
a duras penas.
Al salir del túnel
nos metimos por 
el carril Bus,
haciendo de la multa
un atajo necesario.
Pero hacia al final
del carril había atasco.
El de al lado se despejó.
Así que mientras sacaba
medio cuerpo fuera
de la ventanilla
con un pañuelo blanco,
mi padre saltó la mediana
mientras los coches aledaños
se hicieron eco
de la situación.
Llegadas a este punto
nos la sudaba todo.
Aparcamos en Urgencias.
Se quedan en el coche
como si fuera
una cueva de rituales sagrados.
Voy a dar los datos
en admisión
con determinación
despejando toda duda
de la significacia del momento.
Había mucha gente,
pero yo no vi a nadie.
Solicitan camilla
pero ella entra aguerrida
por la puertas automáticas,
se tira al suelo
para rugir y avisar
que está preparada.
No había entrado
al box y ya estaba
medio desnuda.
+ "¡Deprisa!". Repetía cansina
una auxiliar.
- Qué ya vamos,
¿no ve cómo venimos?
No volvió a repetirlo.
Dilatada de 8 (¿OCHO?)
¡VÁMONOS!
Los deseos de epidurales
se fueron al garete.
Lo asumió
en dos segundos
y nos metieron
en el paritorio número 8,
por eso de las coincidencias.
Laura la matrona,
Naiara la residente
y Milagros la auxiliar.
Ellas fueron quienes
asistieron el parto,
ni una más
y ni una menos.
No hubo pollas
de despacho,
sólo la mía,
encogida y contraída
para ponerme a la altura,
a la debida altura.
- ¿Os doy el plan de parto?
+ Lo siento no hay tiempo.
- Vale, tenemos líneas rojas,
para eso sí que hay tiempo.
Me escucharon
como quienes escuchan atentas
a alguien vulnerable.
Y esa fue su actitud
durante todo el acompañamiento.
De respeto y una profesionalidad
llena de habilidades sociales,
feminismo y humanidad.
Eran las 08.00
y estaba en una cama
intentando encontrar
la postura.
Se agarraba a cualquier cosa
y miraba al cielo
como pidiendo clemencia.
Las contracciones eran duras,
durísimas,
tanto que se me rompían
los huesos por dentro
de sentirla tan arraigada
a la nueva vida
que estaba por salir.
Le acompañaba
con mi voz simbólica
que parecía a veces
incapaz de hacerse notar.
Con mi mano derecha 
la sujetaba tan fuerte
como quién lucha a muerte
por no desprenderse
de algo a lo que ama.
Con la izquierda la abanicaba
o la mojaba la frente
mezclada con sudor y lágrimas.
Pude ver la cabecita,
pequeña y con mucho pelo,
dejándose llevar 
como la ola y la inercia de su mar.
Tenía tantas ganas de empujar
que no había punto de retorno
para que no sucediera
algo distinto
a lo que iba a suceder.
Eran las 08.41
y su cuerpo volaba 
en medio del paritorio
hasta caer,
dulce y suave
en la piel de su madre.
Ella,
la niña y yo,
rompimos en un llanto
que no estaba pactado
pero que nos unió
de por vida
por los restos.
Su hermnao mayor chuli
todavía no había llegado al cole.

miércoles, 23 de febrero de 2022

34 palos

Con los almendros en flor
celebro mi aniversario.
Un poco empañado
porque el invierno
es menos invierno
y la lluvia está
con baja autoestima.
La gente en general
está contenta,
pero es más peligroso
de lo que nos damos cuenta.

34 palos zamoranos
como el que cogió mi hijo
en la localidad de El puente.
Volveré a ser el padre
de las nieves
que de recuerdan
con nostalgia
y de las semanas
incesantes de charcos
donde el gris,
mi color favorito,
lo inunda todo.

Más feliz que un perdiz
y con una barba desarreglada
que me llega hasta el suelo.
Morro ninguno,
mi actitud sigue
siendo la más colaborativa
posible.
También la más
combativa,
todavía no me ha llegado
el conservadurismo
de mi padre,
y si me llega que me muera.

Sigo llenándome
de simbolos
tal y como hacía
en la adolescencia.
Sólo que ahora lo hago
con un rumbo
aunque todavía con dudas
y con miedo.
Los últimos 23 de febrero
me levanto para mirar
en el espejo
un mensaje
con pintalabios eterno,
como si de una caverna
rupestre y pictórica
se tratara.

Llevamos dos años
poniéndole puertas y muros
a nuestros impulsos.
Ése va a ser mi deseo.
El de la apertura
y la expansión
de lo que nos pide
la carne, el corazón
y la psique.
Lo que hemos pasado
no tiene ni pizca de gracia,
ni matices de broma.
Los malos son más malos
y las buenas hemos
sobrevido a duras penas.
Nadie va a salir mejor
de ésta.
Nuestro único cartucho
es el de l@s hij@s
incorrupt@s
que entenderán
lo que nos hace falta.

34 palazos
que les daba fuerte
a los cayetanos,
hay pocas cosas
que me causen tanto rechazo.
Tan ruines
capaces de robarme
la porción de tarta.
- ¿Qué me pasa?-
me preguntan algunos
seres queridos.
No.
¿Qué os pasa a vosotr@s?
que preferís la anestesia
y os da igual
la exitinción del lobo.

Hasta donde pueda.
Hasta donde llegue.
Que nadie salga indemne
porque todas tenemos
cuentas pendientes.
Mira debajo de tu coche
que hoy lo celebramos.


lunes, 21 de febrero de 2022

Saliendo de cuentas

Saliendo de cuentas
en 3, 2, 1...

La misión a Marte
de la madre con su hija,
con una barriga
más grande que el casco
y una piel de rinoceronte
para que los restos
de asteroide
no hagan daño
tras el impacto.

Arreando que es gerundio,
porque el infinitivo
siempre me sonó
más mecánico.
Saliendo de cuentas
es como aquel día
en el Albatros;
o como aquel
en la cuesta de La Antigua
por tu trigésimo cumpleaños;
o como aquel
en la finca de Las Abuelas
en un 3 de marzo.

Llevamos saliendo de cuentas
toda la vida,
día arriba día abajo.
Otro lunes para la historia
donde me iré al trabajo
como una mariposa,
volando.
Y cuando vuelva
seré loba,
con mis fauces
lamiendo a l@s cachorr@s.
Jugaremos al escondite,
al pilla pilla
y a seguir transformando
un salón que requiere espacio.

Tranquila guerrera,
todavía hay tiempo,
el homenaje te está esperando,
"el de morir en tus brazos".
Las expectativas desatadas
de un parto-cosmos
"Clavel y rosa clavadas".
- ¡Hola cariiiiiiii!
gritaba tu hermano
entre risas y juego
para dormir la siesta
el pasado fin de semana.
Te estaba llamando.
Te estamos llamando.
Te susurramos al oído
vocales abiertas.

Suenan los tambores
de fondo
por la cuesta del pueblo.
La gente en las puertas
latiendo deprisa
con fuerza pagana
esperando su himno
que alberga una familia
sin comas
recogida en ovillo
para guardarte la luna,
la niebla, la lluvia
y un cachito de sol
para cuando quieras
abrir los ojos.

Sólo me queda un texto
en la recámara
si quieres seguir
estando dentro.
Se me acaba la munición.
Ojalá el próximo
lo escriba contigo
en brazos,
de madrugada
y a solas.

domingo, 20 de febrero de 2022

Semana 39

- Mamá ya es de día ¿te levantas?

Con ese impulso
llegamos al último día
de la semana 39,
aquí no hay segundo parte
porque es la primera vez.
Qué inteligente es,
sabedor de lo que necesita
su madre a cada momento.
Ese empujoncito emocional
para que consiga levantarse
estirando todos
los músculos de su cara.
Porque sí,
las fuerzas flaquean,
y el ánimo se tambalea.
Tiene derecho
a sentirse como quiera,
y como nos pasa a todas,
tenemos días buenos
y días que no lo son tanto.
En todo caso la línea de meta
se ve por el horizonte,
último esprint
y a por los últimos 
kilométricos días.

Otro San Valentín
que pasa desapercibido.
En esta casa celebramos
el amor sin excusas,
con alevosía y nocturnidad,
sin pluses de riesgo
ni equipos de protección.
Hace tiempo
que nos despojamos
de las mochilas
como herramienta
y verdugo
de toda expectativa
que nos queda lejos.
Manchas en la cara
como el mapa
que te aprendes en Primaria,
con todos sus ríos y montañas,
con su litoral dispuesto
a que se esconda el sol
y con un despliegue
del firmamento con sala VIP.

Son 5 amigas las 
que nos acompañan
y a las que también
les dedico este texto.
A Lara, Julen, Carmen
y dos cachorr@s
con sexo y nombre
todavía por determinar.
Prefiero el concepto
de comunidad a la de tribu
por eso de hacer 
más auténtico al vecindario
y las vecinas que lo componen.
Mi aplauso y reconocimiento
para todas esas muejeres.

El informe dice 
que Gala está en el percentil 57,
que su madre se negó
a la maniobra de Hamilton
y que en caso de cesárea
el Gregorio Marañón
no permite acompañante.
Todo así de bonito y normalizado.
Luego saltan las alarmas
cuando alguien dice
que la democracia no es plena.
¿A quién queréis engañar?
Porque a mi no.
En fin,
no son quejas,
son realidades
y distintas sensibilidades
cada vez más criminalizadas.
Son casi presas sanitarias
por muy fuerte que suene,
pero alguien tiene
que decirlo.
Tenemos que ser más
las que nos manifestemos
y señalemos con el dedo
a los culpables.
No es cualquier cosa
acompañar un embarazo
y después un parto.
Es constitucional y de derechos humanos
ser más humano que nunca,
dejar de lado la rigidez
de tiempos antiguos
y actualizarse 
con el debido respeto
para hacer el acto
algo sano y bonito.

La violencia no es callejera.
La violencia es obstetricia.
Y España se salta todos
los indicadores recomendados.
Es un hecho
que nuestro sistema sanitario
sustentado por
el estado de bienestar
es una suerte de salvoconducto
que si bien existe,
también debe ser modificado.
Y si tiene que ser
mediante la violencia callejera,
pues que así sea.
Cuando el ginecólogo
me interceda
por pintar 
la fachada de un banco,
tendré que ponerle colorado
por invadir sin empatía
los cuerpos humanos.

Pinta en bastos
que mañana
cambiaremos de decena.
Lo asumimos con paciencia
y decoro.
Con un lenguaje cuidadoso
y las manos abiertas.
Con sueños que tienen
que ser soñados
y miedos que deben
ser enfrentados.
Con más preguntas que nunca,
pero también con más pasos
que recorran el camino.
Porque no paramos.
Porque nos parece justo
seguir siendo justas.
Porque no decaemos
en el intento
de seguir avanzando.
Porque lo hacemos juntas
y precisame te por ello
somos más fuertes.
No podrán contigo,
ni conmigo,
ni con nuestro hijo.
Nuestra hija nos espera,
tenemos la piel más que lista.

viernes, 18 de febrero de 2022

Monitores y Hamilton

Que hoy papá
no se va temprano
al trabajo,
pues me levanto
a las 5.50 
y tenemos más rato.
Estas son nuestras
condiciones,
las de exprimirse
hasta la última gota.
Porque él entiende
perfectamente
lo que se viene;
no podrá adueñarse
de las consecuencias
pero para eso estamos
el resto,
para contárselo
una y mil veces
o respetar el silencio
que a veces se requiere.
- No quiero ir al cole.
+ Hoy te lleva la tía Esther.
Pues tan contento
y a otra cosa mariposa.
Hoy era el día del aleteo,
alzando el vuelo,
dejando lejos
la crisálida arrugada.

Cogemos juntas el bus
que tanto hacía
que no cogíamos.
Como aquel
29 de septiembre
que derivaría
en el 3 de marzo
sin día de asuntos propios,
sólo que esta vez
ya teníamos el
libro de familia
aunque se nos 
olvidara en casa.
La cita era temprano,
pero no hay nada
más temprano
que nosotras,
por eso llegamos
tres cuartos de hora antes.
Frío en la sombra
agustitas al sol
- ¿Desayunamos?
+ Vale, pero antes
aprovechamos
y le abrimos 
una Cuenta Mini al niño.
Pero al final no
porque nos dejamos
el libro en el cajón
de la cómoda de casa.
Así que ni cuenta,
ni desayuno,
ni plan de pensiones.

- Me meo muchísimo.
+ Pues ve pasando
que me voy a echar un piti.
Mis nervios me delatan
y me acorralan.
No puedo evitar pensar
en ella,
en toda ella
en sí misma
dentro de su madre.
Yo también voy a mear
y me hago una foto
de recuerdo
frente al espejo
estilo instagramer.
Meto la tarjeta a las 8.58
y somos las segundas
en una sala de espera
sin salero alguno.

Sale en la pantalla
el BY98
y me imagino
qué juego de palabras
podría hacer
con ese algoritmo,
pero no me sale nada.
Nos toca.
Ella entra primero.
Cortésmente pregunto
si puedo pasar.
No se permiten acompañantes.
Menos mal que la que lanzó
la normativa
estaba acompañada
por una mujer rubia
que le informa
que ya sí que se permiten
acompañantes.
Se me olvidó preguntarla
el nombre
para incluirla 
en el texto por las molestias.
Es verdad, 
pero sólo a veces, 
que por azar y alienación de planetas,
sales ganando.
Igual que es verdad,
pero esto siempre,
que estamos rodeadas
de mediocridad
incluyendo la propia.

Unas calzas,
barriga al aire
y a la cama,
mejor incorporada
por favor.
Yo mismo le podía
haber puesto las correas,
lo aprendí a hacer 
en la semana 26.
El latido,
las pulsaciones
y una gráfica
en la que subimos
y bajamos
sin cinturón de seguridad.
Una sala comunitaria
donde a través de carteles
se pide respeto
y un volumen bajito 
Sin embargo, es la patrona
la que con su voz
rompe la norma.
Pasa una mujer musulmana
con su velo,
que si bien se esconde
con pudor la barriga,
no le importa tanto
llevar la cara al descubierto.
Le doy la espalda
por respeto cultural.
Le acompaña una intérprete
que se comunica en inglés.
Una media horita
monitorizada
donde grabo el latido
y le hago la foto
que ilustra el texto.
Con V de vencer
de puede leer
entre sus dedos
y una sonrisa
como la puesta de sol
de Huelva.

Movimiento fetal normal.
Todo perfecto.
Me entero que a mí
no me harán PCR,
toma Gerona pastilla de goma,
y que a Ayuso
le han salido espías,
siguen esperando
su turno las francotiradoras.
Café con leche y cruasán
más café sólo con 
pincho de tortilla.
Desayunamos
en diez minutos
y cada una a su rutina.
Yo al curro
mientras escucho en bucle
una canción
de Conchita y Rozalen
y ella a comprar fresas
para la merienda del niño.
Voy con ganas
y sin justificantes,
cita doble
en un mismo día
con las mismas personas,
"las mías".

Alcanzo un jardín
más que pedagógico
donde la Pandilla arrasa
con su juego,
no sin antes
haber colocado la clase
para la comida.
Las cosas bien hechas.
Un toma y daca
donde lo que más importa
es tener en cuenta
a quienes te rodean
en tu día a día.
No con el ánimo
de obtener recompensas,
sino con el altruismo
y la humildad
que te llevarán
a lugares más amables.
Todas ganamos.
Eso es marcar la diferencia,
espero que te des cuenta.

Una coreografía
un tanto acelerada
pero con la misma mirada
y el respeto de siempre.
Me dice Raúl
que prepare fajitas para cenar
por eso de las costumbres
y los rituales,
y antes de marcharme
cuento La ovejita que vino a cenar
y Pequeño azul pequeño amarillo
por eso de brindar
con la gente a la que quieres.
Y Marisol, tan presente ella,
que me deja la comida
en el frigorífico.
Qué gusto, qué alboroto,
las de sentirse en casa
estando tan lejos de ella.

Un bus, un metro
y dos transbordos después
llego al centro de especialidades
donde me esperaba 
mi musa y un juez
con independencia del Consejo.
Hakam y Noe
bien podría ser el título
de un manifiesto revolucionario
para reconquistar España.
La guerra sucia del PP
y el postfranquismo de VOX
y sus votantes.
Más crestas y más bombas
tras la sexta ola.

Pues venga,
a por la segunda sala de espera
aséptica y vacía de humanidad.
La gobiernan carteles
con prohibiciones tipo:
'prohibido jugar a la pelota
en la plaza'.
Así nos va, no sé de qué nos quejamos.
Y ella que se enfada
porque es muy enfadica.
Motivos tiene de sobra,
lo que pasa es que
venimos a ver a Gala
y nada puede empañar
dicho hecho...
...¿o sí?
Bueno, para empezar
un cartel reza
" que por orden de los superiores
y debido al protocolo Covid,
no se permiten acompañantes
en las consultas".
Una vez más
la pelota al pie
y a puerta vacía
para no esforzarse
en humanizar la sanidad.
La otra parte,
la que no está embarazada,
se queda en fuera de juego
por excusas baratas
que no se cree nadie,
como si no fuera significativa
en el proceso.
Si yo fuera sanitaria
no sería cómplice
de la marginación.
También ocurre
en la escuelas y en los coles,
no en la mía,
así que sé de lo que hablo.
Si se quiere, se puede,
y la realidad es que es 
más cómodo echar
balones fuera
¡Cobardes!
- Señora, ya que no puedo pasar,
¿le importaría hacerle 
una fotografía a la pantalla?
+ Claro, sin problema.
Así que espero fuera.
La madre protesta,
pero irremediablemente,
con esto,
pasamos por el aro.

Casi sin saludar
ni mirarse a los ojos
y antes de cualquier
exploración protocolaria...
-Hola ¿qué tal? 39 semanas y tres días,
¿te hago la Hamilton?
¿Qué cojones se fuma
señora?
Me llamo Noelia,
estoy a término,
me encuentro a duras penas,
me cago en tus muertos
y en Hamilton.
Seguro que Hamilton
era de derechas.
Una profesional
con plaza pública
que se quita la careta
enseñando su cara privatizadora
y para nada respetuosa.
Hubo una segunda proposición
con el dichoso Hamilton.
Señora, se está jugando
la vida por ese camino.
Echa el freno,
rectifica
y le mete los dedos
como quien desatasca
una tubería.
¿Dónde se ubica la sororidad
y por qué algunas mujeres
todavía no lo han entendido?
Cuello del útero borrado,
dilatada de dos,
la niña entre 3,200 y 3,5 kg,
todo en orden,
hemos acabado.
Fecha para el parto inducido
el 3 de marzo,
pero no creo que llegues.
Bueno, por lo menos sería
en un 3 de marzo,
ahí sí que se cerraría el círculo.
PCR dos días antes.

Recibo un correo
de un sujeto más que sospechoso.
Se me acelera el pulso
y me pongo aún 
más nervioso.
A la de la ventanilla
todavía le sobran
unos minutos de comedia
a la hora de atendernos.
No podemos más que
compartir su miseria.
-Te llevo al curro, come algo.
- Tengo el estómago cerrado,
no te preocupes,
¿pero puedo fumarme un cigarro?
Cada una con sus remedios
y Dios en vuestras casas,
en la nuestra es 
una esencia non grata.
¿Estás bien?
Un beso.
En seguida nos vemos.

Entro a oscuras a clase
y me pongo al día
con mi pareja educativa,
mi amiga Marta.
Hacemos el cambio de turno
y planificamos
juntas
el resto de acciones.
Se le llama trabajo bien hecho.
Tengo movida
con un hombre
que se cree muy hombre
y además cree
que eso es bueno.
Le zanjo,
le mato por dentro.
Una levantada de reencuentros,
abrazos y control de esfínteres.
Cierro la jornada 
con una merienda épica
de vítores y cantos.

De vuelta a casa
sin saber, una vez más,
si volveré al día siguiente.
Ahora toca parque y cachorreo,
mi momento sagrado.
Allí estaban jugando
al pilla pilla,
al tren por el tobogán
a los castillos de arena
y a la pelota.
Que te reciba
a grito pelao 
gritando tu nombre
cura el cáncer.
Así de drástico te lo cuento,
porque cualquier detalle
que implique a mi hijo,
es como la vena
que necesito por dentro.
Y al lado su madre,
eclipasando al sol
y a las vecinas moderadas.

Pero todavía 
no había acabado 
el día.
El ejército de 
belugas varadas
hicieron
de sus aletas patas,
para ponerse firmes
en la tierra
que les hace justicia.
Venían para darnos
purpurina, ánimos
y cariño.
Un amor más fuerte
que cualquier droga
que hayas probado,
tú que creías 
que lo habías probado todo.
Así que nos desquitamos
con vasos de agua de grifo,
el gato encerrado
y el niño con pijama,
haciendo alarde
de sus estrategias
para librarse del baño.

En fin,
tras el tacto
un poco de tapón mucoso
con hilillos de sangre.
Esto también es maternidad
y crianza
putos machistas.
Contracciones sinuosas
imposibles de soportar
para el hombre.
Y un estilo
inconmensurable
que pone a cada uno
donde le corresponde,
sobre todo a los machos.
Pero qué puto asco
da a veces
tener pene.
Lo reconozco.

Monitores y Hamilton
suena a fórmula 1,
pero esto no va
de deportes elistitas
en los que solo sabemos
los nombres de ellos.
Esto va de mi mujer y mi hija.
Sin un sentido posesivo
sino de pertenencia.
De todas las atrocidades
que nos quedan todavía
por combatir.
De todo lo que 
tenemos que aprender
y desaprender
y volver a aprender.
De entender a la perfección
lo que significa esperar
a alguien
con miedo
e incertidumbre,
pero con la ilusión
con la que un niñ@
se sorprende.

Esto nos ha pasado
a nosotras,
a ella.
Pero solo 
es un ejemplo más,
otro reflejo.
Te animo
a que cuentes lo tuyo.
Lo que te duele
y lo que quieres.
Lo que deseas
y lo que te deshace.
De momento
vamos con intención
de desenchufar
todos los monitores
y de encarcelar
a todos los Hamilton.

miércoles, 16 de febrero de 2022

'Mamá ¿todavía te ves los pies?'

Es la pregunta
que le hace un cachorro
a su figura
de referencia primaria.
Cuando mamá
no se vea los pies
querrá decir
que Gala está
a puntito de nacer.
Lo aprendimos
de un cuento
sobre un conejito
que ante la creciente
barriga de su madre
difunde la noticia
ante toda la comunidad
animalista;
como cuando
nuestras vecinas del barrio
nos preguntan
qué tal va todo
o saludan a Enzo
como si fuera
un@ de sus niet@s.

Es una pregunta diaria
que una vez más
no tiene fácil respuesta,
pero si varias
aproximaciones.
Una de ellas
es la de preocuparte
por quien tienes enfrente,
quien te acompaña 
de día y de noche.
Y esto ocurre
porque son seres pequeños,
pero no por ello
carentes de empatía.
Otra de ellas
se suma a las ganas
del advenimiento
como si fuera
el de una nueva República
de aire fresco.

Son muchos meses
hablando de ello
de forma natural
y espontánea
para sentirse
partícipe de algo,
de algo
a lo que poco a poco
le va dotando
de significados.
Por eso el día
que se tenga
que hablar de la muerte,
se hará con todas sus letras
y sin supersticiones.
Suficiente nos ha robado
el catolicismo
de este país
como para seguir
engrosando sus filas.
La muerte es física y abstracta
como los nacimientos,
por eso nunca 
te ocultaremos nada hijo,
sino que buscaremos
las palabras adecuadas
para que intentes entender
y aprehender
(con EH de Bildu)
todo el entorno
que te rodea.

El conocimiento crítico
implícito de tus preguntas,
sólo te llevará 
a buenos lugares.
Sigue preguntando
a mamá
cada vez que te levantes
y empiece un nuevo día
aunque sea temprano,
para que puedas
ir componiendo
las implicaciones
de una respuesta
que está más cerca que nunca,
y que además,
te acompañará
toda la vida:
TU HERMANA.


martes, 15 de febrero de 2022

El diluvio

Dios favorece
el cambio climático.
"Fue el primero"
en exterminar
el planeta por capricho
inundando la tierra,
ahogando a su faunia,
porque según él
habíamos sido mal@s.
Valiente escoria
asumida
por los líderes del mundo.

Asesino del tiempo
y del sol
que da cobijo
a los privilegiados,
a los de siempre.
Seguimos esperando
el frío en invierno
y la lluvia a cada momento.
Vaya metáfora de mierda
la del Génesis
para no aprender
nada nuevo.
El que destroza
la capa de ozono
y las capas compuestas
por pieles.
El ser mitológico
que se inmiscuye
en el medio ambiente
cargando con miedo y odio,
el primer opresor.

Madrugadas medianamente
gélidas y tardes
de primavera
¡venga ya!
El trastorno de los organismos
y la confusión del pensamiento
con temperaturas
más que reprochables.
Menuda herencia
para un futuro
con fecha de caducidad.
Como para que nos vengas
con parábolas
descafeinadas.
Ni felices
ni perdices,
se las cargó dios
y los hombres
que le utilizan.

Por depurar responsabilidades,
que nadie encuentre la calma,
vamos muy tarde
pero todavía es posible.
Es posible
el ateísmo
y el mantenimiento
del planeta.
Le suelo echar 
la culpa al sol,
pero en realidad
hemos sido nosotros
los que hemos roto
las defensas de globo.

Cuando venga la lluvia
no hay motivo
para estar triste,
sino todo lo contrario.
Para lo que no hay excusa
es para no seguir intentándolo.

domingo, 13 de febrero de 2022

Semana 38. Parte II

¿Dónde cojones
está la regleta?
es otra señal inequívoca;
como la de los labios hinchados,
el dolor de riñones
y la tirantez de las ingles.

Hija,
el famoso 38+4
ya se te ha quedado pequeño.
No has nacido
y ya estás zanjado cosas,
cerrando bocas,
propiciando aliento.
"La mujer tranquila"
sigue siendo la misma,
tanto la de antes
como la de ahora,
como seguramente 
la de después.
Tu hermano
no cesa en preguntar.
La necesidad de satisfacer
su conocimiento
y acabar de entender
los nuevos descubrimientos.

Tenemos listos
el plan de parto
y el plan de acción.
Llevamos varios días
diciéndote, sinceras,
que puedes venir
cuando quieras,
cuando estés lista,
que ya lo tenemos
todo previsto y provisto.
Hasta Jesús y Rosa,
las tenderas del Mercado,
te esperan con
su puesto abierto
y toda la materia prima
disponible.

Aunque mamá y papá
no lo digamos abiertamente,
porque la vida sigue,
sólo pensamos en conocerte.
Como esa cita a ciegas
donde depositas
todas tus buenas expectativas
y las mariposas se sublevan
contestatarias a la calma
que necesitas.
Me imagino
proporcionándote
el regazo de tu hermano,
si él quiere,
para fotografiaros
y entender
cómo va a ser
el resto de nuestras vidas juntas.
En femenino
porque en casa
abogamos 
por lo bello y lo inteligente.

A partir de ahora
si sigues cumpliendo semanas,
como mucho dos más,
no habrá segundas partes.
Abres camino
y nuevos terrenos
que nos son desconocidos.
Como tu Tate
que ha aprendido 
recientemente
la palabra 'bandera'.
La nuestra es 
morada y
comunitaria
arraigada a La Mariana.
Estos textos
que te escribo
no son en diferido,
porque me espero
hasta el último
momento
por si hubiera
nuevos acontecimientos.
Así que madrugo 
los domingos
para dar rienda suelta
a mis impulsos
mientras intento resumir
todo lo que he sentido.

Mamá ya no 
encuentra la postura,
pero sigue sacando
la sonrisa
de la estabilidad
que necesitamos en casa.
Un ejercicio arduo
y complejo
que a veces
sufre en silencio.
Lo hace por ti
y por todas nosotras.
Para que no descaiga
el ánimo.
Pero yo la conozco.
Me la comí con 
diecisiete años
por fuera y por dentro.
Y a día de hoy,
mi suerte,
sigo con la cata,
la que me cura,
la que me sana,
la que me place
desinteresada.

Tú mamá es y será
tu primer planeta,
aunque no el único.
Donde creciste.
Donde escuchaste.
Donde nadaste libre.
Por eso hay que recordárselo.
Porque lo que no se nombra
no existe.
Y en esta casa
nos lo decimos todo
mirándonos a los ojos.
Porque sino quién.
Porque sino cuántos.
Nos tenemos las unas a las otras.
Nuestro patrimonio.

Seguimos esperando
a que des el paso.
Lo tenemos todo dispuesto,
nos morimos
por ese primer abrazo
que si bien parece
que no podrá ser
correspondido por tu parte,
ya llevas más de nueve meses
dándonoslo todo.
La espera se relaciona
con la esperanza,
yo te prefiero revolucionaria,
miliciana levanta tus alas.

sábado, 12 de febrero de 2022

Plan de parto

Hola,
ya estamos aquí,
vamos a ser pamadres
por segunda vez.
Queríamos saludar
a todo el equipo
que va a acompañar 
el parto.
Sabemos que sois
las eminencias,
pero no os olvidéis
que las diosas
son la madre y la hija.

Venimos armadas
hasta los dientes,
radiantes de ilusión
y convencidas
del buen desarrollo
de los acontecimientos.
Tomad el plan de parto
y tranquilas,
si no tenéis tiempo
o ganas de leerlo,
os lo puedo recitar
de memoria.
Lo primero,
y lo escribiré
en tercera persona
del singular en femenino,
tiene derecho
a la información todo el rato.
Estáis obligadas
a reprobar el consentimiento
si queréis justificar
vuestras decisiones
de forma clínica,
da igual,
seguimos teniendo
el tiempo suficiente
para escucharos
y asentir o disentir
con la cabeza.

Las mujeres no son melones
que se abren con
instrumentos medievales.
Tampoco son trámites
burocráticos de vuestra
hora de descanso.
Y por supuesto
no son una obra de teatro
con invitaciones especiales.
Las mujeres son las protagonistas
de todo este entramado
que se les pone en contra,
y lo contarán como
buenamente puedan o quieran.
Por descontado
el final del cuento
lo escribirán ellas,
y en este sentido,
el desenlace
siempre intentará ser
el que reporte más beneficios
tanto a la madre como a su bebé.
El resto son titulares
de segunda
bien adentrado el periódico
en el que sí queréis
os podéis
despachar agusto.
En ningún caso
ni la línea editorial 
ni las portadas
os pertenecen.

Bueno, quería
seguir contándote.
Yo vengo de buenas
porque es el papel que me toca,
pero ella viene como puede
con sus movidas,
dolores y emociones.
Tratadme como
su representante,
lo hemos pactado
previamente.
Además venimos
de una experiencia
donde hace tres años
hubo mala praxis
y acciones negligentes.
Porque es lo que sois
a veces,
malos profesionales
y cómplices.
En los hospitales
también hay ratas.
Prosigo.
Máximo respeto
y confianza en el personal
sanitario, faltaría más.
Pero ahora
sabemos cosas
que no sabíamos en su día
de las cuales
os aprovechasteis.
Si os atrevéis
a cruzar alguna
de las líneas rojas,
os saltaré a la yugular
como una leona.
Como aquella vez
que os subisteis
encima de ella
y le hicisteis
un barrido con arrastre
y dureza en su barriga,
la denominada
maniobra de Kristeller.
Si hubiera el mínimo
movimiento en este sentido,
contad con una profesional menos,
eso sí,
la sangre que derrame
podréis donarla.

En estos términos os hablo.
No me puedo creer
que os paséis 
por el forro
un plan de parto
medianamente respetuoso
del Ministerio
y las recomendaciones científicas.
¿Quiénes os creéis?
metiendo prisa
como si esto fuera
una cadena de montaje.
¡Mediocres!
no todas,
pero igualmente mediocres.

Estos es como
en las escuelas
cuando pedimos a las familias
que l@s niñ@s
vistan ropas cómodas,
sin botones ni cordones,
holgadas,
para acompañarles
en el gusto
por hacer las cosas
con libertad e independencia
de la intervención adulta.
En el paritorio
no se está
para que os resulten
las cosas más fáciles
a vosotras,
sino para que le resulten
más accesibles y amables
a las mujeres.
Tanta información
para que no hayáis
pasado de las primeras páginas.

No le podéis negar
la ingesta de líquidos
como hicisteis
la primera vez
donde se mojaba
los labios muerta de sed
en el desierto.
Como tampoco
podéis negarle
el libre movimiento
si es lo que necesita
para intentar lidiar
con sus dolores.
No hay necesidad
de estar enganchada
a una máquina
continuamente
como si fuera
un cargador de móvil.
Tampoco es prioritario
tener una vía puesta
a modo de abalorio
por si las moscas.
Insistimos en que
ante las posibles
emergencias,
siempre hay tiempo suficiente
como para pararse
a respirar,
preguntar
y actuar.
Nos los dijo Lucía,
guiño, guiño, sonrisa.

Respecto a vuestras manos,
que serán las primeras
que sienta nuestra hija
al salir del útero
mientras su madre,
jabata y ave rapaz,
la agarra para ya
no soltarla nunca.
Vuestros dedos,
en algunos casos,
objetores de conciencia y
rompe-membranas,
serán amputados
si son malintencionados.
Vuestros dedos
han de actuar
como si tocaseis
una preciosa melodía
de arpa.

No sois el enemigo,
pero sí el adversario
en tanto en cuanto
sigáis deshumanizando
los nacimientos.
Más protagonismo
para las matronas
y menos privilegios
para el ginecólogo
de despacho.
Haced del proceso
un diálogo tónico,
un poema,
un ritual sagrado.
Nos la suda
tu creencia
porque mi fe
se mantiene intacta.
La cuál está en ellas,
en el centro preciso
que inundará
todo el paritorio.
En el cosmos absoluto
de preguntas sin respuestas
donde os exijo
a punta de navaja
que os acerquéis
con el debido respeto.
Las secuelas
no son para vosotros.
Si queréis ser héroes
éste es vuestro momento.
Yo soy la figura
que acecha
esperando el momento.
Pero de verdad
que deseo
que no llegue ese momento.
Que ojalá me muera de hambre
y de sed de sangre.
Que cumpláis
con vuestra parte
porque la nuestra
la llevamos estudiada
hasta las trancas.
Como cuando le decías
a tu madre
que te preguntase
la lección.
Aunque sea a barrancas,
seamos amigas
y fieles compañeras
para que esta mujer
y la que lleva dentro
no sufran vuestras
indolencias,
sino la apertura
de vuestra clemencia.

Lo llevamos por escrito
y pese a ello
no lo queremos
de vuelta firmado.
Sólo queremos
miraros a los ojos
cuando todo termine,
o empiece, según como se vea,
y agradeceros de corazón
vuestro trabajo
por las horas de convivencia
de vuestro acompañamiento.

_A la mujer de mi vida,
a la segunda hija de mi vida
y a todo el personal sanitario.
También a Lucía_

viernes, 11 de febrero de 2022

De tranquis pankis

De tranquis pankis
nos hallamos,
más punkis
que fankis,
saltimbanquis.
Me dijeron
que los textos malos,
a base de práctica,
se convierten en buenos.
Pronto llegaré
al primer millar
y no me canso
de conversar
conmigo mismo.

Un diálogo sistemático
desde 2013
sin más ánimo
que el del sagrado respeto
a la libertad de expresión.
Una especie de terapia
sin ciencia,
ni dogmas,
ni leyes.
¿Por qué escribes?
me siguen preguntando.
La pregunta es
¿por qué no escribes tú?
Yo lo hago público,
pero tú puedes
quemarlo si quieres,
o comértelo
sin agua,
pero escribe
y luego me preguntas
para qué escribo.
Te contestarás solo,
te hallarás entera.

De tranquis pankis
significa estar
como una quiera,
sin condicionales
ni líneas rojas.
Abrupta y rugosa
como la mano
después del baño.
Confiada y placentera
de todo lo que te ofrece
la zona de confort
(un beso a Maribel Verdú).
Agradecida y respetuosa
con las que te piensan
y a las que cuidas
a partes iguales.
Además lo puedes hacer
en cualquier época del año
sin excusas 
que quieran justificar
nuestras acciones.
De tranquis pankis
también puede ser
la violencia que anhelas
o el amor
que se ha reciclado.
Ponle el nombre
que quieras,
la sensación es la misma.

jueves, 10 de febrero de 2022

Julen

Te escribo el texto
que nunca le escribí
a tus pamadres.
No eres una excusa,
eres la conjunción 
entre Madrid y Sevilla.
Que todos los malvados
perezcan en Despeñaperros
mientras subes y baja,
de ida y vuelta
con un cartel de tu silueta.
Bienvenido al planeta.
Sin haber nacido
ya atentas
en nuestros oídos.

Sumamos otro 
hijo del invierno
para abrir apetito,
para crear camino,
la raíz del euskera
de tu nombre.
El norte que te hace falta,
porque el rumbo
ya lo has dispuesto.
La noche de Toledo,
las estrellas que te levantan.
Paciencia con tus pamadres,
todavía te están aprendiendo.

Modernito del pueblo.
Tu papá te hace sitio
en el armario
para que no te falte hueco.
Te mira con gafapasta
y busca el modo de llegarte.
En escalada libre,
sin cuerda ni prejuicios,
mamá te espera arriba,
la cima de tus días,
mientras Dona llora
por no no haberte probado,
lágrimas de alma perruna.

Si has de hacer algo,
haz de este mundo
que sea un poco más amable.
El séquito del que
formo parte,
te profesa un
profundo respeto.
Seremos como
ese libro
que nunca quieres
que se acabe.
Bien escrito,
con gusto
y delicado.
Con un mensaje claro:
El de quererte
por encima de todas las letras
del abecedario
y sobre cualquier idioma
que no se haya inventado.

Julen, también
eres hijo del barrio
y de colegio concertado,
porque hay hermanos
que se conocieron
en ámbitos ambiguos
para hacerse públicos,
humildes, comunitarios.
Serás tinta y sangre
en el cuerpo de tus pamadres.
Otra nueva primera cita
para tatuarte
al alambre
de sus ovarios.

Te vamos a enseñar
los parques,
las tardes,
las borracheras de amor
sin filtros,
el aperitivos de los domingos,
las noches de luna
y juegos de mesa,
las madrugadas en vela
por diversos motivos.
Y vas a criarte
con las primas
y los primos.
Sesiones de cachorreo
nocturno,
en manada
donde mandan
las lobas,
con pelaje grueso
y mandíbulas fortificadas.

Serás parte y significado
de un entorno
seguro y protegido,
el de tus abuel@s
y sus nuevos primeros cuidados.
La intimidad de tocarte
con permiso,
la de olerte con la verdad
por delante,
la de cogerte en triunfo
tras la victoria del combate.
Pozo sin fondo
donde no morirá nadie,
todas caben,
con una luz tenue
y objetos entrañables.
La del ambiente
reconfortante,
que no recalcitrante.
Simiente del sur
asentada en la meseta,
como mi madre,
la historia se repite
sin condiciones
entre dos amantes
que son tu padre
y tu madre.

Que tu primera letra
nos apriete
y suene fuerte
siendo imposible
el olvidarte.
Ven para lo que quieras,
pero ven,
marcea a tu antojo
y contigo la primavera.
Hijo de la modestia
y del saberestar,
te leemos,
te utilizamos como ejemplo
y como medida universal.

_A Julen, Nere y Alvarito,
por ser de las más antiguas_

miércoles, 9 de febrero de 2022

Ofendiditos

Esos ofendiditos
y ofendiditas,
con rintintín,
que se sientan
aunque no haya sitio.
Porque ell@s siempre
se creen protagonistas.
Reyes y reinas
que disponen
a su antojo
con la boca sucia
y más cara que espalda.
Se masca la tragedia
y la tensión
es irrespirable.
Pero ahí están ell@s,
siempre,
sabedores
de su influencia
e imprudencia.
Incontestables
se creen
para que comas
de sus sobras.
Ratas que dan la nota.
No ocupan tanto,
pero en nuestro imaginario
son inabordables.
Mentira. 
Qué necesidad la nuestra
de aguantar la humillación,
de soportar el rencor,
de sujetar el orgullo
de serpientes
a las que no les debemos nada.
De frente y a la cara.
Aprieta tus dientes
y afila las uñas.
Defiende lo que te
parece justo
y ataca lo que debe
ser extinto.
No estamos aquí
para blanquear gilipolleces.
Estamos para dar paso
a l@s que vienen
con fuerza y dignidad.
Arremete contra
el incompetente
que llen@s de miedos
se desplazan indemnes.
Ofendiditos y ofendiditas
iros a tomar por culo.
Sin poesía ni abrazos.
No vengáis, no volváis
hasta que consigáis
curaros.
Reciclar a vuestros vasallos.
No os queremos impunes.
No queremos
que de vuestras fortalezas
salgamos el resto
más débiles,
ni más pequeñ@s,
ni menos válid@s.
No os queremos
ni así ni asá
hasta que no 
os deis una vuelta,
respiréis profundo
y reventéis por dentro.
Así no, alimañas.
Ofendiditos del mundo
uníos
y desparaced.
Es una orden
con acuse de recibo.
Os espero en la palestra
para que el público,
la gran mayoría buena,
decida vuestro destino.
Como en la Edad Media,
peste negra,
que el pueblo tire
sus aguas sucias
hasta deshacerse de ellas.

martes, 8 de febrero de 2022

Asalto en Lorca

El circo no para.
El asalto al Ayuntamiento
de Lorca,
rollo Capitolio a lo cutre,
por parte de unas decenas
de fachillas
azuzados por sus
líderes inservibles,
que se atreven
a coger del cuello
al agente de policía.
Ese mismo agente
que aprieta los dientes
cuando quiere identificarme.
Hienas.
Las mismas hienas
que dirigen empresas
en las que te despedirán
si te quedas embarazada,
en las que cobrarás menos
por tener coño
o en las que te presionarán
hasta el límite
si te atreves con el intento
de la conciliación.

Lorca y algunos
de sus ganaderos
de pacotilla.
Sólo hombres, claro.
No rompen papeleras,
pero irrumpen como nazis
en una sinagoga.
Bulos por bandera
y la maquinaria
engrasando sus músculos.
Un cinturón policial
simbólico
porque el de carne y hueso
está dando hostias
en Vallecas.

Y aquí no pasa nada 
Vuelve a no pasar nada.
No hay consecuencias legales,
ni sociales,
ni políticas
para los mismos de siempre,
faltos de ética.
Acordaros, sólo hombres
con palillos en la boca
y boinas de mafiosos,
vaya percha rancia
y de desfase.
Ganadería o comunismo
gritan.
Os daba un 
poco de comunismo
para tratar bien
a los animales
y al campo,
folla-vacas enfermos.

El nuevo movimiento
sísmico en Lorca.
El de los cachorros
de la ultraderecha
blanqueada por los medios.
Lo de las granjas
son sólo excusas
para desatar
sus oscuras pasiones.
Viendo las imágenes
eroticé
con ponerme
el uniforme
y partir cabezas
con armas ilegales
justificado en leyes inmorales
en aquel pleno democrático.
Pero no.
En realidad sólo
soy un ciudadano
de capucha
que espera con miedo
la próxima agresión.
Porque ocurrirá
y porque volverá
a no pasar nada.
Sólo crecerá
mi rabia
y mi odio
y mi temor
por la escalada
de esta injusticia.

Federico líbranos de ésta.


domingo, 6 de febrero de 2022

Semana 37. Parte II

¡Qué viene qué viene!
chhsss chhsss
¡Qué viene qué viene!
chhsss chhsss.
Todavía no se decide
y aquí hasta el gato
quiere escaparse.
Cuando la emoción
es tan desbordante
es difícil mantener
la cordura y la conexión.
Procurar seguir conectado
al resto de cosas
que son importantes
pero no tan prioritarias
cuesta mucho,
demasiado como para que no
pasen factura.

"Al final se atrasa"
te dicen constantemente.
Y te acuerdas
de la fatídica
semnaa 26.
De aquel punto de inflexión
a partir del cuál
ya no ha vuelto
a ser nada igual.
Claro que molaría
saber que día
se producirá el desenlace.
Si lo supiera
no iba a estar
dando vueltas
como un gilipollas.
De esto se trata
continuamente.
De aprender y adaptarse.
De reaprender
y readaptarse
con todos sus costes
aunque nadie sea capaz
de percibirlos.

Y encima
lo tiene que hacer
sin tobillos,
como esas abuelitas
con bastón y lentas
buscando un banco libre.
El otro día me pidió
que le quitara las bragas
de lo que le duele el chocho,
la vulva, como diríamos
en casa.
Tan tensa
como la cuerda
del funambulista,
tan desgarradora
como la violencia inherente
que sufren las muejeres 
por el hecho de serlo.
Y no me extraña.
Tendríais
que haber visto
aquel accidente geográfico
con sus placas tectónicas
en movimiento.
Le sumas un torrente
de flujos
del que no conoces bien
su significado
y te ahogas
en un mar de preguntas
que te gustaría
que alguien resolviese.

Qué capacidad
para responsabilizarse
de la tarea que la ocupa.
Qué tratamiento del dolor
físico y el estigma social.
Qué malabares
con la conciliación
y los distintos tipos
de salud que existen.
Y yo,
como principal acompañante,
tan diminuto y nulo
en ocasiones,
como facilitador
en otras.
Una especie de baile
en el que no paro
de tropezarme
y de vez en cuando,
muy de vez en cuando,
sentir que te mereces
un aplauso.
Pero es que no soy
protagonista de nada
más que de lo
que le pueda hacer falta.
Yo no estoy
para hacerla favores.
Estoy para que
se descojone
y aunque sea
por un instante,
aplaque su dolor.
Estoy para decirle
que ella puede,
si quiere.
Y también para decirla
que no tiene
porqué poder con todo.
Que no está sola
y que no puedo imaginarme
ni siquiera un poquito,
las implicaciones 
de estar embarazada,
ni las de ser mujer.
Que voy a intentar
sujetarla fuerte
si lo necesita.
O que voy a retirarme
si es lo que requiere.
Seré el eco
de su grito
cuando sea pertinente
y lucharé a muerte
contra el impertinente
que le afecte.
Que no sustituyo
 a nada ni a nadie.
Que no soy
compensatorio,
sino de la misma parte.
Que soy independiente,
pero que me muero
por besarte.

¿Cuántas veces
hemos pensado
que nos cambiaríamos
sin dudarlo
por las personas
que están sufriendo?
Muchas.
Y las que nos quedan.
Pase lo que pase,
por encima de
la vida y de la muerte,
a mi no me fallarás nunca,
aunque te equivoques.
Porque el dolor
nunca se hace aposta
por mucho que tropieces.
Me mantengo a tu lado,
a tu sombra
o por delante.
Pero también
por encima
o por debajo.
Por dónde precises
a cualquier instante.
Porque aunque sea padre,
el amor que os tengo
es distinto,
incomparable.
Para ser justo,
el registro
no es el mismo,
pero sois
una puta obra de arte.

sábado, 5 de febrero de 2022

Rap y violines

El prestidigitador
de las palabras.
El arte del abecedario,
abracadabra.
La rima por bandera
y la crítica por flecha.
Verdades como puños
que duelen al colisionar
con la mandíbula
los dientes saltan,
la gente salta.
Y yo muevo
la cabeza con flow
y sintonía clásica.

No conozco raperos
de derechas
ni hiphoperos fachas.
Si tontos y melosos,
raperos y machos
de orquesta.
La batalla de Socas,
la que nos hacía falta.
La base,
la cadencia,
la letra
y el mensaje.
Instrumental de cuerda.
El viento al servicio
del humano,
lengua del rostro besado.

Voy al revés
si digo que ahora,
más que nunca,
me gusta el rap.
Me las pone duras,
la memoria,
el tímpano,
el hipotálamo.
Combates improvisados.
Guerra sucia.
Cinturones heredados.
La sinfónica nocturna
de los sueños asonantes.
Referentes,
componentes,
letrados,
acojonados.

Te lo hacen.
Te deshaces.
Impregnan
su implante
en tu semblante.
Son magnates
de lo rimante,
baluartes,
consonantes estupefacientes.
Desternillantes,
desbordantes,
requetés por los puentes
volando por los aires.
Apabullantes,
gentes sobresalientes,
simientes de ideas
concluyentes.
Arremeten,
acometen,
te creces
como un sirviente
y matas al amo
que tan hiriente
ahora compadece
convaleciente
y obediente
ante el justo
potente
de l@s que esperábamos
en el vientre.

Rap y violines
para aislarte del mundo.
Noches con piel de gallina
y un emocionario
que por fin
encuentra su sitio.

viernes, 4 de febrero de 2022

Tú que siempre sabes qué decir

Pues no.
Es una expectativa
demasiado egocentrista.
Una exigencia
bastante alejada
de la supuesta solidaridad
que se espera de ti.
No. No siempre
se sabe qué decir.
Porque decir por decir,
no deja de ser
un relleno insustancial,
poco amable
y carente de profundidad.

La presión,
la losa,
la carga
de lo que se espera de ti
no es algo amigable
ni deseable.
No nace de la necesidad
transparente y humilde
de alguien que necesita ayuda.
El acompañamiento
se debe solicitar
con respeto,
pero en ningún caso
debe coger forma
de trámite.
¿dónde están las esencias?
Ya no quedan.

Tú que siempre sabes qué decir,
eres una suerte
de especie en extinción
de un planeta
que te necesita.
Pero no quiero
que te sientas exprimida,
no quiero que te cosifiquen,
sólo quiero darte la mano
y abandonar el miedo
por un momento.

Tú que siempre sabes qué decir,
es un canto desesperado
por aullentar la soledad.
Pero hay que acordarse
que una misma cosa
puede ser dicha
de mil formas
y deberíamos invertir
un tiempo en escoger
las más adecuada,
la que suponga
mayor asertividad.

Todo el mundo tiene
(o eso espero)
una persona
de la que opina
que siempre sabe qué decir.
Si es así,
ya sabes
que es uno
de tus mayores tesoros.
Blíndalo como si fuera
el contrato de tu vida
y sigue dando las gracias,
porque no cuesta nada.