lunes, 20 de diciembre de 2021

Cuando el cielo está tan azul

La Oveja Negra
es una excusa de barrio
para que no
se nos olvide 
de dónde venimos.
No estuvimos todas
dadas las circunstancias,
por eso la conjura y los brindis
hicieron de homenaje
y propósito
para que pronto
si que podamos estar.
La manada de cachorr@s
se tuteló
por pamadres
más antiguas
que nosotras,
mientras que a nosotras
se nos saltaban
las lágrimas
por haber encontrado,
de nuevo,
la hermandad
que tanto nos hace falta.

Dentro del pan
había fabada,
pero también estuvo
la temperatura suave
de Canarias.
Hablamos de la
compra de viviendas,
el Brexit
y de que la Justicia
es lo más injusto que existe.
De las diferencias
entre demostrar la inocencia
o demostrar la culpabilidad.
Del respeto
en última instancia
de las voluntades
de las personas mayores,
porque los cuidados
deberían estar garantizados
desde el sistema.
Pero el sistema 
no es suficiente
ni tiene suficiente calidad.
Ejemplos que cada una
se lleva a su terreno
para elaborar
un argumentario.
De la serie de
'La asistenta'
y del 'Shikillo Festival.
Dentro del pacharán
estaban los bonitos
recuerdos de la jefa
de Campaña de frío.
Estaba también
el feminismo más liberal
y el empoderamiento negativo.
Hablamos de las escuelas,
los coles
y de una oposición
que cada vez se torna
más cuesta arriba.
Destapamos
al amigo invisible.
Nos encachopamos
con carne cruda
y por supuesto
que hablamos
de los quesos pasteurizados.
Del embarazo y sus procesos,
de las embarazadas
y su estafa,
y de cooperativas
que a veces se olvidan
del punto de vista más social.
Los profiteroles
y el diagnóstico de la abuela.
Las restauraciones
y el grupo de Ikea.
Del puto Covid
y de que necesitamos
seguir viviendo.
Los conciertos pendientes
y de meriendas
al aire libre.
Con el licor de mora
descubrimos
que hay casas 
que todavía no conocemos.
Cuál es la mejor opción
para ver animales
y que el circo nos mola.
La bici roja para reyes,
la feto alcohólica
y chuches y frutos secos
para el momento del café.
Tres jarras de agua
y un retraso de cinco días.
A efectos prácticos no,
pero a esfectos
de cómo se sentía,
estuvo embarazada.
Ni dios se quitó
la mascarilla,
pero las copas
hacían mella,
y el deseo de encurtidos
también.
Inspecciones laborales
que mejorarán
las condiciones.
Curros en los que
te juegas
la integridad física
y moral.
Y señoras con cofia
ejerciendo 
el acompañamiento
más puro.
Echamos cuentas
de lo que dormimos
y de la genética,
y de la actividad imparable
del niño.
Si hubiera estado Pikler
con nosotras,
se hubiera emborrachado
la primera.
Marca el Rayo.
Ha ganado el Rayo 2-0.
La comida buenísima oye,
los contagios se disparan.
Salíamos a fumar
para ventilar
las emociones
mientras otras
se morían
por dar una calada.
Dar el pecho,
una mixta
y un piti.
No nacimos
para juzgar
ni para ser 
juzgadas.
Una lección
como tarea pendiente.
La foto de rigor.
El ISO del móvil.
Décimos que serán
frotados en tripas
que albergan futuro.
¿En qué mundo
van a crecer 
nuestr@s hij@s?
Los muertos ahora
se convenian
con Uber,
vamos no me jodas.
Un gato asesino,
la Galga
y un padre con arnettes
que se va a media tarde
para recoger a su hija.
Menús compartidos,
jarrotes vil
y birras de las verdes
que pegan más fuerte
¿A qué hemos venido si no?
Pues a por
la crema de orujo,
con lana sintética
y con ecografías
en varias dimensiones.
Anhelos sin trazas
de nostalgia
porque somos antifranquistas,
y precisamente
porque lo somos,
también somos antifascistas.

Me dijeron que hiciera
un texto sobre ése día
y que ya me darían
un título.
Todavía me falta
el título,
pero no importa,
el eje transversal
fue la risa,
como siempre,
qué más da el resto.
Hasta la próxima amigas.

_A "Mi" Kuadrilla_

Nota de autor: Título escogido por el kuadrillero Javi.

No hay comentarios:

Publicar un comentario