jueves, 9 de diciembre de 2021

30/60/90

Mi madre dice
que hablamos
de cosas distintas
según tengamos
treinta, sesenta
o noventa años.
Cuando tienes 30
no te falta casi nadie.
Cuando tienes 60
no son poc@s l@s que te faltan.
Y cuando tienes 90
cuentas l@s poc@s que te quedan.

Y es verdad.
Hace un tiempo
que he cogido carrerilla
en esto de los tanatorios
y posteriores entierros.
Me ha dado por pensar
en los días gélidos
y en el silencio
de los cementerios.
En su solemnidad
y en toda la tierra
que cubren las tumbas.

Pasado el medio día,
despedíamos a Goyo
entre los gritos
desconsolados
de su mujer.
Un hombre que vivía
pegado a una radio,
que veía más bien poco
y que me cuidó
como un abuelo
cuando era pequeño.
Nunca tuvo hij@s,
nació en Lavapiés
y era del Real Madrid.
Por un accidente laboral,
le prejubilaron a mediana edad.

Qué tristeza más profunda
la de estos últimos momentos
donde l@s más afectad@s
no encuentran descanso con nada.
El final de los finales
sin lugar a dudas,
porque creas en lo que creas,
nadie ha venido
todavía
a contarnos
lo que hay detrás
de la muerte.

Así que pienso
en la ausencia del latido,
en los cuerpos inertes
y en un barrio de muert@s
con sus calles,
sus filas,
sus números,
sus cuarteles,
sus árboles
y sus papeleras.

Maldito el sufrimiento
que nos arrastra
al último aliento lúcido.
Si nos tenemos 
que ir de aquí,
deberíamos hacerlo
con nuestras condiciones.

"Moniiiiiiiiiiiiiiiiiii
abre la puerta"

_A la Moni y su marido, 
Gregorio Vivo Salcedo_

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