viernes, 29 de abril de 2022

Ni puta idea

Hablábamos de
halagar y que te halaguen
en compañía,
cuando estamos en grupo grande
por eso del sentimiento de pertenencia.
Pero también hablamos
sobre halagar
en la intimidad,
en la propia exclusividad
de cuando dos personas
se tienen a solas.

No seré yo quien
criminalice
las zonas de confort,
todo lo contrario,
me parecen justas y necesarias,
una especie de derecho
de autodeterminación
de lo que nos apetece,
y por qué no
pero,
valientes cobardes
l@s que no se halagan
a la cara a solas.

Lo hemos hablado 
un montón de veces:
cuidar a quien te cuida
y querer a quien te quiere,
¿hacen falta más motivos?
Pues seguramente no,
pero esa barrera invisible
y simbólica nos impide
hacerlo en ocasiones.
El sesgo identitario
como bandera
y todas esas cosas
que no deberían ser secreto,
que deberían de ser públicas
y transparentes,
sinceras y honestas,
la tarea pendiente
de abrazarnos sin complejos.

Pero a veces 
somos tan precarias
que no tenemos
ni puta idea
de cómo hacerlo.
Inválidos vasallos
de nuestras debilidades.
Aplazamos la importancia
de los cuidados
con justificaciones
que no se las cree nadie,
con excusas que no hacen
sentir mejor a nadie,
incapaces de dar ese paso
que sabes,
forma parte de la posible solución.

Ni puta idea
es también la dignidad
de desnudarse y reconocer
que no tenemos
una opinión al respecto;
asumir la falta de estrategias
y la ausencia de habilidades;
replegarse para no precipitarse
con soberbia y rencor.
Pero no basta solo con eso.
Hay que seguir
intentando dar pasos
hasta dar con la tecla,
hasta que se te encienda la bombilla.
Desde la humildad
del desconocimiento,
desde la actitud
de seguir aprendiendo.

De esta manera,
ni puta idea
se transforma
en oportunidad de cambio
y no en parapeto
de contenido vacío.
En una nueva posibilidad
que flexibiliza
y honra los intentos.
En una fase previa
de observación
más que obligatoria
que resulte más justa
a todas,
a todas las partes.

El orgullo de los tiranos
no tiene perspectiva de futuro.
La ignorancia consentida
solo produce equidistancia.
Y la espera de algo
a cambio de otro algo,
hace que la esencia
se desvanezca.
Por eso hay que hacerse preguntas.
Tenemos que tomar partido
y posicionarnos de un lado.
Esquivar la insignificancia
de lo que implica
ser siempre el arrastrado.
Y arrastrar con la voluntad
de que se levanten
y caminen a tu lado
para favorecer sus valías,
sus fortalezas
y la satisfacción de sus necesidades.

Ni puta idea
no debe quedarse a medio camino
entre lo que esperamos y deseamos.
Hay que jugársela
en intentar acertar mucho
y en asumir y rectificar
los errores,
que no serán pocos,
pero que sin duda,
se convertirán en pistas misteriosas
que puede
que nos ayuden a resolver
el problema,
la puta ecuación que parece irresoluble,
la redacción del planteamiento
de la página 47
que siempre dejaste en blanco.

Halagar y que te halaguen
quedan lejos
de nuestras posibilidades
si antes
no nos sentamos
cara a cara
y nos contamos
todos los posibles finales
y todas las causas
que nos han podido conducir
a ello.
Mientras tanto,
en el proceso,
hay que hacerlo más amable,
más divertido,
y más auténtico que nunca.
PODEMOS.

_A Posi_

Nota de autor: Un texto de cuyo título no puedo apropiarme XXIX

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