miércoles, 27 de abril de 2022

Quiero más pepinillos

Los antojos durante el embarazo.
Que nadie les diga
cuánto pueden envinagrarse
los meses.
Que nadie se atreva
a juzgarlas
como si supiéramos
lo que llevan dentro;
como si sintiéramos
lo que ellas sienten.
¿Con qué derecho opinamos
aunque sea con la mejor
de nuestras intenciones?

Claro que no están enfermas
pero ¿acaso no pueden decir
que se sienten como una mierda,
que están hechas polvo,
que sufren por 
dentro y por fuera
y en silencio
para no molestar al resto?
Como si nos debieran
alguna explicación.
Como si tuvieran
que rendir cuentas
todo el rato de cómo
se encuentran.
Como si encima
tuvieran que complacer
a todo y todos
los que las rodeamos.

¡Ya basta!
Kilos y kilos de pepinillos
si es lo que les pide el cuerpo.
Una mujer embarazada
es doblemente criminalizada,
primero por ser mujer,
a continuación
por estar embarazada.
Que se lo digan
a las empresas,
a los médicos de cabecera
y las sanitarias que luego
acompañarán el parto.

Pepinillos en cantidades industriales
si hiciera falta,
porque a las embarazadas
no se las manda a llorar
a la llorería,
es más,
a las mujeres no se las manda
en ninguna de la situaciones.
Si te lo reclaman,
se las acompaña
con tu presencia,
tu escucha
y tu sagrado respeto
de no meterte 
donde no te llaman,
incluidos sus coños,
expertas en palabras,
en dar cobijo
y en ser autónomas.

Así que sacos y sacos
de pepinillos
para las que no 
se victimizan
sino que son víctimas,
tratadas como sospechosas
y estafadoras
de un sistema
casi nunca amable,
como si no tuvieran ya suficiente.
Convenios-condena
que no te ofrecen la baja
(si fuese necesaria)
antes de la semana 37;
o convenios-chantaje
que te la ofrecen
a partir de la 20
pero como si te
hicieran un favor,
como si les debieras una.

Pues pepinillos en toda
su puta cara.
Atiborraros
a pepinillos
si es lo que os apetece.
Siempre dando la cara,
sufriendo el acoso
a vuestras espaldas,
e incomprendidas
por una Tierra cada vez
más individualista.
Como si tuviéramos otra.
Como si la palabra
Tierra
no fuera femenina ni madre.
Una ensalada de hostia de pepinillos
para cada persona
que se atreva a haceros
referencia como si fueseis
de su competencia,
o de si
su pertenencia.

En fin,
que si quieres pepinillos
bajo a comprarlos
sea la hora que sea,
y mientras los devoras,
si me dejas,
me sentaré enfrente
para acompañarte
y que me cuentes,
si quieres,
todo lo que tenga que ser expresado.
Porque no lo tenéis nada fácil
y quiénes os acompañamos,
a veces no estamos a la altura.
Gracias por tanto.

_A Sol_

Nota de autor: Un texto de cuyo título no puedo apropiarme XXVII

No hay comentarios:

Publicar un comentario