lunes, 1 de septiembre de 2025

Pie derecho

Con el pie derecho, me dicen.
Pues yo con el izquierdo,
no por nada,
sino porque llevo
toda la vida dando
los primeros pasos
con el izquierdo
y abriendo y sujetando puertas 🚪 
con la mano 🫱 menos habitual.
Costumbres y rituales
sin superstición,
solo convicción.

Con la apertura 
del nuevo curso
llegan cambios,
muchos tipos de ellos.
Los nuevos,
los viejos conocidos,
los peresozos,
los que desgastan,
los sorpresivos...
Y con ellos
el incremento del tabaquismo,
el futuro potencial 
de la desinflación de mi cuerpo,
que no del IPC,
las novedades en las rutas,
los nervios en el estómago 
y la progresiva pero lenta
bajada de temperaturas.

También son los días,
en que llegar a casa,
me reconforta como nunca.
Dormir devastado
y llorar camuflado
por no estar tan presente 
hasta las próximas vacaciones.
El peso de la experiencia,
tanto para bien,
como para mal,
y el bagaje de las expectativas 
que te hacen frenar
o impulsarte veinte metros
según que momento.

Solo hay dos cosas
que van a ser invariables.
El sueldo mísero 
de mi acompañamiento profesional
y la ausencia sin retorno
de mi acompañante favorita,
la reina del barrio.
Lo que la voy a echar de menos 
no cabe escrito
en ningún cuaderno;
lo que la voy 
a pensar y desear,
conformarán el anhelo 
hasta el reencuentro.

Bueno, cada una con sus estrategias,
mecánicas e incluso artimañas.
Yo, con el pie izquierdo, siempre.
Insisto, no por llevar la contraria,
sino porque para llegar
a mi Refugio
las reglas son otras.

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