miércoles, 3 de septiembre de 2025

La balada de Solórzano

El filtro antipartículas 
no nos iba a joder el viaje.
Resolutivas incluso
siendo de fuera,
aunque peguemos el cante,
superamos el puente de siempre,
las curvas de siempre,
el desnivel de siempre,
el monumento a la quitanieves 
de siempre 
y las vacas de siempre,
para llegar a la
única playa asturiana 
de este verano,
'La Franca ' (muerte a Franco).

La del Ris, Cuberris
y por supuesto Berria
fueron las cántabras,
celdas con vistas al mar 
y sueños privados de libertad,
perfiladas precipitadamente 
con un turismo
cada vez más salvaje 
del que formamos parte.

La arena es una trampa
de doble filo:
igual te deja
construir y transformar,
que te irrita la piel
como si las llamas 🔥 
te alcanzasen.
Pero las cosas molestan menos
cuando se está 
de vacaciones y juntas 
aunque la intensidad 
de la marea 🌊 
y la nuestra broten
variablemente determinante.

Un dúplex y tres terrazas 
abiertas al campo 🌼 
con olor a abono.
Entre partidas
a juegos de mesa,
aperitivos e insectos malignos 
pasamos las tardes-noched
enchufadas a una cámara 📷 
que nos da algo de calma.
Baños de espuma
para relajarse la sal,
escaleras 🪜 galopantes
y chirriantes
durante el escondite 
y huecos para todas, todos
y todes. Para l@s nazis NO.


Nunca fuimos supersticiosas
ni tuvimos una energía 
especialmente mágica,
pero por el camino hayamos
a los seres mitológicos 
que desahogaron un poco
nuestra falta de risas.
Jamás me hubiera metido
en una cueva 
si no hubiera sido
con(por) ellas,
como si de la
Garganta del diablo 😈 
se tratara.

Un parque gigante,
aún más que nosotras,
con tobogán 🛝 comunitario
y tirolina solidaria.
Jamás fuimos 
tan felizmente conscientes
como en los viajes.
Y en esas estamos
año tras año,
curso tras curso,
verano a verano,
intentando conectar
con la Madre Tierra
y con sus encantos-hijastr@s.

Posibilidades laberínticas
en un bosque
de árboles de los 40
y un puñado 
de asentamientos cántabros.
A mí siempre 
se me queda corto
porque para alcanzaros
yo no prefiero los veranos,
sino que me quedo
con algún otoño y
con todos los inviernos
por si existe 
la realidad absoluta
de conseguir llegaros.

_A mi familia en el verano del 25_

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