lunes, 8 de septiembre de 2025

Mami y papi

Como en todos los veranos,
con el acercamiento
de las posiciones 
y el amor expansivo,
el cariño terminológico
se acentúa.
Por eso pasamos a ser
mami y papi.

Es una cosa medio
automática,
como cuando 
se balancean 
en el columpio 
y cantan por defecto;
o como cuando suenan
algunos acordes 
y comienzan
a mover el cuerpo.

Luego se les va pasando,
como si el transcurrir del año
nos alejase de la intensidad 
íntima de la convivencia.
Y como tantas otras cosas
luego las echaremos de menos 
con esa especie
de remordimiento 
por no haberlo
sabido aprovechar al máximo.
Pero es inevitable,
hay cosas que hasta
que dejan de suceder,
no las valoras debidamente.

También es un hermoso
contagio entre herman@s,
capaz de lo mejor
y al mismo tiempo
de lo más duro de la crianza.
Me conformo con que
haya existido
y con que haya sido capaz 
de verlo y sentirlo.
Pero me sigo sorprendiendo 
por todo lo que anhelamos 
durante el curso
y luego,
cuando tenemos la opción,
perdemos el tiempo
y las oportunidades.

Mami y papi suena bien,
diferente, nostálgico 
y evolutivamente temporal.
Es la propia cadencia
del manifiesto de las palabras 
lo que de alguna manera
me enternece,
lo que me recuerda
dónde y cómo 
poner el foco,
especialmente 
en esos momentos
que con un devastador vacío,
no sé muy bien
por dónde tirar.

Mami y papi es como
ese momento justo
en el que las Nubes ⛅ 
tapan el sol 😶‍🌫️ 
y tengo la oportunidad 
y el permiso 
de disfrutar colmado de paz.

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