y quien es más poderoso
tiende a pisotear a quien
considera más débil.
Eso se ha hecho así
toda la puta vida
y yo llevo años
confrontando con dichas
afirmaciones.
La primera porque si sucede
y no viene acompañado
de humildad,
pues qué quieres que te diga,
patada en la boca
y a ver si no vuelve a ocurrir.
Y la segunda porque pareciera
una esencia intrínseca
la de vapulear y vilipendiar
al resto simplemente
porque existe la posibilidad
de hacerlo.
Pues mira, no.
Esto es como
con los nazis.
Nazis no.
Nazis mejor muertos.
Sin medias tintas
ni atajos,
de frente y a la cara
bate en la espalda.
¿Quién nos ha enseñado
que esa opción es la mejor?
Dicho de otra manera
¿En qué momento
decidiste una cosa
y no la otra?
Es más fácil aferrarse
a los putos roles
y disparar con el francotirador
con todo el cuerpo escondido.
Valientes hijos de puto,
en masculino.
Quien tiene boca y se equivoca
lo sabe,
debería cerrar el pico
y abrir las orejas,
este es mi consejo
mindfulness del día.
Y quien siente ese poder
como una manera de
relacionarse mediante
la autoridad, el erudismo
y el hedonismo de su
propio ombligo,
pues habrá
que cortarle los pies
para que alcance a ver
las cosas desde otra
perspectiva.
Sin pelos en la lengua
y con todos
los que quieras en el ano,
no te jode.
Si te resulta desagradable
este texto, lo siento,
pero piensa en cuánto
daño te han provocado
en distintas situaciones
sin haberlo merecido
y empieza por el principio
de nuevo.
No sé si el daño se merece,
creo que no,
pero los nazis sí y siempre.
Esto no iba de nazis,
bueno, sí, un poco,
pero nunca es mala idea
ponerles de vuelta y media.
Censura si quieres, puedes
o te atreves.
¡Chúpate esa!
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