diez más que las escaleras
de La Mariana 🏠,
volví a la cama
con una sensación extraña,
casi de traición,
como si los ecos
de cualquier ruido
me dijeran
que cuanto más lejos peor.
Pero en la vida,
después de grandes sustos,
la tendencia debería ser
aforntarlos y rehacerse a ellos.
Recluirse es un derecho
pero no una solución
y cada cuál necesita un tiempo,
el necesario,
el propio,
el que marque cada una
y no el que piensen las demás.
77 días después
regresé del exilio una vez más,
habiendo acompañado
como mejor supe
y tras comprobar
que ya había transcurrido
el tiempo suficiente.
Porque el límite
también lo marca una misma
y cuando no se está preparada
para hacerlo, por ejemplo,
cuando eres niñ@,
alguien lo tiene que marcar por ti,
pero en ningún otro caso
nadie debería meterse.
Aprenderte de memoria
una coreografía
de movimientos nocturnos
sabiendo cuales son
solo con el sonido que emiten
es de haberlo hecho a la altura.
Tantos despertares
y tan poco descanso,
a veces proporcionan al resto
una especie de tranquilidad inaudita
que les permite conciliar
todo aquello que deseen conciliar.
Hacer la cama todos los días
es una rutina obligatoria
en nuestra casa;
pero también lo fue
sacar el tercer colchón
de aquella litera
y meterlo por las mañanas.
El objetivo 🎯 era estar cerca,
cuanto más cerca mejor ❤️🩹,
tanto que se convirtió
en un emblema
lleno de estrellas
que no se ven
con la contaminación de la ciudad.
Desde que nacieron
no tengo claro
si he dormido más veces
en mi habitación
que en cualquier otro lugar;
lo que tengo claro
es que siempre
hubo un motivo,
una razón,
una causa mucho más importante
que mi merecido descanso.
Y así me he acostumbrado
a dormir, y a vivir,
sin rencor ni remordimientos,
pero con el acuse de recibo
de la fatiga y el agotamiento,
equivocándome más
de lo queme gustaría
y valorando cada acierto
como si fuera una gran victoria.
Pero las consecuencias
siempre están ahí,
existen y conviven
en mi imaginario
transformándolo a su antojo
sin que necesariamente
satisfaga mis intereses.
Seguirán produciéndose
nuevos exilios,
más cortos o más largos
que los anteriores,
pero siempre se fundamentarán
en un por qué,
siempre los ejecutaré
con la misma convicción
y compromiso emocional,
moral y social
con las que ejecutaría
pública y literalmente a un nazi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario