nunca fue una
promesa efímera,
solo que la aparqué
durante un tiempo
para hacer hueco
a otras cosas y personas 👥
en mi mochila 🎒 😸.
Vuelvo al papel
con el método mixto
según el tiempo que me quede,
porque adaptarse
a las nuevas circunstancias
es inteligentemente eficiente.
Es verdad
que ya no lo huelo,
pero lo tengo impregnado
en las yemas de mis dedos.
Mandar el mensaje
con el cerebro 🧠
para ejercer la fuerza
suficiente al boli 🖊️
nunca se me dio bien.
Se me dio mejor
conceptualizar las palabras,
exprimir las ideas
y rasgar los sentimientos.
Mi tipo de letra
no suele gustar,
pero acaso le digo
yo a alguien cómo
se debería de expresar...
Es un ejercicio auto impuesto
pero deliciosamente elegido.
Guardar en el cajón
los cuadernos 📔 📓
que contienen los textos,
no solo forma parte
de mi patrimonio,
sino de mi testamento.
Porque no voy
a dejar viviendas,
pero les dejaré versos,
besos y preceptos.
Volver al papel
es artesanía,
viejas rutinas
y psicología activa.
Es como montar en bici
aunque ya no te quepa una
en el trastero;
es como nadar en el mar
verano a verano
flotando consciente
juntos a todos
los errores del pasado.
He vuelto al papel
y aunque ya no
vaya a ser como antes,
aprovecharé cada viaje
como si viajase solo,
sin interferencias
ni caras de asombro.
He vuelto y pienso
demostrár(te)lo
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