jueves, 16 de octubre de 2025

La maestra acepta

La maestra acepta la demanda.
Con la boca pequeña
dice que vale,
no le queda otra,
pero sé que le rechinan los dientes
y se muerde fuerte los labios 👄.
Se justifica diciendo
que la siesta es corta
y que está ella sola
como para quitar zapatos
y luego ayudar a ponerlos.
Por eso los niños y las niñas
se tumban para dejarse llevar
con las zapatillas puestas,
seguramente llenas de arena,
comida y pesares educativos.
Pero dice que vale.
Es que no te queda otra, señora.
Me imagino a la tipa
durmiendo la siesta
de los domingos
con sus botas sucias de la calle
apoyadas en el sofá de su casa.
Cosas normales
si pensamos 
que hace lo mismo
con sus alumn@s entre diario.
Pero no, no es normal
y bien es seguro
que se descalza
en su tiempo libre
cuando tiene un hueco
para descansar.
Así que la pregunta es
¿es justificable 
que no ayudes a retirar
los zapatos de tus alumn@s
durante su ratito de descanso
porque estás sola
y algun@s de ell@s
no tienen la suficiente autonomía?
Pregunta de examen.
Spoiler: NO, hasta 
la más ignorante sabe que no
está justificado,
pero lo hacen
porque por encima
del bienestar de la infancia
está el catálogo aséptico 
de sus competencias.
Esa es la manera que ha elegido
de reivindicar una mejora
de sus condiciones 
y de manifestar la falta de recursos,
echando mierda 
sobre sus propi@s alumn@s.
Pero lo maestra acepta 
porque aunque lo parezca
no tiene un pelo de tonta,
solo que no está acostumbrada
a que nadie la confronte.
Por eso campa a sus anchas
sabedora de sus mediocridades 
ya que no tiene nadie 
enfrente que le ponga
en peligro su impunidad.
Otra pregunta de examen:
¿alguien quiere este
tipo de maestras
para que acompañe
durante ocho horas
a nuestr@s hij@s
mientras el resto
conciliamos con nuestras empresas?
Spoiler: NO, nadie quiere,
hasta la familia
menos sensible y consciente
con la importancia de la educación 
querría que sus hij@s
durmieran con chinas 
en los zapatos.
Otro ejemplo 
de un pequeño cuidado,
que tampoco están 
dispuestas a ofrecer 
en los coles.
La última pregunta del examen
antes de que se acabe el tiempo:
¿tú qué harías?
Spoiler: en la respuesta
coincidiríamos todas,
o quizás no.
La maestra acepta 
porque sabe perfectamente 
que no le avala
ninguna normativa
y si así fuera,
por mucho que se pudiera 
sustentar bajo una legislación,
eso no quiere decir
que la ley esté bien planteada.
La ley del sheriff 
está implementada
en los coles,
nos toca ser las villanas
que dejen al pueblo
vacío de verdugos.
Se lo debemos a los niños,
niñas y niñes.

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