miércoles, 8 de octubre de 2025

10 minutos sin patio

Dice la del Cretácico,
la mosasaurio más feroz de todas,
que han consensuado
las normas entre tod@s
y que el incumplimiento
de alguna de ellas
puede suponer
10 minutos sin patio 
¡tócate los cojones!
En el anterior 
una compañera de
2°ciclo de infantil;
en este una compañera 
de primer ciclo de primaria.
¿Quién quiere enemig@s
contra la Educación Pública 
teniendo lo que tenemos dentro?

Este es el bagaje de Enzo
en el "cole de mayores",
con cinco maestras distintas
en cinco cursos.
Pero volviendo
a lo que nos ocupa,
o más bien a lo
que me preocupa,
la presunta maestra suelta
este comentario 
sin pudor alguno
en medio de la primera
reunión con familias.
Este es el nivel.
No les hace falta ni disimular
porque ya parasitan 
de manera explícita
y sin remordimientos.

El caso es que este 
monstruo marino,
más avanzada la reunión, 
nos habló de la importancia 
de darles tiempo de juego
al aire libre para correr,
saltar, desfogarse....
... y yo me pregunto 
cómo puede defender 
esta tesis si luego aboga
por consecuencias privativas
de disfrute del espacio exterior.
De verdad que hay 
que ser gilipollas
y pido perdón 
si hiero sensibilidades,
pero también defiendo 
la defensa legítima y ofensiva 
de profesionales
con dichos talantes.

Escribo bajo el rol de padre,
pero llevo incrustada
la vena docente,
algunas veces inseparable,
y a mí no me seduces
con tus artes medievales.
Mi viejo me diría 
que si la sobrepotección,
yo le diría 
que se actualizase 
y que los puestos
deberían de ser revisables.

Me resuena el eco
de lo que significa 
"lo hemos consensuado
entre tod@s",
¡mentira cochina!
tú ya lo tenías decidido 
con técnicas manipulativas 
porque ¿qué niñ@ de 6 años
con la autocrítica en proceso,
decidiría por sí mism@
quedarse sin patio?
Qué puto desfase.

Más tarde le pregunto a mi hijo
y no tiene ni idea 
de lo que le digo, 
pero sí reconoce 
que algun@s,
algunas veces,
se han quedado 
sin el patio entero.
Puede que el tono
parezca exagerado,
pero es así con todo.

Tal y como lo veo
se podrían hacer dos cosas.
La primera es no normalizar 
el hecho de que lo que diga
va a misa simplemente 
por ser la docente.
La segunda y más complicada 
pero más necesaria si cabe,
confrontarla, cuestionarla
por encima de cualquier
norma o pauta concebida 
de tiempos ancestrales
para que podamos sentir,
aunque solo de vez en cuando,
quel algo vamos avanzando.

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