domingo, 28 de noviembre de 2021

Semana 27

Son tantas las ganas
que tienes,
que he tenido
que ajustar la fórmula
prefijada.

Aquí está el primero
de los aprendizajes,
la adaptación continua
al medio
tal y como dijo
Darwin.
Porque sí,
somos evolucionistas
tanto de lo bueno
como de lo malo,
por eso siempre
estamos preparadas.
Como mamá,
que pese a la presión
incontestable
del bajo vientre
y el estiramiento
rígido de la piel,
consigue echarte crema
para hidratarte
y dedicarte unas caricias
a modo de nana.

Mientras todo eso ocurre,
está el Tate jugando,
liándola
o preguntando por ti.
Todas te tenemos
en cuenta,
todas sabemos
que estás ahí.
Por eso mamá
te lleva y te trae
y te sujeta fuerte
para que seas
hija del invierno
como tus predecesoras,
y no del otoño
a medio camino.

Subir los 67 escalones
jamás costó tanto
y nunca fue tan arriesgado.
Pero hay que hacerlo
porque hay que seguir
adaptándose,
hay que seguir viviendo,
hay que seguir acompañando
a l@s que necesitan
ser acompañad@s.

Por eso busco
las maneras
de no fallar a nadie,
de no fallar
a l@s que me importan,
porque l@s
que no me interesan
son ceniza
que barro y desecho.
Incluso así
no llego,
me confundo
y pido perdón
por los errores.
Me acuesto
y me levanto
renovado
para volverlo a intentar.

La semana 27
son dolores de cabeza,
pinchazos,
mareos, ardores,
estreñimiento,
insomnio.
Pero eso es sólo
la punta del iceberg;
todo lo bueno 
se esconde
bajo el mar
aunque cueste verlo,
aunque cueste disfrutarlo,
aunque os traten
como a estafadoras.

Nosotras solo sabemos
que una semana más
es una semana menos
para verte pero,
queremos que 
todos los domingos
sumemos
una cifra
para contar
cómo eres
y cómo os está yendo.
Una vez fuera,
tendremos
todo el tiempo que quieras
para rendir cuentas.

Habéis vuelto a vencer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario