que tienes,
que he tenido
que ajustar la fórmula
prefijada.
Aquí está el primero
de los aprendizajes,
la adaptación continua
al medio
tal y como dijo
Darwin.
Porque sí,
somos evolucionistas
tanto de lo bueno
como de lo malo,
por eso siempre
estamos preparadas.
Como mamá,
que pese a la presión
incontestable
del bajo vientre
y el estiramiento
rígido de la piel,
consigue echarte crema
para hidratarte
y dedicarte unas caricias
a modo de nana.
Mientras todo eso ocurre,
está el Tate jugando,
liándola
o preguntando por ti.
Todas te tenemos
en cuenta,
todas sabemos
que estás ahí.
Por eso mamá
te lleva y te trae
y te sujeta fuerte
para que seas
hija del invierno
como tus predecesoras,
y no del otoño
a medio camino.
Subir los 67 escalones
jamás costó tanto
y nunca fue tan arriesgado.
Pero hay que hacerlo
porque hay que seguir
adaptándose,
hay que seguir viviendo,
hay que seguir acompañando
a l@s que necesitan
ser acompañad@s.
Por eso busco
las maneras
de no fallar a nadie,
de no fallar
a l@s que me importan,
porque l@s
que no me interesan
son ceniza
que barro y desecho.
Incluso así
no llego,
me confundo
y pido perdón
por los errores.
Me acuesto
y me levanto
renovado
para volverlo a intentar.
La semana 27
son dolores de cabeza,
pinchazos,
mareos, ardores,
estreñimiento,
insomnio.
Pero eso es sólo
la punta del iceberg;
todo lo bueno
se esconde
bajo el mar
aunque cueste verlo,
aunque cueste disfrutarlo,
aunque os traten
como a estafadoras.
Nosotras solo sabemos
que una semana más
es una semana menos
para verte pero,
queremos que
todos los domingos
sumemos
una cifra
para contar
cómo eres
y cómo os está yendo.
Una vez fuera,
tendremos
todo el tiempo que quieras
para rendir cuentas.
Habéis vuelto a vencer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario