jueves, 4 de noviembre de 2021

La hora en que te lo cuento

Preferir lo contado
a lo televisado.
Elegir un postre
de letras e ilustraciones
antes de irse a dormir.
Ser pequeño
y tener
tu biblioteca personal,
a su altura,
para el manejo libre
de la lectura
con un orden peculiar
y un caos necesario.
Literatura de nuestros días.

Los cuentos no mienten
como un padre
no miente a su hijo.
Arroparse con hojas
de tapa dura
y soñar entre hojas finas.
Amor con principio,
nudo y sin desenlace
porque no hay
finales felices
si ya no estamos.

Estoy por ti
y por todo el arte
que nos envuelve.
Prefiero el silencio
a los robots.
El tono, el volumen,
la cadencia,
la pronunciación,
la voces,
la interpretación,
como si fuera
un grafiti
que te amplío
todas las noches.

Me dedico a ello
en el trabajo
y en casa,
pero hacerlo
en su habitación
es como dar
ese primer beso histórico.
El advenimiento
de las historias
son de las cosas
que más espero
al final del día,
pese al cansancio,
pese al desgaste,
pese a todo lo malo
que ha acontecido.

La hora en que te lo cuento,
reminiscencia del instituto,
es de mis momentos favoritos,
y pienso contarte
tantas cosas
que solo te depararán
sorpresas.
Gracias por este
cariño narrativo;
no nos hace
falta técnica,
sólo el compromiso
de contarnos.

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