Al final,
volver a casa,
es la única
salvación
posible
tengas
los deberes
hechos
o no.
El refugio
que te ocupa,
la paz
que necesitas.
Como si de una
burbuja
se tratara,
te reinventas
de la corrupción
diaria,
te sanas
cómplice
con l@s que
compartes
las cuatro paredes.
Jamás
has de volver
a casa
con las orejas
agachadas,
el orgullo
y la dignidad
te esperan
con el pijama
puesto
y el beso
que reconcilia.
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