sábado, 27 de septiembre de 2025

77 días después

Setenta y siete días después,
diez más que las escaleras
de La Mariana 🏠,
volví a la cama
con una sensación extraña,
casi de traición,
como si los ecos
de cualquier ruido
me dijeran
que cuanto más lejos peor.

Pero en la vida,
después de grandes sustos,
la tendencia debería ser
aforntarlos y rehacerse a ellos.
Recluirse es un derecho
pero no una solución
y cada cuál necesita un tiempo,
el necesario,
el propio,
el que marque cada una
y no el que piensen las demás.

77 días después 
regresé del exilio una vez más,
habiendo acompañado 
como mejor supe
y tras comprobar 
que ya había transcurrido 
el tiempo suficiente.
Porque el límite 
también lo marca una misma 
y cuando no se está preparada
para hacerlo, por ejemplo,
cuando eres niñ@,
alguien lo tiene que marcar por ti,
pero en ningún otro caso
nadie debería meterse.

Aprenderte de memoria
una coreografía 
de movimientos nocturnos 
sabiendo cuales son 
solo con el sonido que emiten
es de haberlo hecho a la altura.
Tantos despertares
y tan poco descanso,
a veces proporcionan al resto
una especie de tranquilidad inaudita 
que les permite conciliar 
todo aquello que deseen conciliar.

Hacer la cama todos los días
es una rutina obligatoria 
en nuestra casa;
pero también lo fue
sacar el tercer colchón 
de aquella litera
y meterlo por las mañanas.
El objetivo 🎯 era estar cerca,
cuanto más cerca mejor ❤️‍🩹,
tanto que se convirtió 
en un emblema
lleno de estrellas
que no se ven 
con la contaminación de la ciudad.

Desde que nacieron 
no tengo claro 
si he dormido más veces
en mi habitación 
que en cualquier otro lugar;
lo que tengo claro
es que siempre 
hubo un motivo,
una razón,
una causa mucho más importante
que mi merecido descanso.

Y así me he acostumbrado 
a dormir, y a vivir,
sin rencor ni remordimientos,
pero con el acuse de recibo
de la fatiga y el agotamiento,
equivocándome más 
de lo queme gustaría 
y valorando cada acierto
como si fuera una gran victoria.
Pero las consecuencias 
siempre están ahí,
existen y conviven
en mi imaginario 
transformándolo a su antojo
sin que necesariamente 
satisfaga mis intereses.

Seguirán produciéndose 
nuevos exilios,
más cortos o más largos
que los anteriores,
pero siempre se fundamentarán 
en un por qué,
siempre los ejecutaré 
con la misma convicción 
y compromiso emocional,
moral y social
con las que ejecutaría 
pública y literalmente a un nazi.

viernes, 26 de septiembre de 2025

Hijo del mar

¿Quién lo hubiese dicho?
Viendo nuestro origen
y nuestros antecedentes,
que el cachorro se transformar
en marino 🦭 
cuando la época estival
llega a nuestro calendario.

El mar 🌊 significa mucho
para tanta gente...
...pero jamás pensé 
que tendría que acompañar
ese deseo tan fuerte
siendo de tan lejos.
Me gusta pensar
en la idea 💡 de que él,
en un abrir y cerrar de ojos,
se convierte en pez 🐠 
y satisface conscientemente
todos sus intereses.

Verle desplegándose 
en el mar ⛵,
ante la inmensidad
de lo desconocido
y de todo lo que
descomunalmente
me asusta,
es una suerte 🍀 
de terapia profesional
a la que nunca he acudido.

Verle aparecer
balo el manto líquido salado
como si se escondiese
de sus peores monstruos 
para después salir
con su mejor sonrisa y enfrentarlos,
sería una bonita manera
de lograr afrontar
los problemas adultos.

Jugar incansablemente
al pilla-pilla
con la ola,
que es la que se la liga,
sintiendo ese vértigo 
en el estómago 
cuando el agua
te roza el talón.
Con esta imagen
sí que me identifico
de pequeño,
pero hasta ahora
no la había sentido tan bella.

Enterrarse en la arena
que más tarde
te escocerá la piel 
es como ese placer culpable 
que no podemos eludir
y que al fin y al cabo,
nos satisface más 
que lo que nos desagrada.
¡Voy a limpiarme al mar!
me dice por enésima vez.

Y adentrarse hasta
donde le cubre,
hasta donde incluso
no hace pie 👣 
con unas especie 
de atrevimiento 
que no tiene pisando tierra 
y por supuesto
volviendo a superarme
en eso de enfrentarse 
a los miedos.
Me alegro que
te guste el mar, hijo,
porque yo de veras
que lo he intentado
y no le encuentro el encanto.

Ahora bien,
lo verte tan natural y espontáneo
siendo agua y burbujas 🫧 
y corriente,
rompiendo con tu molde
para mandar a tomar por culo 
al/el patrón,
NO ESTÁ PAGADO.
Ojalá te dure toda la vida
y todas las lunas.


jueves, 25 de septiembre de 2025

El origen de la hoguera de las Delincuentes

Todo empezó 
con una fogata de barrio
de barriles oxidados
y olor a queroseno.
Restos de ceniza 
y materiales inflamables
para mantener 
una llama 🔥 incipiente
en nuestros corazones.
Porque la que se dedica
a acompañar los procesos 
de cualquier ámbito,
no solo padece
el sufrimiento de l@s demás,
sino el propio.

Me acerqué a aquella fogata
un septiembre de hace 10 años.
En este Blog es típico 
celebrar los aniversarios
y este es uno
de los más importantes
que mantengo.
Aquella fogata
me explotó la cabeza 🤯 
por la cantidad
de palabras expuestas
y la intensidad de las mismas.
Nunca había visto nada igual.

Pronto descubrí 
a relacionarme con ella.
Mi objetivo no era
avivar la llama,
sino asegurarle
que la iba a mantener constante.
Una llama caótica, libre
y revolucionaria 
que no está sujeta 
a ninguna estructura 
ni control de nada
que no nazca de ella.
Pero aprendí a tocarla
sin que me doliera,
consumí sus gases 
sin intoxicarme
e incluso la probé 
por dentro y por fuera
sin que me ardiera la garganta.

Supe entonces
que el mérito 
no había sido mío.
Fue el descaro
y la propia sinvergonzonería 
de la fogata 
la que me propició un sitio
privilegiado de escucha,
transparencia y desahogo.
Una especie de psicóloga 
incendiaria con la que
me di el permiso 
de recibir en cascada
emociones y sentimientos
que no eran míos 
para después convertirlos
en personal.

Jamás pensé 
que pudiera sentarme
frente a un foco de calor
sin Epis
y recibir toda su fuerza 
sin miedo a la posibilidad 
de salir corriendo.
Pronto le correspondí
de la misma manera,
buscando el alivio 
de sentir que das 
algo a cambio.
No fue sencillo
ni repentino,
pero se convirtió 
en algo puramente necesario 
cuando hablamos
de necesitar a alguien.

Así que me relajé
y me dejé llevar
por su corriente,
un lugar donde aprendí 
a hacerme el muerto
sin realmente estarlo
para que sus chispas y ascuas 
me sujetaran la espalda suave 
y no me hundiera
en el transcurso del cauce.

Delinquí por primer vez
y por última
sabiendo que si lo volvía 
a hacer solo sería con ella.
Una especie de contrato
que nunca consensuamos
pero que ya siempre
llevaríamos grabado
en nuestros asientos
como un documento
constitutivo de lo que significamos.

Aquella fogata 
creció con el tiempo indómita 
e ingobernable
para convertirse en hoguera
de más gente.
Lo que no sabe la gente
aunque no aporte saberlo,
es que yo le di su nombre,
yo la dibujé en sueños,
yo la definí en mis textos 
y por eso me dio el derecho
de cagarme en su puta madre
como ella se caga en la mía.
Pero son nuestros códigos,
no los vuestros.
No podéis meteros
porque jamás lo entenderíais,
aunque podéis intentarlo
mientras sepáis 
que vais a salir calcinados.

Me reconozco en esa
fogata de barrio
por la que daría mi vida
en una noche helada de invierno.

_A mi Delin_

miércoles, 24 de septiembre de 2025

Equinocio del 25

Se posa el equinocio suave 
como la hoja 🍁 del árbol 
de barrio se desprende
puntual a su cita.
Septiembre es un mes
lleno de cambios
y los ventiladores 
llegan al límite 
con su funcionamiento de noche.
Pero ya está.
Parece que ya va a pasar.
Se va a acabar.

Es un derecho
echar de menos el verano,
pero en ningún caso
es una obligación 
por ser un territorio mediterráneo.
Comparto la nostalgia
de las vacaciones,
las horas de luz,
atrasar las rutinas 
e incluso forma parte del mar
durante una temporada.
Pero me aterran los incendios,
las vacaciones sin cubrir
de las sanitarias,
las temperaturas infernales
de las escuelas,
los golpes de calor currando
y las noches soporíferas.

Vuelven los abrazos,
arroparse hasta el infinito
por las noches,
los juegos sin límites al sol,
los autobuses 🚍 con abrigo
aunque no seré yo,
los primeros pasos 👣 
tras superar el portal
con la realidad fría 
que te pone en tu sitio.
Vuelven los abrazos
por fin
y el baile de los árboles 
para deshojarse sin prisa 
pero constantes
y mudar su piel.

La manguita larga
y la sopa caliente
se pone de moda,
se activan mundialmente 
las cremalleras,
la ropa de cama engorda 
sin importar el régimen 
y el polvo se destierra
porque las ventanas se cierran,
ya no hay peligro
de asomarse.

También nos vendrán 
nuevas tragedias
para las que no
estábamos preparadas,
pero sí avisadas,
los mocos, los virus, las fiebres.
Las duras conciliaciones 
sin abogadas ni sentencias,
ley de la selva.
El agua de grifo
sin embotellar,
corriendo como 
el río independiente
de la montaña.

El otoño da paso
al invierno
y en La Mariana
somos de pijama gordo,
ventanas 🪟 de aluminio
radiadores de gas
y paredes con moho 
para recordarnos 
que no hay casero bueno,
ni alquiler justo,
ni vivienda asegurada.

Pero resistimos 
a las estaciones,
casi diez años,
en el centro
de los puntos cardinales 
para recordaros
que estamos violentadas
y que pensamos
utilizar la fuerza
si hace falta.
Porque dicen que 
el odio consume,
pero nosotras
nos alimentamos del mismo
cada vez que giramos la rueda
para sentir algo de calor
y de resistencia.

Es lo que nos queda
y aquí nadie 
se va a quedar fuera 
porque somos de fábrica,
de escuela y de barrio 
de extrarradio.
No para levantar
un país que maltrata y oprime,
sino para levantar 
una familia, una comunidad,
una barriada.

Otoño es una oportunidad 
de seguir creciendo
pese a la ansiedad,
los miedos y las adicciones.
Estamos en ello
y no nos vais a tirar
la puerta abajo.

Somos las enemigas del calor.


viernes, 19 de septiembre de 2025

Premalignas

Nunca crees que vas
a hablar de algo
potencialmente alejado
de tu realidad
hasta que se produce
un acercamiento inevitable 
de lo que nunca
pensaste que podía llegar.
Esto ocurre 
porque seguimos
llenando la vida
de simplificaciones
para que no nos resulte
insoportable 
el tránsito de la misma.

Estamos equivocadas
sin pensamos
que la empatía 
debe de ser la causa
de la equidistancia.
Un diagnóstico equidistante 
sufre una carencia 
de empatía tan importante
que provoca más confusión 
que certezas,
produce más dolor que alivio,
mengua el derecho
a la información y al conocimiento
que merece el concepto de verdad.

Infantilizar al paciente
por una clara falta de confianza 
en sus aptitudes,
es como pensar
que los niños y las niñas
necesitan un entrenamiento 
planificado por l@s adult@s
para su buen desarrollo.
Estamos gilipollas.
Entrenamientos para militares,
no para civiles.

En todo caso,
no hay nada más 
premaligno que las actitudes 
humanas aprendidas.
La otra parte no se elige,
te toca o no,
y es todo un aprendizaje
conseguir vivir con el ello.
Y tienen derecho a sentirse
como quieran o puedan sentirse,
que para eso son ellas
las que padecen los males,
faltaría más.

El reto, una vez más,
es encontrar la manera adecuada
en que necesitan ser acompañadas,
sin coletillas, sin esperar 
un turno de contrargumento,
sin ego y sin comparaciones 
o ejemplos personales
que en ese momento 
no le interesan a nadie.
Es duro acompañar así 
y no sentirse correspondida,
pero nadie se libra
de la mediocridad 
ni muchas veces
de la miseria.

Tal y como pasa 
en la educación pública,
las profesionales de la sanidad
tienen la responsabilidad 
moral y social
de defender un ámbito 
de calidad y tan humano 
como el que se ejerce
desde cualquier hogar
sea como fuere la familia.
Puede que haya razones,
pero no te escondas en excusas.

A todos y todo lo premaligno:
que os den y mucho por el culo.

miércoles, 17 de septiembre de 2025

Esas voces

Me gusta la gente
que en ninguna situación 
alza la voz,
me parece una hazaña.
Yo no sé hacerlo,
pero disfruto
muchísimo viéndolo
y me provoca
cierta envidia.

Ese temple,
en cualquiera
de los ámbitos,
es lo que a mí me falta,
con una gestión exquisita
del enfado y de la ira.
Igual que me flipa
el gesto sempiterno
y achinado de los rostros,
admiro el volumen clásico 
y el tono respetuoso
dónde siempre hallar
el bienestar.

Me encanta saludar
a viej@s amig@s
y comprobar
que en algunos aspectos 
siguen siendo l@s mism@s.
Igual que me congratula 
descubrir a nuevas personas
que llevan por bandera
estas características.
Yo, por más que lo intento
no lo consigo, pero no desisto,
insisto.

No son ídolos de barro,
no son papel pasado por agua,
son las verdaderas referentes
de todas y cada una
de las mediocridades 
que nos ocupan.
Hay que ser valiente
para modular la voz
a cada instante,
para ser constante 
con vocales y consonantes,
rimantes.

No es la primera vez
ni desgraciadamente será la última, 
asignatura pendiente.
El problema
no es esa puta corriente
que te arrastra,
sino que yo me rindo
y me dejo llevar
hasta el fango.

viernes, 12 de septiembre de 2025

Esas bocas

Quien tiene boca se equivoca 
y quien es más poderoso
tiende a pisotear a quien
considera más débil.
Eso se ha hecho así 
toda la puta vida
y yo llevo años
confrontando con dichas
afirmaciones.

La primera porque si sucede
y no viene acompañado 
de humildad,
pues qué quieres que te diga,
patada en la boca 
y a ver si no vuelve a ocurrir.
Y la segunda porque pareciera
una esencia intrínseca 
la de vapulear y vilipendiar
al resto simplemente 
porque existe la posibilidad 
de hacerlo.

Pues mira, no.
Esto es como 
con los nazis.
Nazis no.
Nazis mejor muertos.
Sin medias tintas
ni atajos,
de frente y a la cara
bate en la espalda.
¿Quién nos ha enseñado
que esa opción es la mejor?
Dicho de otra manera 
¿En qué momento 
decidiste una cosa
y no la otra?

Es más fácil aferrarse 
a los putos roles 
y disparar con el francotirador
con todo el cuerpo escondido.
Valientes hijos de puto,
en masculino.
Quien tiene boca y se equivoca 
lo sabe,
debería cerrar el pico 
y abrir las orejas,
este es mi consejo
mindfulness del día.

Y quien siente ese poder 
como una manera de 
relacionarse mediante
la autoridad, el erudismo 
y el hedonismo de su
propio ombligo,
pues habrá 
que cortarle los pies
para que alcance a ver
las cosas desde otra
perspectiva.
Sin pelos en la lengua
y con todos
los que quieras en el ano,
no te jode.

Si te resulta desagradable 
este texto, lo siento,
pero piensa en cuánto 
daño te han provocado 
en distintas situaciones
sin haberlo merecido 
y empieza por el principio 
de nuevo.
No sé si el daño se merece,
creo que no,
pero los nazis sí y siempre.
Esto no iba de nazis,
bueno, sí, un poco,
pero nunca es mala idea
ponerles de vuelta y media.
Censura si quieres, puedes
o te atreves.
¡Chúpate esa!

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Me gustaría comprobar

Me gustaría comprobar 
que su boca 
huele a mantequilla 🧈,
migas de pan y café negro.
A veces a chuchería 🍭,
gusanitos y sopa para cenar.
Quiero creer que su pelo
huele a colonia de fresa,
a almohada caliente 
y a todos los besos de su Tate.
También a transporte público,
a gritos de rabia 🗯️ 
y champú de marca blanca.
Seguramente sus piernas
huelan a arena de parque
con pizcas de sangre 🩸 
y crema 🧴 hidratante.
Su espalda revolucionaria 
me parece que tiene fragancia 
a cítrico de naranja 🍊,
pero también a vinagre
de pepinillo 🥒 
y a campo amarillo 💛 
de Antonio Machado.
Los pies esponjosos
le tufarán a queso 🧀 
y a caballito de mar
y a gato recién lamido.
Su tripa fresca como 
una sandía 🍉 
tiene que despedir un 
olor corporal
a lo que se huele
cuando se activa la adrenalina,
una mezcla de sudor y nervios
tan intensos como 
el tipo de emoción que te esconde.
Sus manos, estoy convencido,
tienen que oler a su mamá 
y a mí mismo, 
con esa especie 
de determinación 
que no da lugar a errores.
Y puede que huelan a vulva,
porque la exploración sana
del propio cuerpo,
es un derecho humano 
que trasciende a 
cualquier religión.
Por último sus ojos,
planetarios con
polvo de estrella
y olor a azufre, hielo
y viaje en el tiempo ⏱️.
Miraflores huele
a tantísimas cosas
sin que haya tenido
el placer, la certeza y el ensayo 
de haberlo podido comprobar. Pollo al
Miraflores es Gala
y Gala, aunque sea 
sensorialmente imposible,
solo sé yo como huele
hasta que venga alguien
y me demuestre lo contrario.

lunes, 8 de septiembre de 2025

Mami y papi

Como en todos los veranos,
con el acercamiento
de las posiciones 
y el amor expansivo,
el cariño terminológico
se acentúa.
Por eso pasamos a ser
mami y papi.

Es una cosa medio
automática,
como cuando 
se balancean 
en el columpio 
y cantan por defecto;
o como cuando suenan
algunos acordes 
y comienzan
a mover el cuerpo.

Luego se les va pasando,
como si el transcurrir del año
nos alejase de la intensidad 
íntima de la convivencia.
Y como tantas otras cosas
luego las echaremos de menos 
con esa especie
de remordimiento 
por no haberlo
sabido aprovechar al máximo.
Pero es inevitable,
hay cosas que hasta
que dejan de suceder,
no las valoras debidamente.

También es un hermoso
contagio entre herman@s,
capaz de lo mejor
y al mismo tiempo
de lo más duro de la crianza.
Me conformo con que
haya existido
y con que haya sido capaz 
de verlo y sentirlo.
Pero me sigo sorprendiendo 
por todo lo que anhelamos 
durante el curso
y luego,
cuando tenemos la opción,
perdemos el tiempo
y las oportunidades.

Mami y papi suena bien,
diferente, nostálgico 
y evolutivamente temporal.
Es la propia cadencia
del manifiesto de las palabras 
lo que de alguna manera
me enternece,
lo que me recuerda
dónde y cómo 
poner el foco,
especialmente 
en esos momentos
que con un devastador vacío,
no sé muy bien
por dónde tirar.

Mami y papi es como
ese momento justo
en el que las Nubes ⛅ 
tapan el sol 😶‍🌫️ 
y tengo la oportunidad 
y el permiso 
de disfrutar colmado de paz.

viernes, 5 de septiembre de 2025

Personas y lugares

Las personas hacen 
cambiar los lugares,
mejoran los espacios,
remueven a otras personas,
en definitiva,
transforman el entorno.
Somos todas,
bueno, todas no.

El tiempo también 
lo atraviesa todo,
pero es la perspectiva 
la que nos da el enfoque.
Madurar, evolucionar, progresar,
son hitos que no solo
determinan a una misma,
sino a todo lo que le rodea.
Los lugares amables lo son
precosamente porque 
algunas lo humanizaron
con su amabilidad.
Y funciona,
aunque solo sea
por deferencia,
o por vergüenza,
o por ignorancia,
le gente se contagia.

No hay excusas.
Tenemos margen,
cuota de poder
y una responsabilidad social 
que hace más hábil 
a la peña,
incluso más feliz.
No sentirlo por obligación,
sino por el compromiso 
de arrimar el hombro
con una honestidad
que rara vez sale a la luz.

Es educación, experiencia,
bagaje, trayectoria,
esencia y estilo.
También ejemplo,
modelo y referencia.
Y sorpresa, descubrimiento 
y emoción.
Sin presión, espontánea,
abriendo camino
con cada paso
bien pensado.

Los lugares no 
tienen memoria 
ni dignidad,
digamos que son objetos
enormes espaciales
que acogen sin queja
todo lo que reciben.
Las personas los habitamos
con mayor o menor acierto
y les dotamos con
unos significantes
que definen 
que es lo que se puede
y que es lo que no
en ese lugar.

Y por último están 
las que tiran del carro,
porque las tiene que haber
aunque sean itinerantes,
como la líder 
de un pelotón gigante.
Siempre hubo
una primera persona 
y siempre habrá 
nuevas primeras personas.
Las que vamos después 
reconocemos el mérito 
y el valor,
pero vamos dispuestas
a seguir aportando 
con personalidad propia
por si después otras
quieres o pueden sumarse.

miércoles, 3 de septiembre de 2025

La balada de Solórzano

El filtro antipartículas 
no nos iba a joder el viaje.
Resolutivas incluso
siendo de fuera,
aunque peguemos el cante,
superamos el puente de siempre,
las curvas de siempre,
el desnivel de siempre,
el monumento a la quitanieves 
de siempre 
y las vacas de siempre,
para llegar a la
única playa asturiana 
de este verano,
'La Franca ' (muerte a Franco).

La del Ris, Cuberris
y por supuesto Berria
fueron las cántabras,
celdas con vistas al mar 
y sueños privados de libertad,
perfiladas precipitadamente 
con un turismo
cada vez más salvaje 
del que formamos parte.

La arena es una trampa
de doble filo:
igual te deja
construir y transformar,
que te irrita la piel
como si las llamas 🔥 
te alcanzasen.
Pero las cosas molestan menos
cuando se está 
de vacaciones y juntas 
aunque la intensidad 
de la marea 🌊 
y la nuestra broten
variablemente determinante.

Un dúplex y tres terrazas 
abiertas al campo 🌼 
con olor a abono.
Entre partidas
a juegos de mesa,
aperitivos e insectos malignos 
pasamos las tardes-noched
enchufadas a una cámara 📷 
que nos da algo de calma.
Baños de espuma
para relajarse la sal,
escaleras 🪜 galopantes
y chirriantes
durante el escondite 
y huecos para todas, todos
y todes. Para l@s nazis NO.


Nunca fuimos supersticiosas
ni tuvimos una energía 
especialmente mágica,
pero por el camino hayamos
a los seres mitológicos 
que desahogaron un poco
nuestra falta de risas.
Jamás me hubiera metido
en una cueva 
si no hubiera sido
con(por) ellas,
como si de la
Garganta del diablo 😈 
se tratara.

Un parque gigante,
aún más que nosotras,
con tobogán 🛝 comunitario
y tirolina solidaria.
Jamás fuimos 
tan felizmente conscientes
como en los viajes.
Y en esas estamos
año tras año,
curso tras curso,
verano a verano,
intentando conectar
con la Madre Tierra
y con sus encantos-hijastr@s.

Posibilidades laberínticas
en un bosque
de árboles de los 40
y un puñado 
de asentamientos cántabros.
A mí siempre 
se me queda corto
porque para alcanzaros
yo no prefiero los veranos,
sino que me quedo
con algún otoño y
con todos los inviernos
por si existe 
la realidad absoluta
de conseguir llegaros.

_A mi familia en el verano del 25_

lunes, 1 de septiembre de 2025

Pie derecho

Con el pie derecho, me dicen.
Pues yo con el izquierdo,
no por nada,
sino porque llevo
toda la vida dando
los primeros pasos
con el izquierdo
y abriendo y sujetando puertas 🚪 
con la mano 🫱 menos habitual.
Costumbres y rituales
sin superstición,
solo convicción.

Con la apertura 
del nuevo curso
llegan cambios,
muchos tipos de ellos.
Los nuevos,
los viejos conocidos,
los peresozos,
los que desgastan,
los sorpresivos...
Y con ellos
el incremento del tabaquismo,
el futuro potencial 
de la desinflación de mi cuerpo,
que no del IPC,
las novedades en las rutas,
los nervios en el estómago 
y la progresiva pero lenta
bajada de temperaturas.

También son los días,
en que llegar a casa,
me reconforta como nunca.
Dormir devastado
y llorar camuflado
por no estar tan presente 
hasta las próximas vacaciones.
El peso de la experiencia,
tanto para bien,
como para mal,
y el bagaje de las expectativas 
que te hacen frenar
o impulsarte veinte metros
según que momento.

Solo hay dos cosas
que van a ser invariables.
El sueldo mísero 
de mi acompañamiento profesional
y la ausencia sin retorno
de mi acompañante favorita,
la reina del barrio.
Lo que la voy a echar de menos 
no cabe escrito
en ningún cuaderno;
lo que la voy 
a pensar y desear,
conformarán el anhelo 
hasta el reencuentro.

Bueno, cada una con sus estrategias,
mecánicas e incluso artimañas.
Yo, con el pie izquierdo, siempre.
Insisto, no por llevar la contraria,
sino porque para llegar
a mi Refugio
las reglas son otras.