martes, 9 de enero de 2024

Darse un descanso

Cuando digo que este año
me voy a centrar
en la salud mental de todas
incluida la mía,
no estoy de broma,
por mí y por todas
mis compañeras.

Me contaba una amiga
que le encantan
los días de vuelta
por ver las diferencias
de actitud y mirada
entre aquellos lejanos
últimos días
y el día de regreso.
Ella no solo alcanza
a ver y reconocer
el diagnóstico del desgaste
y la propuesta de mejora
de haberse tomado un descanso,
sino que se inmiscuye
en los sutiles matices
que no todo 
el mundo puede ver.

Como si fuera un entrenamiento
en el que te tomas
un respiro
y acumulas todo el recorrido
que llevas,
para seguir,
más tarde,
recorriéndolo con
mejores estrategias.
Un acto de valentía
y humildad necesario
para posicionarte
debidamente en la evaluación.

Tomarse un descanso,
de lo que sea,
debería de ser
un derecho constitucional
como el de acceso a la vivienda,
pero de verdad.
Un derecho tan protegido
y blindado
capaz de fortalecer
cada uno de tus músculos
y cada una de tus neuronas,
también cada uno de
tus sentimientos.

Ella no se queda estancada
en la pereza y el malestar
que generan
volver a un sitio deseado,
pero no tanto como 
el del hogar y las personas
que quieres.
Sería muy fácil
plantarse en la evasión
de la comodidad,
pero ya que hay que volver,
reflexionemos sin parar
(máximo 8 horas)
sobre nuestra práctica profesional.

Pero darse un descanso
significan muchas más cosas.
Puede significar
desear un silencio absoluto
cuando todo el mundo
a tu alrededor grita sin cesar.
Puede significar
necesitar quedarse en la cama
porque con un paso más
sientes que te mueres.
Puede significar
ponerle el límite
a un ser querido,
porque es tanto el daño
que te produce,
que irremediable te hace alejarte.

Sobre todas estas cosas
y más que no me caben 
en un texto,
reflexiono en base a la idea
de darse un descanso.
La propuse que escribiese
un texto,
pero no me he podido aguantar
las ganas y me he adelantado
porque para qué esperar
cuando lo tienes tan claro.
De todos modos, 
te sigo esperando
como el gobierno espera
que las comunidades
pongan mascarilla obligatoria
en centros de salud y hospitales,
o como seguimos esperando
a que esos pamadres
qué dicen que sus vacaciones
empiezan cuando sus hij@s
regresen a los coles,
se retracten, se analicen
y piensen bien
lo que dicen.

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