domingo, 6 de marzo de 2022

Mi Mentxu (Hécmen)

¡Ohhh mi capitán!
exclamo desde los diez años
sin descanso.
Porque solo tengo uno
y además es de mi barrio,
soy de su equipo.
Fuimos creciendo
en progresismo
y su historia
es tan antigua
como la nuestra.
El periodismo,
la radio
y la ingeniería,
un marco donde
sentirse a salvo.

Paso a paso,
con orden
y todo a su debido
momento.
Un plan perfecto.
Así actúan ellas,
mi capitán
y mi comandanta,
expertas en altas horas
de madrugada.
Europeístas y comunitarias,
se recorren el mapa
con la prudencia y la humildad
que a la OTAN le hace falta.
Y te lo cuentan,
te lo explican,
la memoria de una amistad
de niños, de niñas,
la utopía en su última etapa.

Si acogieron a mi hijo
como alguien importante
y preciado,
ahora albergan
la suya propia,
tan bonita como Sudamérica
llena de naturaleza,
idiomas
y conocimientos en pareja.
Ay Carmen,
no sabes las veces
que nos hemos
emborrachado antes.
Y las que nos quedan,
cuando estés,
por detrás y por delante,
sin alcóhol, ni guantes.
La idea de tocarte
y estremecerme,
otra simiente
de la camada de infantes,
olerte vicalvareña,
por la gloria de tus pamadres.
Las que te guiarán
al norte,
a tierras gallegas
y campos de vid y trigo.
Pero también a Albacete,
una aldea de casas
con gentes tradicionales
que no harán
más que quererte.

Mi Mentxu,
mi apodo,
mi Hécmen.
Antes de saberte
ya jugaba
con tu nombre.
Con el permiso de tu padre,
por la gloria de tu madre,
te hacemos hueco
desde hace meses
para que reclames,
cuando te hagas presente,
el espacio que te mereces.
La alegría de l@s runners
sin ápice de postureo
que recorren las calles
para hacerte el homenaje.
Como la bola curva
que golpea tu padre,
suave, delicada
y con estilo
para ser el winner
de los que menos tienen.
Serás la rodilla sana
que nos hará de soporte
y la voz lejana
que llegue a cualquier parte.

Trendic Topic
de las redes sociales,
Carmen,
la guinda del postre,
otra niña
que se hará mujer
entre millones
para marcarles el camino
a los perdidos,
a los incautos,
a los ignorantes.
Se estrenan tus abuelas
y abuelos en condición
de nuevos cuidadores,
de estrellas fugaces
que te darán luz
por la noche
como ya hicieron
con tus pamadres.
Con ellas compartes
y te divides
tus vocales,
las que sonarán
tan fuertes y amplias
como el rayo
que no cesa.
Porque tú no cejas
en tu empeño
de darnos la alegría
que por días
quieren quitarnos
los de arriba,
sin saber 
que tú,
desde abajo,
ya nos has llegado a todas.

_A mi Mentxu y a sus pamadres
Rubén y Sara_

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