dando cobijo
al señor pastor
un lunes por la mañana.
Estaba el señor pastor
tomando el sol
un lunes por la mañana,
vio venir 19 lobit@s
y en medio
una Kuadrilla parda.
Remendando la zamarra
estaba el señor pastor
albergando sus corderitos,
cuando se acercaron
los lobit@s
al señor pastor.
La Kuadrilla parda
miraba de lejos
el esplendor,
olía a sangre,
rabia y temor.
Señor pastor deja
a esos lobit@s
"que a ti no te deben nada,
que a ti no te deben nada".
Los corderitos
se aliniaron
con los 19 lobit@s
para ver de frente
la señor pastor
que guardaba
bajo la faja
el puñal de sus entrañas.
Lo que no sabía
el señor pastor
es que la manada
le había robado la navaja,
que sin sacarla
ni amenazas
aullentaron la señor pastor
que ningún campo
le guardaba.
¿De qué te sirve
señor pastor
llevar el puñal entre la faja,
si nosotras sin navaja
te vencemos
puestas las faldas?
Un lunes bajo el sol
de la mañana,
los campos
se hicieron lobas
y las lobas
una cosa parda.
Con el tiempo volvió
el señor pastor
sin zamarra,
ni puñales,
ni navajas.
Vino con las manos desnudas
para que se las lamiera
la manada.
La manada agazapada
entre la hierba,
vio cómo los corderitos
mataban al señor pastor.
Y así,
entre lo suave y lo áspero
de las mezclas,
fuimos yendo
hacia lo salvaje.
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