de vacaciones
y se palpa
en el ambiente.
El mayor de
los lobeznos
dibuja un círculo
para atrapar
a su familia
de carne y hueso
en conceptos abstractos
a los que tendrá
que dotar de sentido
más adelante.
La casa cambiante
y ambulante
que acoge
objetos antiguos
que huelen a
leche materna,
ropa en miniatura
para compartir
con los ratones
y con las ratonas
y una herencia alejada
de los clasismos.
Las molestias
se han ido
al fondo del océano
aunque algunas
de sus burbujas
lleguen a la superficie
para expirar el miedo.
Cuando existe
el drama
hay que desahogarse,
pero cuando
respiramos en calma,
también lo expresamos
en el boletín de noticias
que son positivas.
Dicen de las
nochebuenas
y las nocheviejas
y del riesgo máximo
de contagios,
pero estemos
con quien estemos
aquí solo celebramos
la conquista semanal
de los domingos
sin confesarnos
antes de ir a misa,
principalmente
porque no vamos.
Una lista
de tareas pendientes
que vamos tachando
con el alivio
de realizar
una cosa al día
por lo menos.
Nos seguimos
levantando temprano,
de noche,
para despedir
a las estrellas
que nuestros sueños
habían albergado.
La metamorfosis
de su cuerpo al revés,
de mariposa
a oruga
con las alas plegadas
para dosificar
la fuerza
y la autoestima
de un caballo salvaje,
de los que todavía nadie,
ningún humano,
ha maltratado.
Pasamos las horas
hablando del concepto
de familia,
de lo que ya
hemos construido
y de los matices
del nuevo rumbo.
Le observamos
como se observa
a los pájaros,
con quietud,
atentas y reflexivas.
Nos emociona
cada uno de sus éxitos
y le apoyamos
en todas sus frustraciones.
Aprendemos
a aprehenderle
de nuevo
y concluimos
que está preparado,
y preparado
para conocer a Galita,
que es como
inequívocamente
la llama desde hace
semanas,
desde hace meses.
La certeza de cruzar
el umbral del año
y saber
que sea cómo sea,
será de las mayores,
y eso nos posibilita
la perspectiva
de nuevas experiencias.
Y nos gusta la idea,
también la de género
y el enfoque
que le daremos.
Es como un reto,
una prueba,
es empezar de cero
adaptando todo
lo que ya sabemos.
A un día
para la semana 33
y felicitarnos por ello,
si miramos hacia atrás,
te digo que
has conseguido
lo más difícil.
Ahora,
pase lo que pase
y como siempre
he procurado,
me mantengo
a tu lado
para que me utilices
a tu antojo.
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