martes, 23 de julio de 2024

La mujer de verde

Ya está.
Otro curso que se
nos va en un suspiro.
De la alegría desbordada
al cierto vacío existencial 
en apenas un año
que parecen segundos.

La mujer de verde 💚 
me ha vuelto a enseñar 
el camino hacia la felicidad.
Una señal para
buscarnos un disfraz
en carnaval.
Y el baúl, como siempre,
ha dado para mucho 
aunque nunca resulte suficiente.
No es cuestión de inconformismo,
esto va de justicia profesional
y emocional 
y me la bufa quien 
no lo quiera entender;
estamos tan por encima 
de lo mundano y lo mediocre 
que pocas cosas
que no dependan de nosotras
consiguen afectarme.

Y te diré
en acústico sentadas en el sofá,
que sinmigo también 
estarás bien 
aunque no sea lo mismo.
Pero es que sintigo 
se que también estaré bien
aunque ni por asomo 
pueda ser lo mismo.
Nacimos para muchas cosas
y una de ellas es para estar juntas,
con una pedagogía tan sensible 
con lo humano,
como comprometida 
con la práctica de nuestras funciones.

Agradecértelo con un
popurrí de canciones
me parece justo y necesario,
sin ánimo de romantizar 
ningún título 
ni ninguna letra,
con la intención 
de emocionarse 
a todo volumen y a todo trapo,
quedando recogido 
en un movie maker 
que debería ser el tercero,
pero la pandemia 
nos robó el primero.

A partir de ahí,
Como si fueras a morir mañana 
se convirtió en un mantra 
porque al final siempre
quedamos las de siempre.
En una ciudad que no descansa,
nosotras, desveladas,
esperamos La llamada
a despacho 
que nos haga
desplegar el paracaídas.
Tres veces en cinco cursos 
está por encima 
de cualquier probabilidad.
Pero vinimos a eso,
a romper las estadísticas 
de lo establecido 
con un tipo de acompañamiento 
especial, que no mejor,
pero sí exclusivo, 
por la composición de la pareja.

Mira como bailan,
delirantes, incesantes, inclementes 
en un jardín que nos lo dio todo.
Ahí nacimos, crecimos,
nos desarrollamos y nos mantenemos.
Es imposible que se me agoten
las palabras,
ya no solo
por la increíble ristra de vocablos 
en nuestro idioma,
sino porque para decir 
y repetir las mismas cosas,
se pueden decir de muchas maneras 
para que parezcan 
increíblemente nuevas.

Llevamos tres pequeñas
revoluciones
poniéndolo todo
patas arribas,
por las nubes,
con el punto de mira
ajardinado 
y una zona de encuentro 
donde sentir 
la pertenencia 
no solo a un grupo,
sino a un concepto: La Pandillita.
Un concepto que crece,
se desarrolla y vence 
a cualquiera meritocracia 
de la vida adulta.

Nuestro amor será leyenda,
aunque algunas canciones 
no sean de nuestro gusto,
por el pretérito hedonismo,
por un futuro comanche,
no seremos un mito,
seremos un clásico.
Lo hacemos bonito,
prosa,
pedagogía,
rebeldía.

_A mi Bewüi y a nuestro tercero (23/24)





No hay comentarios:

Publicar un comentario