Pero es que lo de hoy,
lo de hoy es una de
esas cosas que nos pasan
que nos hacen diferentes,
o al menos estoy yo
para contarlas
y quizá por eso
suenen especiales
aunque nos pasen a todas.
Cada vez estoy
más convencido
de que escribo
para dar visibilidad
a la gente que amo
y a la vez pedir justicia
para la gente buena.
Pero yo no venía a hablar de mí,
para eso me reservo
otro escrito.
Resulta que la colibrí,
viaje a viaje,
con un piquito minúsculo
donde cabía muy poquita agua,
y mientras otras muchas fieras
miraban equidistantes,
consiguió apagar el incendio
ella sola.
Tal fue la sorpresa,
que saltó
con un grito desgarrador de alegría,
casi igualando a los que dio
cuando parió,
y sus crías se asustaron tanto
que rompieron en un llanto
inexplicable, nervioso y aterrador.
Sola las adultas
sabíamos lo que significaba
aquel supuesto drama.
Por una vez
nos saltamos el protocolo
de buena crianza y respeto
y no dimos
ni una sola explicación
para calmar a los mirlos,
sino que nos dejamos llevar,
incontrolables pero también imbatibles
de todas las adversidades posibles.
Había aprobado la oposición
y eso significaba demasiadas cosas
como para ser explicadas
en apenas segundos.
Llorar, que nadie te diga
que no puedes llorar;
de alegría, de pena o de rabia,
que todo el mundo llore
cuando necesite llorar
sus emociones.
Y cada cual
con su movida,
que para eso es suya.
Nadie necesita consentimiento
para llorar,
para eso no.
Llorar es un derecho,
como el de la alegría
o el de la pereza,
cabrones,
hijos de facha.
Total, que al mirlo grande
se le movía un diente
desde hace semanas,
eso fue otro drama.
Cuando las aguas se calmaron
espetó un "ahhhh"
y nos enseñó el hueco,
la ausencia del mismo,
el vacío que queda
para que algo nuevo brote.
No ha habido ovarios
a encontrar el diente
¿se lo habrá tragado?
¿andará debajo del sofá
con la cantidad ingente
de pelusa y polvo?
¿habrá sido tan rápido
Ratón Pérez de llevárselo
sin ni siquiera haber tocado el suelo?
No lo sabemos
y sinceramente nos la suda.
Aquí tó dios
ha cumplido
con sus expectativas,
una vez más,
cada cual con las suyas.
Mamá con la oposición,
Enzo con su diente,
Gala por estar rodeada de referentes
y yo...y yo por acompañar
como acompaño,
siendo un puto experto
en la hazaña de estar presente.
Esta era la anécdota.
Cómo del júbilo extenuante
surgen nuevas y buenas noticias.
Porque insisto,
yo no creo en el destino,
ni en las energías,
pero sí que creo en la atracción
y en la influencia de las personas.
Yo quise grabarlo,
siempre me pasa,
tener un trocito de imagen
para no olvidar ni un
solo detalle
y compartirlo,
compartirlo
con toda la peña
qu nos ha pensado, sufrido
y alegrado por el aterrizaje.
Del susto
se le cayó
se lo tragó
despareció
el diente.
Se le mueve justo
el de al lado
y a mamá
le queda otra nota.
Ahora le aviso.
_Al aprobado de mamá en la oposición
y a la primera caída de un diente de Enzo _
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