escuché el otro día
a 8M vencido
mientras le compraba una tarta de queso
a mi compañera y amiga de curro.
Una mani para qué, si no has ido
en tu puta vida a una mani.
¿Una mani para conseguir más impunidad?
¿Una mani para equiparar tus derechos
a quién? ¿a dios? ¿a la luna?
¿a las leyes físicas?
Madre del amor hermoso.
Quien ose reproducir esa frase
se merece un guantazo
con la mano abierta,
a ver si así consigue
la apertura mental
más allá del medievo.
¿Una mani para que te rasques
los huevos en público
y te lleves tu mano maltratadora
a la napia?
Qué puto asco de hombría
sobrevalorada
por los años de los años,
¡Ímen!
¿De verdad os imagináis
una puta manifestación de hombres?
Rajas de culo asomando,
barrigas desbordantes
y olores nauseabundos
con vítores futbolísticos.
La mayor de las mediocridades,
el machismo,
sacando pecho
para salir a las calles
y ser el fenómeno social
más televisado.
Saldrían del color rojo sangre,
no por el de la regla,
sino por el de las heridas abiertas,
físicas y simbólicas,
con las que conviven las mujeres.
Qué hartazgo y qué locura
la cordura imperante del patriarcado.
Si a mi me duele,
no puedo ni imaginarme
las implicaciones, significados
y matices que tiene
en las mujeres.
De verdad que es insoportable.
Menos mal que sois
insobornables.
Que nadie os diga
que debéis ser adorables.
El bochorno de que os digan
lo que tenéis que ser, hacer o decir.
Lamentable hasta unos límites
insopechables.
Execrable sin medias tintas.
Perdurable generación
tras generación,
con agravantes de todo
lo que ya se sabe.
No me lo puedo creer.
¿Para cuándo una guillotina para el hombre?
¡Subnormales! A ver si os enteráis
que son ingobernables.
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