La carga incorrupta
del peso que eliges.
Un añadido
a tu rutina.
Un sobre esfuerzo
heroico.
Un plus
que no tiene
el resto.
Por eso
las esquinas
hacen las veces
de colchón,
para que tú,
somnolienta
y más bonita
que nunca,
te apoyes
como el anciano
que es sustentado
por el bastón.
No solo
duermes tú,
también
duerme él,
o ella,
o lo que sea,
pero nuestro.
El sueño
que te invade
más la mirada
que te tengo
colisionan emergentes
en una fotografía
que nadie
nos hará
porque el respeto
que exigimos,
es el mismo
con el que
damos ejemplo,
y eso es algo
que dormidos
o despiertos,
debemos cuidar.
No sabéis
cuando se da la vuelta,
me da la espalda,
y yo busco
la forma de encajar.
¡Nos vemos en el refugio!
Tú sabes cual.
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