Unos te dicen
que cruzan los dedos;
los más mayores
que le pondrán velas
a algún santo;
alguno seguro
se colmará rezando;
otros solo tienen
risas nerviosas
y algunos
no saben
qué decir,
solo callan
y se mantienen
al margen.
Legítima cualquiera
de éstas opciones
mientras yo
fuerzo alguna
sonrisa que otra.
¿Qué más se puede hacer?
¿Qué más se puede pedir
cuando claramente
escapa a tu control?
Mensajes de ánimo,
abrazos que lo intentan,
planes inesperados,
la diversión
se asoma
tímidamente.
Una densa niebla
donde se mezclan
todas las emociones
mientras los mortales
seguimos probando
por ensayo y error,
la mejor manera
de hacerlo.
No se puede
juzgar a nadie
más que al tiempo.
Nadie tiene
la culpa
excepto
el azar.
Han sido dos semanas,
quizá algo más.
¡NUNCA MÁS!
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