domingo, 30 de junio de 2024

De lo cotidiano al deseo

La fórmula se equivoca
desde que aboga 
que de lo cotidiano 
se llega al deseo.
El propósito es otro.
El objetivo es conseguir
que lo cotidiano 
sea siempre lo deseable 
¿Me explico?
que la rutina sea deseo
y no que la rutina 
tenga que pasar a ser un deseo,
no es lo mismo lo
mires por donde lo mires.

Vivir intensamente lo cotidiano 
como si cada detalle 
fuera más importante 
que el anterior,
es lo que provoca 
que se cumplan los deseos.
Pero claro,
para eso tiene 
que haber un interés 
por las palabras 
y un esfuerzo 
por la coherencia 
a la hora de construir
la frase,
y ahí, una vez más,
lo mires por donde lo mires,
no me pillais,
os aventajo,
siempre con humildad y modestia.

Porque eso es la cotidianeidad 
de los días,
cuando germinan intensamente 
cualquiera de las emociones 
que necesitan ser 
ya no solo atendidas,
sino acogidas.
No hay nada más deseable
que eso,
porque una vez cumplido eso,
se te cumple automáticamente 
todo lo anterior.
Podemos hablar de cosas,
de ideas o incluso de personas,
si tu deseo es desearlas,
no hay mayor deseo 
que la convivencia diaria.
Y la convivencia es cotidiana,
compuesta de rutinas y hábitos
que dan lugar a sorpresas
y descubrimientos 
que se pueden volver cotidianas
y por tanto,
más que deseables.

Los pactos, las negociaciones,
los susurros, los límites 
y por supuesto 
la posibilidad de cambiar de opinión,
es la mayor cotidianeidad 
que se me ocurre.
Si las bases de lo
constitucionalmente aceptable 
fueran esas,
yo sería el mayor y mejor
constitucionalista.
Por tanto e insisto,
no es pasar de lo cotidiano al deseo,
es hacer de lo cotidiano 
un deseo constante.

No sé si está idea 
sorprenderá a alguien,
pero el problema es que hace 
mucho tiempo que dejamos
de sorprendernos.
Ojalá más huracanes,
más vendavales,
más mareas 
que se lo lleven todo por delante,
por una vez,
duren lo que duren.

Brindo por lo cotidiano.

sábado, 29 de junio de 2024

Forzando el texto

Fuerzo el texto 
para llegar al número 
que me propuse,
no os esforceis en entenderlo.
Este puñado de ideas 
es como el concepto 
de que el verano 
sirve para echarse de menos 
o para estar directamente 
en fuera de juego,
depende de cada una,
pero en ningún caso 
para adorar al sol
ni al sudor que te provoca.

Sentimos que las canciones
se escribieron para nosotras,
pero en realidad hay pocas 
cosas más egoístas 
que fueron compuestas 
por una sola persona.
Adueñarnos de cosas 
siempre se nos dio bien,
pero el tufo a farsante 
no le pasa desapercibido a nadie.
Junio es eso,
un sobre esfuerzo 
que ni siquiera es
una autoexigencia,
sino unas condiciones 
desfavorables para todo.

Pero no todo van a ser lamentos,
bueno, será lo que una quiera,
pero si es por celebrar 
celebremos la tregua del cielo,
la risa del niño,
los animales del campo.
Alíñalo con música
y pa'lante, sin mirar atrás,
desafiantes.
Ya dijimos que si la cagas,
pides perdón y seguimos,
seguimos hacia delante
con todas las consecuencias 
y todas las contradicciones 
que te cargan la espalda.

Los perfiles y las esquinas 
son términos tan equidistantes
que no se puede sacar
nada interesante de ellos
pero es que hay peña tan payasa
que todo lo anterior se relega
a la infravaloración más absoluta.
A veces no sé 
dónde está la salida,
pero cada vez estoy
más de acuerdo con 
las bombas de humo
y sobre todo 
con las que lanzas 
y les explota en la cara.

Me vale con que 
os identifiqueis
con alguna de las frases
siempre que sirva 
para llevarnos 
a algún lugar común 
en el que poder reírnos 
sin importar que nos mire alguien.
El tatuaje de
'no tengo fuerza para rendirme'
no solo está en la piel,
sino en los constructos 
de nuestra memoria,
de aquellos tiempos 
en que las nubes negras
aparecían más.

Que nadie sufra 
si dejo las cosas 
para el último momento,
es mi manera, son mis formas,
es mi estilo.
Son muchos kilómetros 
y demasiados latidos.
A estas alturas,
lo tengo todo conseguido.

viernes, 28 de junio de 2024

Se le mueve un diente 🦷

Se le mueve un diente
es una de las cosas
más terroríficas 
que le ha pasado nunca.
El miedo es libre 
al mismo tiempo que oprime.
El miedo no se elige,
se padece y te desarma.
El miedo es un derecho
pero no es un derecho
que los demás 
te hagan pasar miedo,
eso nunca.

Salió del cole compungido
en busca de que alguien 
le diera un abrazo.
Su maestra fue la primera 
en ser consciente,
pero me consta
que hay maestras 
de segundo ciclo de infantil
que no dan abrazos,
no quiero ni pensar en Primaria.
A nadie le deberían 
rechazar un abrazo
cuando lo necesita,
a nadie.

El terror ante lo desconocido,
el pánico por una sensación extraña,
el pavor de experimentar 
algo nuevo y sorprendente
a través de la adrenalina del susto.
Como en esos episodios
donde sueñas
que se te mueve la boca entera,
desprendiéndose los dientes
uno a uno
sin poder evitarlo.
O en esos en los que urge huir
sin mirar atrás 
pero de repente 
no te puedes mover,
paralizado cada músculo de tu cuerpo.
Debe parecerse 
a una de las posibles reacciones 
o inacciones ante una agresión sexual.

A partir de ahí,
le dotamos de decenas
de explicaciones,
de respuestas ante
sus preguntas nerviosas,
de contacto por si el contacto 
le sirviera de algo.
Debe ser parecido 
a cuando te desturyen una idea,
o a cuando te sientes
falto de estrategias,
o a la angustia más absoluta 
derivada de una soledad no buscada.

Sus hipótesis se preguntaban 
si podría correr o saltar
con el diente en ese estado;
si podría seguir comiendo 
o bebiendo;
qué pasaría si se lo tragaba,
o si lo perdía por la noche.
Un miedo irracional 
a que la boca se le desmontara.
Bien poco le importaba 
la posible recompensa 
de la visita del Señor Pérez.
Y lo entiendo,
es como cuando te queda 
un mes para el examen
y el resultado no te incomoda 
porque lo que te hace sufrir 
es el camino del proceso.

De algo que culturalmente 
hemos dicho
que tiene que se mágico,
a la realidad de mudar un diente
porque el crecimiento
es inevitable y por tanto 
ha de tomarse como 
una gran noticia.
Yo no me acuerdo 
de la historia de la caída 
de mi primer diente,
pero si se pareció a esta
no me extraña 
que lo haya querido olvidar.

Tuvieron que pasar 
tres días para que se fuera
relajando,
para asimilar muy poco a poco 
esa situación insólita para él.
Y la normalidad volvió 
con dos o tres momentos al día 
en los que te pregunta 
si se le mueve más el diente,
nada más.
De nuevo ha sido curiroso
descubrir formas diversas
de tomarse las cosas,
está vez desde la pura inocencia 
y la extraña sensación 
de experimentarlo por primera vez.

A ti se te va a caer el diente,
pero a nosotras 
se nos sigue cayendo la baba
sin que nos dé una pizca 
de vergüenza.

miércoles, 26 de junio de 2024

Una chiquillada

Cuando la cagas,
porque nadie está libre
de cagarla,
y te das cuenta 
que estar a la altura 
requiere no bajar la guardia 
por mucho que 
no haya habido
mala voluntad.
Es otro aprendizaje 
del que se puede huir 
por inmadurez,
o que se puede abrazar 
como un toque de atención 
justo y pertinente.

Hay que ser 
muy valiente 
como para coger
las riendas y que te
lo digan a la cara,
con un estilo 
tan respetuoso y necesario 
que casi que te deja 
en peor lugar.
Pero es que encima
lleva razón.
Algo molesta,
le resulta inoportuno,
te coge por banda 
con empatía 
y te pone en tu sitio.
FIN.

Una lección 
con los pasos adecuados 
sin resquicios 
para la contra argumentación,
porque no la hay.
La aceptación 
tiene que ver con la humildad,
el reconocimiento
tiene que ver con la honestidad 
y el perdón tiene
que ver con la justicia.
Dan igual las circunstancias 
o la gravedad subjetiva
de los hechos.
Cuando alguien
llama a tu puerta 
y la abres desde el acogimiento,
solo te queda
recibir a ese alguien 
con los cinco sentidos asertivos.

Claro que no es plato 
de buen gusto,
claro que genera malestar,
culpa y remordimiento,
claro que incluso 
origina cierta vergüenza,
pero el reto es asumir 
la equivocación,
escuchar atentamente
y responder con el ánimo 
de mejora.
Al final es una suerte 
que las que tengan
que venir a decirte cosas
desagradables,
lo hagan con amabilidad
y con la pura intención 
de que de una vez
y por todas 
dejen de resultar desagradables.

Por eso insisto 
que en este caso,
en que es irrelevante 
per se
la subjetividad 
del que yerra,
si te dicen para,
primero paras 
y luego reflexionas.
Los límites que nos ponen 
no son ataques,
son demandas
que necesitan ser atendidas.
Si es sí,
pero aún más importante 
es el no es no.
Aunque venga de una chiquillada 
de la que pensabas 
o justamente no pensaste 
que podía trascender
con otras implicaciones
que no valoraste.
Está igual de mal
y es igualmente erróneo,
especialmente cuando 
la víctima es alguien
a quien quieres.

El perdón por delante,
el perdón sincero,
el perdón presente 
y el perdón público, 
no por exhibirse 
sino por la resiliencia 
de exponerse.
Una chiquillada 
no tiene la pretensión 
de infantilizar
el ambiente ni a las personas,
pero sí que puede
coger derivas
que no son interesantes para nadie.
Lo siento.

Aquí un texto sobre la redención,
las nuevas oportunidades,
y el poder de decidir.

lunes, 24 de junio de 2024

Con la A y la B más otra A y una L

La rampa de Las Nubes
es la rampa de los deseos.
La hemos subido y bajado
de todas las maneras posibles,
con autonomía, en brazos,
a gatas, de espaldas,
siempre con ritmos 
tan diversos 
como descubrimientos 
deparaban los días.

Pudimos hacerlo,
durante los primeros
días de septiembre,
de forma progresiva 
para que la comida y la siesta 
no se te atragantaran.
Del mismo modo
ocurrieron las separaciones,
eventos trascendentales y diarios 
para los que ya estabas preparada.
Si con B y con C
aterrizaste y te desplegaste,
con A y con B (otra B)
te consolidaste y te explayaste.

Sabías que al mirar
por la ventana
no solo podías contemplar 
el huerto, los trenes 
o al gato,
sino que podías 
ver a papá ejerciendo 
los cuidados con otr@s niñ@s
que lo necesitaban tanto como tú,
quizá más,
por eso de no ser hereder@s
de un privilegio tras la sentencia dada.
Tardaste cero coma
en vincularte, 
no porque solo dieras
el permiso sin pensártelo dos veces,
sino porque A y B
también estaban exquisitamente 
preparadas para ponértelo 
en bandeja.

Qué trabajo de acompañamiento 
conscientemente planificado
y verdaderamente disponible.
Una especie de compromiso 
no escrito que siempre 
pacta con ambas partes 
hasta generar un bienestar inaudito.
Es entonces cuando concluimos 
que se ha construido 
el vínculo 
y que a partir de ahí,
serás y te mostrarás 
como tu propio desarrollo
marque el camino, los ritmos 
y las derivas.

Fuiste posicionándote
con el paso de las
semanas y los meses
mientras te crecía el pelo 
y tus grandes ojos abiertos 
impactaban en la gente.
Pasaste del silencio precavido
que requiere la observación 
y el análisis 
para empezar a manifestar
expresamente tus demandas
e intereses.
Te hiciste hueco 
por donde pudiste 
o quisiste 
con la mirada adulta 
amparándote en tus caídas,
tus conflictos y tus conquistas.

B, que estaba de paso
pero te caló bien hondo,
se tuvo que marchar 
a otros menesteres 
más que importantes.
B te cuidó desde la distancia,
sin tocarte, cuando la única A
de tu vocabulario no estaba cerca.
Se cercioró de que tu bienestar
existiera por encima
de cualquiera otra cosa
y se marchó tan agradecida
como colmada 
de todo lo que pudo
poner en práctica.

A, que ha sido siempre
el eslabón más fuerte
de esta cadena,
se encargó de arrimaros
para sujertaros tan fuerte
que no sentiste 
en ningún momento
la posibilidad de abandono.
Llegó la otra A,
seguramente la torre
más alta que viste nunca
y desde abajo hacia arriba,
con una madurez extraña 
para la edad que tienes,
te convenciste pronto 
de que sería otro
de tus cuentos preferidos.

Mientras tanto,
tu primera A del vocabulario 
remando a favor 
y manteniendo la casa intacta;
una casa que os la construyó 
ella desde cero,
con una base tan sólida
como los cimientos
que necesitamos todas 
para sentir la confianza 
que nos empuje a seguir avanzando.
Tú seguiste explayándote
y poniendo encima
del dispositivo de movimiento 
todos tus potenciales.

La segunda A, la más alta,
tuvo que marcharse
por inconvenientes de la vida.
Fue fugaz y efímera,
pero lo suficientemente buena
como para que descolgaras
el teléfono y la llamaras preocupada.
En esas llegó L, casi de rebote
y con acento para sumarse 
a una trayectoria 
circunstancialmente única.
Otra vez que A tuvo
que reinventarse 
para que familias e infancia 
siguiéramos sintiéndonos
en casa.
Y vaya si lo consiguió.

Encajaste de nuevo 
las piezas de un puzzle
diverso y mágico,
con todas tus resistencias,
dudas y miedos,
pero nunca contradiciéndote,
MIRAFLORES.
Y te situaste de nuevo
en la casilla de salida
esta vez para correr 
más rápida y coordinada,
saltando con los pies juntos 
bien profundo.
Aceptaste el reto,
las aceptaste a ellas
y la simbiosis se produjo 
de una forma tan natural
como pasmosa.
Sorprenderse es de valientes
y de antifascistas 
y todas vosotras sois
valientes y antifascistas.

Acaba el curso 
y no te han contado
más que verdades 
en estos meses.
Pero no solo eso,
sino que has aceptado construirte
a semejanza de cómo te han acompañado.
Ya me encargaré yo 
de contártelo durante
toda la vida.
Pero hay una verdad más,
y es que A,
la única A posible,
te seguirá acompañando 
el curso que viene,
esa es tu suerte,
es nuestra suerte.

Tú certeza de este año
seguirá siendo tu certeza
del curso que viene 
para el vínculo único
qué habeis creado
se siga fortaleciendo,
para que seáis espejo,
para que seáis 
salvavidas y paracaídas 
de las causas perdidas.
¿Sabes, hija?
Yo me monté  con tu A
en Las Nubes
hace mucho tiempo.
Ocho años después,
es ella la que te lleva 
agarrada por la tripita 
mientras tu pelo
revolucionario 
le toca su cara
y mientras tu espalda 
se sujeta con su pecho 
para no sentir nunca
la soledad del vacío existencial.

Eso que te llevas,
eso que se lleva,
eso que nos llevamos.
La gente sabe lo que siente,
pero papá te lo escribe 
para que no se le olvide a nadie,
absolutamente a nadie.
Eso es lo que me diferencia.

_A Gala y sus tutoras Berta, Ainhoa,
Lupe y a Ana, que las reúne a todas_

sábado, 22 de junio de 2024

¿Qué día es hoy?

Me preguntó 
cuando la desperté 
el jueves.

Pues hoy, sábado 22-J,
ya es el día de la primera prueba 
de cinco 
y te vas madrugando 
como cualquier 
otro día,
más de noche 
y con una luna muy bonita.
298 días después,
la soledad de la corredora de fondo
llega a los últimos kilómetros 
de una carrera única,
especial y compleja.
Son las 06.13.

Esta última semana,
como no podía 
ser de otra manera,
ha sido la semana de los desajustes,
los nervios y las náuseas.
Suficientemente bien
has aguantado el tipo
hasta ahora 
como para no darte
el permiso de estar
muerta de miedo.
Nos acordaremos siempre
por coincidir 
con el primer movimiento
tectónico de dientes
de Enzo 
y por cerrar su etapa
definitivamente en infantil.

Tu proceso, tus normas.
El resto te hemos 
acompañado con el máximo
respeto posible
adecuando las condiciones 
a tu favor.
Ya sabes que desde casa
nadie te juzga,
así que desecha 
cualquier lastre de 
presión externa 
porque cuando vuelvas,
pase lo que pase,
entrarás por la puerta 
siendo la misma:
mamá y Noe,
mi amiga, mi mujer
y mi persona favorita.

Si pudiéramos encuadernar 
todos los días de este año,
el canuto entraría 
perfectamente por cada agujero 
del dossier.
La portada,
que estaba pensada 
desde el primer día,
refleja fehacientemente 
la actitud de las involucradas:
unas manos abiertas,
a la misma altura
pero con distintos tamaños,
dispuestas a ser agarradas 
para sentir la esencia más pura 
de lo que implica un acompañamiento.
Tu firma,
que jamás podría
ser falsificada,
es la impronta 
de todo el potencial 
que has desplegado,
de todo el sacrificio padecido
y de toda una voluntad 
tan exquisitamente delicada
que sería ejemplo
en cualquier carta en defensa 
de los derechos humanos.

Cuántas noches 
hiciste del salón una biblioteca,
de tus sueños un examen de Cultura,
de tus miedos
una posibilidad limitante.
Cuántas mañanas
documentando las cuatro paredes,
utilizando papel
por encima de nuestras posibilidades,
con dolores de brazos, espalda 
y culo insoportables.
Cuántas tardes lejos de casa,
y findes en el que el olor 
de la comida te traía de vuelta.

No ha sido un paseo,
pero tampoco ha sido un infierno
(en el cielo no creemos).
Mientras tanto el mundo
seguía girando 
sin aplacar ninguna
de sus mediocridades,
con apenas esperanzas 
de ser subsanado.
Por eso hicimos 
del concepto de refugio 
una idea sagrada,
pertinente y terapéutica.

Así que Móstoles 
será tu mundo 
varios días 
durante muchas horas.
Habías aparcado en la puerta 
dos horas antes
del llamamiento,
porque claro,
cada una lo hace
y lo lleva a su manera.
Ni siquiera se habían 
despertado ninguno 
de l@s cachorr@s
y eso quiere decir
que era muy muy temprano.
Mientras lleves café,
tus canciones mantra
y tabaco,
te dará para aguantar
la oscuridad de las largas horas.

Así que si me preguntas 
qué día es hoy,
te contestaré 
que es el principio del final,
el que te acerca 
según transcurra,
un poquito más a la victoria
y la victoria tiene 
muchas caras,
no te quedes solo 
con una posible.
Para nosotras ganaste
hace mucho;
para mí ganaste
hace 20 años;
y a ti, a ti te queda 
por decidir
cuántas llevas,
cuántas quieres
y cuántas eres capaz de acoger.

La luna te ampara 
y las velas encendidas
de cada casa que te piensa 
también.
Hasta luego,
siempre hasta luego.

_A mi Noe_


 

lunes, 17 de junio de 2024

La graduación 🎓. Parte II

Estaba guapísimo.
Relucía de una forma rara,
distinta, atípica para
lo que estoy acostumbrado.
Yo también iba
extrañamente nervioso
creyendo que su inocencia 
no le iba a dejar situarse
en un evento casi televisado.
Me equivoqué 
como otras tantas veces.

Allí estaba sentado en el suelo,
observando atento
cómo se movía todo,
cómo cambiaba el escenario,
cómo cada vez entraba más gente
hasta que me vio 
y sonrió tranquilo y complaciente 
para la primera foto.
Le hice saber
ochenta veces 
ya no solo que había llegado
a tiempo,
sino que estaba completamente 
emocionado por acompañarle.
En un instante,
el salón de actos
quedó congelado
y el crucifijo 
de la pared izquierda 
se hizo tan pequeño 
como un mosquito.

Y le vi bailar,
bailar una de pachangueo 
con su amiga Azahara,
en pareja,
con una actitud tan icónica 
que por momentos 
pensaba que no podía 
ser mi hijo.
Pero vaya si lo era.
Era Enzo desatado,
afrontando con su estilo
un día que todo el mundo
le habíamos dicho
que era importante.

Sinceramente,
creo que se la sudó el mundo,
y yo que me alegro.
Decidió con plena autonomía 
asumir y validar sus emociones
a través del movimiento,
como casi siempre hace,
pero esta vez de una manera 
coreografiada, ciertamente estética 
y en coordinación 
con el pacto grupal.
Qué bonito lo hizo, joder.
Qué carisma y que derroche
de personalidad, como cuando
a los cuatro meses
ya llevaba cresta.

Continuó la fiesta
con una perfecta armonía 
donde cumplí 
el objetivo diario de pasos 
de mi pulsera de actividad 
buscando el mejor encuadre
para las fotografías y los vídeos.
Porque había normas,
pero me las salté todas
sin molestar a nadie
para llegar más veces
y mejor a mi hijo.
Por momentos pareció 
que solo estábamos él y yo,
solos, él y yo.

Repasé torpe y rápidamente 
toda la etapa,
tan llena de sorpresas agradables 
como de mediocridades evitables.
Sentí otra vez el orgullo 
por un hijo
que posee dignidad 
con solo cinco años.
Me cagué vivo 
por cómo había 
pasado el tiempo 
casi sin darme cuenta
de todo lo que había crecido.
Asusta y duele pensar, 
en todos los momentos 
que no has podido 
profundizar lo que te hubiera gustado.

Las actuaciones 
fueron estelares
y en mi objetivo solo
cabía él,
siendo honestos,
yo no fui más que para decirle 
con mi presencia 
qué ahí estaba su padre,
que aunque me gustaría más,
siempre lucho
contra las condiciones desfavorables 
para abatirlas en duelo
y salir victorioso.
No siempre lo consigo,
pero en un acritud 
no me gana nadie.

También estaba tu madre,
tan gigante como eterna,
tu primera persona 
y de la que viniste
en ultima instancia.
Mamá y yo 
lloramos de la mano
y nos miramos
sin decir nada
porque no había palabras,
solo sensaciones 
comúnmente extraordinarias
siempre que tienen
que ver contigo.

Enzo Candel Ruiz,
dijeron por el micrófono.
Te levantaste humilde
y precavido,
sujetaste un diploma
que solo es papel
y te grité 
por última vez
entre aplausos:
"¡Vamos cachorro!",
para irme sin mirar atrás 
con el corazón a mil,
por fuera del pecho 
y las ganas satisfechas.

Gracias por darme otra lección.

_A mi hijo que se va a Primaria_

jueves, 13 de junio de 2024

La graduación 🎓

Se gradúa después de tres
años de infantil,
segundo ciclo,
el segundo más importante después
del primer ciclo de 0-3,
no hay duda.

Cuatro maestras después 
habiendo sido 
muy significativas para él 
las cuatro,
para nosotras solo una,
pasa a Primaria 
con más ilusión que consciencia.
Porque las que
nos incluimos 
en el ámbito, en el gremio,
en el contexto,
sabemos que hay más mediocridad 
que brillantez,
más rigidez que
momentos extraordinariamente
importantes,
más excelencia y bilingüismo 
que comprensión 
de los derechos humanos.

El sistema y sus vasallos,
tanto las novatas 
como las dinosaurias.
No es cuestión de años
ni experiencia,
es cuestión de actitud,
ética y compromiso.
De conocer lo que significa
un niñ@ de 3 a 6 años
y partir de sus necesidades,
deseos y demandas,
sus intereses, curiosidades
y regulaciones.

Se gradúa contento,
con sus amigos y amigas,
con amigues, eso lo sabremos
con el tiempo, quizá él o ella
o como coño se quiera autodenominar.
Acompañando por sus seres querid@s,
por sus referencias 
más extremas 
determinadas por 
lo mejor y por lo peor,
pero sabiendo
pedir perdón,
con la humildad suficiente 
para el análisis y la reflexión 
y la asertividad necesaria 
como para no situarse
delante de nadie,
y cuando digo nadie es nadie.

Se va a mostrar feliz
aunque vayamos a celebrarlo
en una parroquia 
que altruistamente,
paréntesis, guiño, guiño,
cede su espacio 
subvencionado 
por las instituciones 
por la voluntad de 
unos 50 a 100 euros.
Son corruptos y opresores
hasta para eso,
pero ya nos hemos encargado
de que a partir del curso 
que viene no vuelva a suceder.
Derribando muros
y desactivado 
pilotos automáticos.

Cómo me gustaría 
subir a la tarima
y leer esto en alto,
para sonrojar un 
poquito a las docentes 
que se creen que 
solo existen dos o tres formas
de hacer una cosa.
Que equivocadas estáis,
seguro que Enzo 
y tod@s sus amig@s
os han dado muchas lecciones 
que jamás nos habéis 
reconocido en las reuniones.
Por cierto, reuniones hechas 
para vuestro protagonismo
en lugar de poner en foco
en las familias y su hij@s,
porque claro,
si de lo educativo
vais faltas, desfasadas y 
desactualizadas,
de lo social y lo comunitario
como que ya os suda el coño.

Él se gradúa y no quería 
que se conviertiese en un ataque,
pero sois compañeras, joder,
autocrítica, cuestionamiento,
y propuestas de mejora.
Ha convivido, despierto,
seguramente las mismas horas
con vosotras que conmigo 
y de su crecimiento
hemos participado todas,
pero solo cada una
sabe lo que realmente ha aportado.
Él es el más pequeño 
de la clase,
pero por supuesto para mí 
es el más grande del planeta;
no solo lo dice su estatura 
y tallas de zapatos,
sino que en este refugio 
se ha hecho un estudio exhaustivo
de todos sus cambios,
conquistas y dificultades 
en lo que se refiere a
ser mirado con amor,
fidelidad e ideología.

Está aprendiendo a leer
y a escribir 
y a un porrón de cosas 
interesantes que marca
el currículo,
pero también ha aprendido 
a expresar sus emociones,
a ser respetuoso 
con todas las partes
y a tener en cuenta,
precisamente,
a todas esas partes 
que a la vez le están construyendo.
Eso no sé si está 
en el currículo 
técnicamente explicado,
pero que te lean cuentos,
que te canten canciones
o que te preparen 
un espacio de juego bien planificado 
para desarrollarse libremente,
si que debería de estar
en vuestros planes.

Se gradúa a marchas forzadas 
porque alguien o algo,
como si fuera un dios
de la meritocracia,
del esfuerzo 
o del emprendimiento,
nos ha contado el bulo
como lo haría Alvise,
de que hay que darse prisa 
y no atender los ritmos 
y etapas del desarrollo
que vivencian.
Que es más importante 
saber sumar 
que aprender a dar la mano;
que hay que hacer tarea
en fin de semana
en lugar de hablar
del concepto de consentimiento;
o que si lo que toca 
son lentejas porque patatas,
tú eres un puto mocoso
que no vas a tener
la oportunidad 
de alzar más la voz 
que quien ejerce de enseñante.

Te gradúas, hijo,
con la alegría y satisfacción 
de tener la misma sangre que tod@s
pero con la sensación eterna
de que no existe continuidad 
en nada, ni tiempos de reposo en todo.
Aquí sí que escribiré 
la frase de que NO PASA NADA.
Ya estamos en casa,
no por ser mejores ni expertas,
sino por haber sido capaces 
de comprender los desafíos 
que supone la infancia,
los cuidados y el acompañamiento.
De casa te vas servido 
y vuelve si quieres con hambre
que tenemos para darte
las mejores raciones;
y de fuera
saca lo que puedas,
lo que te dejen,
lo que te parezca justo y de recibo,
siempre con permiso,
venga de donde venga,
con el máximo respeto
hasta el mismísimo límite,
porque cuando se rebose
ese límite 
habremos llegado
a la conclusión de siempre,
con distintos nombres 
pero iguales significados:
extinguir nazis.

Siento todas tus 
malas experiencias, 
pero agradezco haberlas
podido acompañar 
y combatir entre bambalinas.
Me maravillan las buenas,
las comparto y felicito 
a todo aquel, pero sobre todo,
a toda aquella que
te haya sacado una sonrisa.
He aprendido muchísimo 
aunque también 
me haya desilusionado.
He vuelto a pelear
por cosas que desconocía 
y por cosas que siempre
me han tocado el higadillo.
Me he sorprendido 
y emocionado 
por tu evolución,
por tus historias,
por tus anécdotas.
He llorado contigo
y he llorado a solas,
porque yo también tengo la culpa,
porque yo también soy responsable.

Pero resulta que te gradúas 
y ayer estabas entrando
al tiempo de acogida de tres días
en el que tú madre te acompañó 
media hora 
mientras te frotaban
las manos con gel
hidro alcohólico 
por si querías 
suplir la ausencia de siesta
desmayándote en el plato de sopa.
No me extraña que la tendencia
sea la exigencia
si lleváis toda 
vuestra puta corta existencia 
siendo exigid@s.

Te gradúas y estaré 
allí para verte,
con mi cámara y camiseta negra,
acuérdate que te he avisado 
esta mañana.
Mis pamadres 
no pudieron o no supieron 
estar presentes en este
tipo de acontecimientos.
Mi estrategia de fallarte
lo menos posible 
nunca duerme, siempre alerta.
Te veré con mis ojos cansados,
pero con el orgullo 
y la dignidad de tener enfrente
una persona extraordinaria
de cinco añitos.

En este caso
lo que importa no es el qué,
sino el cómo y con quién.
Allí estaremos, presentes,
comandando tu graduación 
para que sientas
que nada puede salir mal
y que si fallra algo
estamos allí para 
intentar arreglarlo juntas.
Aguarda, que ya vamos.

_A mi hijo Enzo _

jueves, 6 de junio de 2024

La tercera vez

A efectos prácticos
llevamos cuatro cursos
documentando la infancia 
y nuestro acompañamiento,
pero la cuenta es importante,
así que vamos a
por la tercera vez en que lo hacemos.
Tocaba empezar por abajo
por eso de que las últimas 
siempre cuentan
con menos tiempo,
pero hasta de eso hemos aprendido,
ahora somos más
demócraticas temporalmente
hablando.

Las compañeras documentaron
por tercera vez
la alimentación más primaria 
durante esos primeros meses
en que necesitan satisfacerse 
con comida, descanso, abrigo 
y vínculo de la madre.
En la mochila del curro 
llevamos a cuestas 
esas maravillosas coreografías 
que nos sabemos todas de memoria,
sin mecanicidad, complejizadas
hasta el más mínimo detalle.
La técnica con la que se acompaña 
el momento de cubrir
una necesidad vital,
está escrita en pergamino 
con tinta china,
no por ser antiguo,
sino legendario.
Gracias, amigas.

Las compañeras documentaron 
por tercera vez
la conquista del sueño autónomo 
a través de un proceso 
donde la piel,
las pieles,
libran una batalla a muerte
hasta dejarse llevar
con la seguridad
de que al despertar,
van a estar ahí.
Cuando te desmontan 
la galaxia de casa,
hay gente,
somos diversas personas,
las que cogemos el volante 
para conducir sin descansos
ni adelantamientos
al sueño tranquilo, bonito
y reparador que se merecen.
Todo un sistema
que se deconstruye,
para que sutilmente
y con consentimiento,
ejerzamos las funciones 
de cuidados y promesas
de permanencia.
Gracias, amigas.

Las compañeras documentamos 
por tercera vez,
los preciados tesoros,
el patrimonio mas emocional,
las imágenes de nuestra vida,
las cosas y personas 
con las que aprendieron 
a explorar.
Dos elementos fundamentales
que se suman 
a las partes del cuerpo
que poseemos
y a la cognición 
que nos hace comprender 
un poquito mejor el planeta.
Guardar a buen recaudo
las personas más importante.
de sus vidas,
es otra de nuestras
funciones ocultas.
Cada instante reflejado 
en una imagen 
que define el tipo 
de fotografía 
que queremos significar.
Otras vez la familia,
otra vez el crecimiento
como dos conceptos transversales 
que estructuran 
nuestro eje personal.
Gracias, amiga del alma.

Las compañeras documentaron 
por tercera vez,
la relación de esquemas circulares,
la pura (que viene de Puri) permanencia 
de los objetos y las personas,
la tradición popular
del cucu-tras
dotada de una pedagogía 
nunca antes atendida.
En esta interacción de juego,
la sonrisa nunca
falta a su cita,
tanto la de una parte 
como la de la otra,
ofreciéndonos un resultado
tan simple como conmovedor.
La dificultad no estuvo
en encontrar el soporte teórico 
o la fotografía nítida,
la dificultad fue el reto
de atreverse con ello
y exponerlo translúcidamente
a través de una mosquitera.
Gracias, vecinas.

Las compañeras documentaron
por tercera vez,
y por segunda vez en el hall,
una red de intenciones
ecológicas y sostenibles,
porque sobre las plantas 
también se ejercen los cuidados.
Le germinación de
un buen trabajo 
liderado por dos entusiastas 
hortelanas que supieron 
perfectamente 
transmitir de raíz 
todas las propiedades
de las simientes.
Tenían dudas sobre el título 
y querían que fuese
algo colectivo,
lo que no sabían 
es que nos habían 
llevado al huerto
y que ellas mismas
eran el título.
Una labor comprometida 
con el medio ambiente,
su flora, su fauna 
y la responsabilidad humana
del mantenimiento.
¿Ventajas?
Una puerta abierta
sin cerrojos 
hacia el descubrimiento 
de todo lo que puede 
ofrecernos la naturaleza.
Gracias, amigas.

Las compañeras documentaron
por tercera vez,
el arte de los rituales,
las estructuras, los recorridos 
y las emociones contenidas.
Como si fuera una especie 
de terapia homologada
donde el espacio ofrece 
la posibilidad del juego libre
y de mostrarse honesta y sincera
tal y como una
quiera o pueda sentirse
en ese momento 
para ser alguien única,
importante y respetada.
La sala de psico 
no es una sala más,
sino que es la propuesta estrella 
donde cualquier sensación,
emoción y sentimiento
tienen cabida 
con el único propósito 
de manifestarlas y vivenciarlas
sin juicios, coacciones o rigideces.
Gracias, amigas, por dejarnos
derribar el muro
y construir comunitariamente 
un lugar donde expresar 
y regular el bienestar.

Las últimas compañeras,
que el curso que viene
serán las primerasas,
documentaron por tercera vez,
la obra de ingeniería 
de crear mundos alternativos
para dar riendas suelta
a la manipulación y simbolización.
Otra de nuestras funciones
es la de crear
condiciones de posibilidad
y de acceso
para que el resto
pueda desarrollarse
de una manera sana y constructiva.
No ha sido fácil,
pero dar visibilidad 
a ecosistemas nuevos y atractivos 
nunca es fácil.
Todo un desafío 
donde hay permiso 
para emocionarse
y dar rienda suelta 
a nuestros deseos más profundos.
Ese era el objetivo
y está más que cumplido.
Gracias, amigas minimalistas.

Por último, una compañera 
quiso documentar por tercera vez,
con solemnes palabras,
el crecimiento global
de los cirros 
consolidándose en el cielo
como reinas populares
al cuidado y con la mirada
en la infancia.
Estuvimos cerca de la tormenta.
Gracias, amiga.

_Por tercera vez, al equipo educativo
de la Escuela Infantil Las Nubes_

martes, 4 de junio de 2024

La decimoquinta

Lo teníamos todo organizado,
pero como todo 
lo que se planifica,
nada sale como pensabas.

El mayor y yo
salimos a ganar
por la mañana.
Un clamor popular y de barrio 
que emociona a cualquiera.
La carrera era lo de menos,
la comunidad lo fue todo.
Mamá hace casi un año
que salió a correr 
y todavía 
no se ha parado a descansar,
por sus ovarios.
La pequeña ganó
desde que nació,
con Miraflores de fondo 
y una tarta de cumpleaños.

Son muchas finales 
que no son más que excusas
para vivirlas 
de formas emocionantemente
distintas.
Y esta la pasamos en cama,
con náuseas y fiebre,
pero la volvimos a ganar.
Más allá del fútbol,
que vuelve a ser lo de menos,
la decimoquinta 
coincidió 
con su tercera posición in extremis
y con que yo acabé 
los dos kilómetros trescientos.

A veces, los eventos
son solo eso,
eventos 
que nos hacen recordar mejor
que cosas nos pasaron 
ese día.
Y eso es lo que me pasa 
con las finales,
que me acuerdo con quién estuve,
dónde y lo que hicimos.
Porque me gustan las previas 
y las sobremesas,
los goles en el descuento 
y la alegría demedida,
compartir una pasión 
en desuso desde
hace muchos años
y seguramente 
debido a muchos motivos.

La decimoquinta
no es importante
más que para los multimillonarios.
Es una falacia eso 
de que une comunidades 
por compartir algo en común.
Pero algunas,
las celebramos por tradición,
por esa cultura de infancia 
que hizo que todos
que todos los domingos
fueran fiesta.
Desde que existe
La Mariana,
cambió nuestra suerte
y seguramente la suya.

Los trajes del Madrid
no son porque lo sean,
sino porque se los ha
regalado el abuelo,
y porque es fresquito,
y porque la gente
les dicen cosas.
En casa no se ve fútbol,
pero se juega
en un pasillo inexistente 
donde la puerta de casa
es una portería 
y el cerco de la cocina
es la otra.

La decimoquinta
no es un hito
para un club-empresa,
es que la abuela
nos haga caracoles y gallinejas,
es vestirnos igual,
es gritar de alegría,
es irse a dormir
con sabor a victoria.
Es levantarse por la mañana 
con nervios y con ganas 
de afrontar el sábado.
Los héroes no son ellos,
somos nosotras.

Al día siguiente,
domingo,
seguimos con la vida,
con nuestra rutina,
nuestros éxitos y nuestros fracasos.
También con nuestras
contradicciones,
nuestros pasos desafiantes 
y nuestros descubrimientos.
Seguirá habiendo dolor,
injusticia y tristeza,
pero también motivos 
de sobra para celebrar 
que al mismo tiempo
que somos una más,
hay un todo 
que nos hace especiales.
Y eso no es gracias
a la decimoquinta,
es gracias a las cosas 
que nos hacen sentir bien.

_A la decimoquinta_