viernes, 16 de julio de 2021

Mamihlapinatapai

Es conocida como
la palabra más concisa
del mundo
utilizada por 
los nativos yaganes
de Tierra de Fuego
y significa:
"mirada entre dos personas,
cada una de las cuales
espera una acción
que ambas desean,
pero que ninguna
se anima a iniciar".

Recogida en el Libro
Guinness de los Récords,
se considera
como una de las traducciones
más difíciles que existen.
Incluso así,
se me ocurren
varias situaciones
donde la hemos
podido utilizar indirectamente
sin haber descubierto
su significado:

En un examen,
donde te lo juegas todo
y sabes que te falta
ese medio punto
para poder superarlo.
Te cruzas esa mirada
de socorro
con quien podría
echarte un cable
no exento de trampas,
mientras te late
el corazón por encima
de tus posibilidades.
Pones en riesgo
tu estatus y el del 
salvoconducto,
que nada tiene que ver
con tus miserias.
Pero lo intentas
prometiéndote
que no te verás
envuelto en esa situación
una próxima vez.
He estado en los dos lados
y casi siempre
he salido victorioso
pese a la culpa
y la adrenalina.
Pero también he perdido
y he hecho que pierdan.

En ese beso
que tienes claro
que te gustaría dar
con la certeza incompleta
de que serás correspondido.
Ese momento justo
que lo cambiará todo,
con esas sensaciones
indescriptibles
previas al acierto
o a la equivocación
sublime.
Se te pasan tantas
cosas por la cabeza,
que el corazón
se tambalea torpe
como el cervatillo
que está intentando erguirse
por primera vez.
Un despliegue caótico
de las expectativas
donde puedes volver
a ganar
o perder la oportunidad
para siempre.

Cuando ves el hueco
para contar ese secreto
compartido,
pero necesitas
la aprobación muda
para destaparlo
en ese preciso momento.
Buscas esa mirada 
como el llanto del bebé
busca a su madre
para satisfacer
una demanda primitiva.
Pero no estás seguro
sí procede
dar rienda suelta
a tus ganas
porque la balanza
se desequilibra
sin control
de un lado hacia otro.
Otra vez
un ejército de mariposas
que campa a sus anchas
por el estómago
haciéndote sentir
vulnerable,
como el chiquillo
que necesita desesperadamente
una pauta dirigida
que le anime a dar
el siguiente paso.

La decisión valiente
de meterte en medio
del dolor
que están provocando
a la persona
que tienes enfrente.
Ese titubeo racional
con retales de miedo
que no te permite
escapar de la neutralidad.
Pero sabes de sobra
que es justo
lo que tienes que hacer,
pero no sabes cómo.
Cada músculo paralizado
te hace más pequeño
haciéndote perder
la fuerza que siempre
has desplegado.
Contra viento y marea,
contra dioses y amos,
haces alarde de valentía
y te tiras a la piscina,
porque para eso
hemos venido,
para defender a muerte
a las nuestras.

Esto y mucho más,
significa poner en juego
la palabra
mamihlapinatapai.
Tener alguien con quien
desarrollarla y ejecutarla
debería ser una
de las metas de tu vida.
Sí ya la tienes,
cuídala y mantenla
como un tesoro de infancia.
Si no la tienes,
todavía te falta un poquito
de lo que nos hace ser
de verdad.

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