miércoles, 14 de abril de 2021

Uñas de colores

Aquel día
el abuelo se levantó
aturdido, confuso, raro.
Se sorprendió
al ver las uñas de colores
de su nieto
y dudó de cómo
podría "afectarle"
en un futuro.
Hablo de mi padre, si.
Si no le blanqueo a él,
imaginaos la resto.

Papá, tu labor
es estar presente,
tocar sus dedos
como quien manipula
un material frágil,
repasar los colores
en alto
si quieres,
pero en ningún caso
tu labor pasa
por reproducir
el fanatismo
de la intransigencia.

Entiendo el choque generacional
y el arraigo de
las convenciones sociales,
pero eso no justifica
tener carta blanca.
Te debes a él
como él en algún momento,
si lo haces bien,
se deberá a ti.
Lo cíclico del querer
nunca termina.

Estás para él,
no para complacerle
en caprichos
que todavía 
no sabe gestionar,
sino para jugar,
subirle alto
y consolarle ante
cualquier accidente.
Estás para escucharle
y darle 
repuestas honestas
que le permitan
la posibilidad de decidir
siempre que
no ponga en peligro
su integridad.
Estás para ponerle
límites y proporcionarle
una explicación del contexto
que produzca en él
una sensación
de seguridad y bienestar.

Quiero que sepas
que todo esto
ya lo haces,
y que además
lo haces genial.
Por eso no tiene sentido
que juzgues
ninguna parte 
de su cuerpo,
porque él solo juega,
sólo imita,
sólo descubre
sin decirte a ti
qué ropa debes ponerte.
Él sólo 
comparte contigo
una cosa
que le llama la atención,
que le gusta,
que es importante
para él
por el simple hecho
de que lo haga su madre.
Tú sólo ábrete
en todas tus formas
y acógele
como si fuera
la primera muestra
de amor
que has recibido en tu día.

Cuando te enseñe
sus uñas,
intenta pensar
en lo que está
tratando de decirte,
todavía sin lenguaje,
con el gesto inocente
de su cuerpo.
Deja a un lado
las ideas retrógradas
y homofóbicas
que sólo te van a conducir
al rechazo.
Tolera y aprende
de las distintas formas
de acompañar
a las de hace 30 años.
Cállate la boca
por muchas contradicciones
que te inunden,
si no te corresponden
a ti decirle algunas cosas.
Piensa en el fascismo
que nos rodea
y cuánto 
tenéis en común.

Por encima
de ser tu nieto,
es un niño
que empieza
a ser consciente
de los significados
y significantes,
del contenido
y los continentes.
Acéptale como alguien
que no te pertenece,
pero que te necesita
como al que más.
Sé su escalera,
su muleta,
su maleta
y su brújula,
sus prismáticos
si mantienes
el alcance necesario
de todo lo que tienes
que ofrecerle.

En mi curro te dirían
que te revisases la mochila,
pero esa frase
es tan mierda
y prejuiciosa 
como la tuya.

¡Ponte las pilas!
Te queremos.

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