jueves, 30 de abril de 2015

Nada que agradecer

Estamos poco acostumbrad@s
a dar las gracias
a las cosas
y a las gentes,
y cuando las damos,
lo hacemos mal.

Un@ no da las gracias
para complacer al resto,
sino para complacerse
a sí mismo.

Su origen no viene dado
por la gracia divina,
tiene que ver con 
el respeto, la educación
y las buenas intenciones.

Cuando te encuentres
con desagradecid@s,
agradece su ausencia de gracia
por la absoluta obligatoriedad
de no tener la necesidad
de cruzar palabras con ell@s.

No hace faltar dar las gracias
a la madre que te parió,
ni al dios que te acogerá
tras la muerte,
hay que dar las gracias
para hacer más amable
el camino.

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