Estamos poco acostumbrad@s
a dar las gracias
a las cosas
y a las gentes,
y cuando las damos,
lo hacemos mal.
Un@ no da las gracias
para complacer al resto,
sino para complacerse
a sí mismo.
Su origen no viene dado
por la gracia divina,
tiene que ver con
el respeto, la educación
y las buenas intenciones.
Cuando te encuentres
con desagradecid@s,
agradece su ausencia de gracia
por la absoluta obligatoriedad
de no tener la necesidad
de cruzar palabras con ell@s.
No hace faltar dar las gracias
a la madre que te parió,
ni al dios que te acogerá
tras la muerte,
hay que dar las gracias
para hacer más amable
el camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario