de café por las mañanas,
ni el tiempo insuficiente
de los semáforos
para que crucen l@s peatonxs,
ni el bochorno
después de la tormenta.
No soporto a quiénes
hablan de más,
ni a quiénes gritan
para defender sus ideas,
ni a quiénes callan
y miran para otro lado
ante las injusticias.
No soporto la música alta,
ni abrir la basura
y descubrir que no hay bolsa,
ni a l@s que entran
sin dejar salir.
No soporto las fiebres,
ni los lugares expuestos al sol,
ni el recurrente verano
de todos los años.
No soporto las medias tintas,
ni las medias verdades,
ni la falta de transparencia.
No soporto la exigencia
de los idiomas,
ni a l@s que se hacen l@s sord@s,
ni a quiénes llevan abrigo
en espacios cerrados.
No soporto a quién
omite un saludo,
ni las mierdas de perro en las aceras,
ni a quién suelta un papel
de su mano para que caiga
al suelo abandonado.
No soporto a quiénes
no levantan la mirada del móvil,
ni a quiénes viven
pendientes de las notificaciones,
ni a l@s gurús de la información
dando informaciones en estreaming.
No soporto los bichos,
ni a los fachas,
ni los nichos.
No soporto a los vivos
que pasan por encima
de otr@s viv@s,
ni a l@s que tiran la piedra
y esconden la mano,
ni las telas opacas.
No soporto no oler nada,
ni que la escucha
tenga un precio tan alto,
ni la prepotencia
de l@s que se esconden
entre matorrales.
No soporto muchas cosas,
pero pocas me parecen
para cómo está la movida.
Tenéis suerte.
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