viernes, 16 de mayo de 2025

El oscuro pasajero. Parte III

El puto oscuro pasajero
siempre tiene opción 
de viabilidad,
pero el cabrón,
el otro,
le mantiene 
en un coma inducido
con elegancia, estoicidad
y dignidad.
Es esas está y en esas estamos,
por lo menos yo,
pendiente y sensible
como los que cuelgan
de nuestras orejas.

Después de todo
y sin posibilidad de nada,
avanza despacio,
paso a paso,
aunque sean pequeños,
desafiantes,
confrontando y reconfortando
al mismo tiempo.
Te lo sabes de pe a pa,
como el que no levanta
la cabeza del examen,
seguro y confiado
de obtener una buena nota,
porque no te mereces otra.

Un sobresaliente para tu carrera
es lo que te has ganado,
aunque mires atrás de vez en cuando 
por el miedo a caer de nuevo,
pero con las fuerzas suficientes
como para llegar a la meta
las veces que hagan falta.
Te lo has demostrado
incontables veces,
algunas sintiendo 
la soledad más extrema,
y otras sabiéndote
ciertamente acompañado.
Las luchas se unifican
con criterios comunes 
porque cada una tiene su función 
y ninguna siente
que la rendición sea una opción.

Cumplir años 
es la mejor noticia posible
por la idea imbatible
de que resultarás vencedor
a todas las adversidades;
en contraposición 
del oscuro pasajero 
que solo recibe el mensaje
de que no lo va a lograr,
que no va a ser capaz,
que va a caer derrotado
como tantas veces
después de estos veintitodos.

No será la ultima parte
que le escriba
al puto oscuro pasajero 
ni al cabrón del otro,
porque mi compromiso reside
en aplacar al primero
y en cuidar al segundo.
Una lucha de titanes
entre una dualidad
en la que me situo justo debajo,
para no perderme detalles,
para ver dónde hacer más daño
y para saber dónde hacer de colchón.
Pero siempre debajo,
como si fuera un suerte
de seguro de vida
y de cerrojo a la muerte.

_A los años que tiene mi hermano_

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