Una desconocida
al menos para mí,
pero que desde a saber cuándo
nosotras no lo fuimos
para ella.
La reina de los autobuses
ha hecho mella
durante tres cursos;
con apenas 8 meses,
vecinas y vecinos
han compartido itinerario
y crecimiento.
Por eso cuando no la ven,
me preguntan verdaderamente
interesad@s.
El duelo del año que viene
no va a ser baladí,
porque la huella y los estragos
hay quedaron,
impregnados al pegamento
de los cristales.
Volveré al anonimato
y a la insignificancia
sin la presión positiva
de intercambiarse unas palabras.
Pero que nos quiten
lo bailao,
y el recorrido,
y las esperas,
y los regresos eternos.
Pasarán algunos años todavía
hasta que ya nadie
me pregunte por ella,
estoy seguro.
Rememoraremos comunitarias
la antigua 🗝️ presencia de Gala,
con sus risas y sus enfados,
con comida desperdigada,
con asientos dobles,
incluso con asientos inventados.
No solo yo la echaré de menos
y la lloraré en silencio 😶,
sino que no pocas pasajeras
sentirán la nostalgia
con sonrisas disimuladas.
"Ya no hay excusas
para entablar conversación 💬"
o sí, quién sabe,
pero la colección de gente
por saludar sé que
no me mantendrá tranquilo,
ni despistado,
siempre alerta,
con razones sobradamente
justificadas para interrumpir
la música, la lectura y la escritura,
o lo que haga falta.
Pasará lo mismo
que en todas las familias,
que la pequeña siempre
será la pequeña
por más años que tenga,
y mi niña,
por más que pase el tiempo,
siempre será mi niña,
y así me lo harán saber.
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