con el nuevo nombramiento
del Papa,
como cuando no alcanzábamos
la mayoría de edad
y experimentábamos
con lo que nos apetecía.
En ningún BLOG tan ateo
se ha mencionado tanto
a lo supuestamente sagrado,
pero las señales
son las señales
y la mirada, cada una,
la pone donde le salga del coño.
No pretendo ser desagradable
ni mucho menos irrespetuoso,
solo conciso sin medias tintas.
Hay veces que estoy
de acuerdo con la frase de:
a quien no le guste que no mire,
y esta es una de ellas.
Pero la anécdota
nos mola tanto,
que irremediablemente
tiene que ser comentada.
Parte de nuestro origen
y del brote de la raíz,
siempre tendrá que ver
con el fallecimiento
de algún Pontífice.
Cada una busca sus reglas,
sus normas y sus códigos,
y parte de las nuestras
se basan en esperar
a la entrada de la iglesia;
que se lo digan al borrón
de teapex de mi registro
o a las veces
que me he cagado
en lo más alto
en busca de significarme.
Sé que esto le duele
a algunas personas,
tranquilas,
no os deis por aludidas
por una imagen adolescente
que solo dos profanas
sin malas intenciones
comprendemos.
Ni las más beatas
reconoceréis una fecha
que para nosotras
no pasa inadvertida
por darle sentido
al nacimiento de algo
tras la muerte de alguien.
Comenzamos fumando Nobel
y en la época universitaria
nos pasamos al Pueblo
por eso de estar más cerca
de las realidades sociales.
20 años después,
vuelve a contaminar
el ambiente una fumata blanca
que si bien no ha depurado
todavía sus abusos a menores,
bien vale una mención
por nuestro aniversario.
Si nuestra historia
tiene que vincularse con lo sagrado
que así sea,
que continúen las fumatas,
los legados
y las fechas señaladas
porque al próximo Papa
también sobreviviremos.
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