martes, 10 de junio de 2025

Hoy es el último día de nuestras vidas

Se equivocaba el personaje,
cantando con mucho ritmo
y emoción,ñ
que hoy iba a ser
el último de nuestras vidas.
Pero como si lo hubiera sido.
Porque sentir que se 
le escapa el último aliento
a la persona que más quieres en tu vida,
no hay canción, ni película,
ni obra literaria de ficción 
que lo exprese 
como te lo voy a expresar yo.

Las próximas palabras
soy yo atrapado
en mi más profunda tristeza,
en mi más oscuro miedo,
en mi putrefacta angustia
por sentir que no va a existir
un pie delante del otro más.
Soy yo sujetando
con la mísera fuerza
de mis brazos
un peso casi inerte 
con la sentencia de haber
nacido el mismo día.
Soy yo siendo ajusticiado
por todos mis errores,
mis rencores y mis cuentas pendientes.
Soy yo muerto de miedo,
indefenso, con una pérdida 
del control extenuante.

Pero las próximas palabras
también eres tú 
volviendo a casa
recuperando el último juego
que dejaste en el salón,
porque lo dejamos todo
tal y como terminaste
aquella tarde.
Eres tú y la taza de leche
vacía durante dos días.
Eres tú con la mochila
que te llenó el Tate
de juguetes
para que el hospital
fuese más casa.
Eres tú junto al enfermero Javi
y la historia fantástica 
del bichito del sueño
que te picó 
con eterna dulzura,
para que volvieras 
a cerrar los ojos
sin miedo.

Y vuelvo a ser yo 
cogiendo nuestro autobús de siempre,
pero a solas, con otro destino,
saltándome el semáforo
que nunca me hubiera
saltado contigo
para llegar cuanto antes
a cuidarte
después de haber intentado
proteger a tu hermano
antes de dejarle en el cole.
No se me olvidó el churrito
de los viernes.

Y somos las dos, junto a mamá,
recorriendo pasillos estériles 
en pijama de verano y zuecos
de hospital,
saludando a quien pasase,
especialmente a las sanitarias
con camisas de colores 
y dibujos amables,
para hacer del camino
un rato más divertido.
Pero es que también 
lo son tus tutoras,
apareciendo del ascensor
victoriosas por haberte encontrado,
cuidando fuera 
de la jornada laboral,
arropándote de más 
para que te curaras
cuanto antes.

Estas palabras somos todas
pensándote 
como en aquella trágica 
semana 26;
somos todas asegurándote un futuro;
somos todas, públicas y universales,
proporcionándote un espejo
en el que encontrarte
y quedarte a vivir.
Eres tú, la primera,
caminando por delante
y yo, el último,
por detrás,
asegurando nuestro porvenir.

Aquel día no fue
el último día de nuestras vidas.
Hoy tampoco.
Mañana aún menos.
Puede que tu cerebro 🧠 
necesite ciertos descansos,
pero tu corazón 
late con la fuerza de la selva.

🎼 Me figuro que me e tu mano
la que la cortina mueve 🎼 

_A   M-I-R-A-F-L-O-R-E-S_

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