por las lluvias y ¿el frío?
durante tantos días seguidos,
como si hubiéramos
estado padeciendo
un castigo divino
por nuestras inclemencias.
Aquí va mi texto
de todos los años
al verano:
🎼 Enemigo del calor 🎼.
Ya tenemos nuestra ración
de altas y desbordadas
temperaturas tanto
por la mañana
como por la noche,
para que nadie se abrace,
para que los parques
se queden vacíos,
para que volvamos a dormir solas.
Tiempos reaccionarios
en el que dar rienda suelta
al fascismo que llevamos dentro.
El Planeta 🌎 gira
cada vez más fatigado
y con una angustia
que se desborda
por los relieves geográficos.
El verano es un policía
fuera de servicio
cometiendo un asesinato racista
dando positivo
en alcohol y drogas.
Verano almorrana,
los incendios provocados,
golpes de calor en el curro,
la infancia hacinada,
las eléctricas en alza.
Veranos calculados
y vilmente planificados
para que a las precarias
y a las pobres
nos salga siempre caro.
Sudores febriles,
sábanas calientes,
sombras ardientes,
no hay tregua
para los desarropados,
ni para los olvidados de clase
que transitan las calles.
La queja, el pesar,
la maldición infernal
de las marquesinas expuestas.
Reivindicar un clima saludable
está a la orden del día,
otra de las tareas pendientes
de las sociedades actuales.
No importa tanto
cuanto rechacemos el frío,
la realidad es que es imposible
escapar de nuestras mediocridades.
Una excusa para no salir
a las calles, para no llenar
las plazas, para no atravesar
las avenidas,
hermanas de las alamedas.
Siempre seré
enemigo del calor
por mucho que le joda
a la gente,
la verdad es subjetiva,
pero siempre se esconde
bajo los abrigos,
y en verano no hay abrigos.
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