martes, 17 de junio de 2025

Berta y yo

Berta y yo
surgimos de una Gala,
de una Gala humanitaria
con la única pretensión 
de estrechar lazos, 
crear un vínculo,
y hacer de lo v(n)uestro
algo privilegiado.

Un par de años después,
Berta y yo,
hemos recorrido 
la alfombra roja 
con nuestras mejores galas,
magníficas, estupendas, divinas.
Porque Berta y yo
ya no volveremos 
a ser las de antes,
sino que seremos 
mejores y más completas.
Por eso ella
tiene nombre propio,
por diferenciarse del resto
humilde, sin hacer ruidos,
sin llamar la atención,
sentando cátedra 
con la mirada a la misma altura.

Eso es lo que más 
me alucina de Berta y yo,
porque yo ya estoy
un poquito dentro suya
con su previo permiso
y consentimiento.
El acogimiento de sus rizos,
la envoltura de sus gafas,
la enorme presencia 
para que nunca te sientas sola.
Y su sonrisa en calma,
como cuando dejas tu cuerpo
flotar en medio del mar;
o su timbre de voz 
suave y delicado 
como la poesía 
que se escribe
bajo la sombra de un árbol.

Berta y yo
somos cuidados esenciales,
amor y cariño en cascada
y cuentos reflejados 
en el techo.
Berta y yo
somos herida 
y somos la cura,
somos la risa expandida,
somos calor todo el rato.
Berta y yo
hemos sido 
demasiadas cosas
que no caben en este texto,
pero por algún lado
había que empezar.

Como decía 
Berta y yo
ya no seremos las mismas,
principalmente 
porque ahora
si que sí,
nos tenemos la una a la otra,
con discreción y respeto,
sin grandes alardes,
pero con el compromiso
de las personas que se admiran 
mutuamente.

Berta y yo
ya somos
un cachito de historia
imborrable, imbatible 
e impactante.
Berta y yo.
Berta y yo.
Berta y yo.

_A mi Bertis_


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