jueves, 28 de noviembre de 2024

¿Cómo se lo cuento a mis hij@s?

De forma natural,
sin medias tintas,
eligiendo las palabras
ajustadas y pertinentes.
Puedo empezar diciendo:
"Estamos aquí para intentar
eliminar las distintas tipos de violencia 
que ejercen los hombres 
contra las mujeres
por el hecho de serlo".
Así, sin sacarina ni calzadores.
Con honestidad, confianza y amor,
mucho amor por l@s sujetos
del futuro.
Acudir,
visibilizar,
estar presente,
sentir que participas 
de una manera o de otra
deja poso por muy
pequeñ@s que los veas.
Palabras,
un montón y diversas palabras 
que configuran todas
las explicaciones 
que te parecen adecuadas darles.
Contarles, relatarles, mostrarles 
realidades sangrantes, miserables
y aberrantes,
es proporcionarles contextos
y las primeras estrategias 
para luchar por la erradicación 
de dichas injusticias.
Leemos en alto
el nombre conocido o no,
su edad y el lugar de origen 
de mujeres asesinadas por hombres.
Se queda inmóvil sin decir nada,
sin gesto no verbal
pero con unas emociones internas
que seguro no paran de preguntarse 
los motivos.
Más adelante vendrá 
la verbalización 
y tendremos que estar 
preparadas para las respuestas.
Tenemos la obligación 
de posicionarnos,
de escoger bando
por mucho que duela,
de no guardar silencio
más que cuando tengamos
que guardarlas 
en nuestra memoria
y homenajearlas.
No es un minuto de silencio,
son cientos;
no son pocas mujeres,
son todas;
no somos todos los hombres,
pero como si lo fuéramos.
Por primera vez
sentimos el frío en la calle
a estas alturas de noviembre,
pero no es por el otoño, 
es por la sensación 
de peligro y muerte todo el rato.
Mamá se emocionó 
con empatía y por miedo,
por saberse víctima 
desde el principio 
y por reconocer
que nuestra hija 
sufrirá violencias no escritas
pero manifiestamente 
más que demostradas.
Contarles a vuestras hijas,
hijos o hijes 
es una obligación ética y moral.

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