sin medias tintas,
eligiendo las palabras
ajustadas y pertinentes.
Puedo empezar diciendo:
"Estamos aquí para intentar
eliminar las distintas tipos de violencia
que ejercen los hombres
contra las mujeres
por el hecho de serlo".
Así, sin sacarina ni calzadores.
Con honestidad, confianza y amor,
mucho amor por l@s sujetos
del futuro.
Acudir,
visibilizar,
estar presente,
sentir que participas
de una manera o de otra
deja poso por muy
pequeñ@s que los veas.
Palabras,
un montón y diversas palabras
que configuran todas
las explicaciones
que te parecen adecuadas darles.
Contarles, relatarles, mostrarles
realidades sangrantes, miserables
y aberrantes,
es proporcionarles contextos
y las primeras estrategias
para luchar por la erradicación
de dichas injusticias.
Leemos en alto
el nombre conocido o no,
su edad y el lugar de origen
de mujeres asesinadas por hombres.
Se queda inmóvil sin decir nada,
sin gesto no verbal
pero con unas emociones internas
que seguro no paran de preguntarse
los motivos.
Más adelante vendrá
la verbalización
y tendremos que estar
preparadas para las respuestas.
Tenemos la obligación
de posicionarnos,
de escoger bando
por mucho que duela,
de no guardar silencio
más que cuando tengamos
que guardarlas
en nuestra memoria
y homenajearlas.
No es un minuto de silencio,
son cientos;
no son pocas mujeres,
son todas;
no somos todos los hombres,
pero como si lo fuéramos.
Por primera vez
sentimos el frío en la calle
a estas alturas de noviembre,
pero no es por el otoño,
es por la sensación
de peligro y muerte todo el rato.
Mamá se emocionó
con empatía y por miedo,
por saberse víctima
desde el principio
y por reconocer
que nuestra hija
sufrirá violencias no escritas
pero manifiestamente
más que demostradas.
Contarles a vuestras hijas,
hijos o hijes
es una obligación ética y moral.
No hay comentarios:
Publicar un comentario