sábado, 30 de noviembre de 2024

A un día de diciembre

A un día de diciembre
es lo mejor que le podría
pasar a cualquiera
sean cuales sean sus circunstancias.
Estamos más cerca del frío 
que nos merecemos 
sin quitar los pies
de las hojas 
que tapan el suelo.
Van a hacer 6 años
que diciembre pasó 
a la historia 
y van a hacer 3 años
que el mes de febrero 
me sentenció.

Toca pensar en regalos,
hacer balance
y abrazar unos días 
de descanso
que cada curso
se tornan más necesarios.
Diciembre son amigas,
encuentros deseables
y calefacciones impagables.
También son heladas
de noche,
planes sorpresa 
y café solo caliente.

A un día de diciembre
todavía nos quedan
muchas cosas por cerrar
y seguramente algunas
que no den tiempo nunca.
Las decepciones, cuando llegan,
vienen para quedarse
a vivir impregnadas 
en una piel cada vez más seca
y malherida.
Pero cuando ya sea diciembre,
el vaho nos despierta
la sensibilidad 
que teníamos oculta.

Todos los meses anteriores 
nos han enseñado lentamente,
a veces intensamente,
cómo afrontar el mes
que cierra el año.
Yo suelo aprovechar 
para pedir perdón,
desechar lo que me ha hecho daño
y lanzar nuevas propuestas 
con el ánimo de seguir mejorando.
Por si acaso, sigo escribiendo
para comprarme
y confrontarme
si hiciera falta
con lo que escribí en el pasado.
Un ejercicio de 
memoria histórica 
para no perder el rumbo
ni el plano del horizonte.

A un paso de diciembre
mañana ya lo habremos dado,
y seremos las mismas,
pero a lo mejor surgirán
ganas de cambio,
para que al próximo diciembre 
se vuelva a repetir el proceso,
y sigamos juntas, pero aún mejores.

viernes, 29 de noviembre de 2024

¿Qué es un facha?

Me pregunta un pequeño amigo...

Me alegro que lo preguntes,
seguramente sea de 
las preguntas más inteligentes 
que un@ pueda hacerse en la vida.
La historia ha estado 
llena de fachas;
nuestro día a día 
rebosa fachas;
y por desgracia, en un futuro,
todo indica que nos
gobernarán los fachas.

Un puto facha se define
como aquella persona 
sin atisbo de humanidad
que va en contra 
de los derechos humanos,
de la identidad ajena
y del origen 
si no es el mismo que el suyo.
No es nada más que eso,
pero es verdad que provoca 
discriminación, violencia
y asesinatos.

Un facha puede ser tu padre,
tu amigo, tu vecino, tu tendero,
tu jefe y por supuesto 
todos los ricos que se posionan
desde la autoridad y el poder 
del privilegio.
Los únicos que se libran
de ser fachas 
son los niños y las niñas,
pero su momento de
vulnerabilidad llegará,
por eso el tipo de acompañamiento 
que reciban será fundamental 
para desechar, llegado el momento,
ser facha.

En los colegios se debería tratar
de responder a dicha pregunta.
Pero también en casa,
en cada ritual para irse a dormir,
en cada desayuno,
en cada celebración.
Y sobre todo
no callar,
no guardar silencio
pese al miedo, pese al riesgo,
pese al dolor.
Hay personas que no podrán,
pero si tú puedes,
defiéndelas
para cambiar
por una vez la historia.

Lo que está claro
es que un facha 
siempre será enemigo 
dada su rígida configuración 
para resetearse a sí mismo.
Los podrás reconocer 
porque no saben diferenciar 
entre una nube y otra 
ya que su dedo impune 
anula cualquier visión de progreso.
Sabrás quiénes son
por cómo miran
de arriba hacia abajo,
por ese olor represivo 
de nostalgia rancia.
Entenderás cómo son
cuando comiences a sentir 
peligro en las aceras,
en cada esquina,
en cada vez que salgas
por la noche
y en cada conversación 
de colegas impunes.

¿Qué es un facha?
no tardas mucho tiempo 
en descifrarlo,
pero te tiras toda la vida
padeciéndolos.
Piedras, bates 
y parada en la boca.

jueves, 28 de noviembre de 2024

¿Cómo se lo cuento a mis hij@s?

De forma natural,
sin medias tintas,
eligiendo las palabras
ajustadas y pertinentes.
Puedo empezar diciendo:
"Estamos aquí para intentar
eliminar las distintas tipos de violencia 
que ejercen los hombres 
contra las mujeres
por el hecho de serlo".
Así, sin sacarina ni calzadores.
Con honestidad, confianza y amor,
mucho amor por l@s sujetos
del futuro.
Acudir,
visibilizar,
estar presente,
sentir que participas 
de una manera o de otra
deja poso por muy
pequeñ@s que los veas.
Palabras,
un montón y diversas palabras 
que configuran todas
las explicaciones 
que te parecen adecuadas darles.
Contarles, relatarles, mostrarles 
realidades sangrantes, miserables
y aberrantes,
es proporcionarles contextos
y las primeras estrategias 
para luchar por la erradicación 
de dichas injusticias.
Leemos en alto
el nombre conocido o no,
su edad y el lugar de origen 
de mujeres asesinadas por hombres.
Se queda inmóvil sin decir nada,
sin gesto no verbal
pero con unas emociones internas
que seguro no paran de preguntarse 
los motivos.
Más adelante vendrá 
la verbalización 
y tendremos que estar 
preparadas para las respuestas.
Tenemos la obligación 
de posicionarnos,
de escoger bando
por mucho que duela,
de no guardar silencio
más que cuando tengamos
que guardarlas 
en nuestra memoria
y homenajearlas.
No es un minuto de silencio,
son cientos;
no son pocas mujeres,
son todas;
no somos todos los hombres,
pero como si lo fuéramos.
Por primera vez
sentimos el frío en la calle
a estas alturas de noviembre,
pero no es por el otoño, 
es por la sensación 
de peligro y muerte todo el rato.
Mamá se emocionó 
con empatía y por miedo,
por saberse víctima 
desde el principio 
y por reconocer
que nuestra hija 
sufrirá violencias no escritas
pero manifiestamente 
más que demostradas.
Contarles a vuestras hijas,
hijos o hijes 
es una obligación ética y moral.

martes, 26 de noviembre de 2024

Palos en las ruedas

Un análisis subjetivo 
dadas las circunstancias.
¿Es determinante
la parte proporcional 
que nos quitan en
una jornada de huelga?
Entiendo que sí.
¿Es una trampa 
o una consecuencia
que a veces sirve para excusarnos?
Quizá las dos cosas,
pero igualmente lícitas.
La clave está en nuestro sueldo que,
siendo muy precario,
no nos da margen de maniobra.

Hace tiempo me dijeron
que era importante,
pero no fundamental.
Le dije que se equivocaba,
que nuestra mayor reclamación 
era y es una nómina digna,
que por ahí empieza todo 
y que luego viene lo demás.
Agradecí el esfuerzo de cobrar 
por encima del convenio:
es de bien nacidos
ser agradecidos.
Pero también hay que ser justas,
no se desprende un apoyo real
a nuestras reivindicaciones 
desde hace varios años
por motivos que desconozco.
También muy lícito, por cierto.

Es difícil movilizarse
con estas condiciones,
con la obviedad de
que necesitamos y merecemos
mucho más,
con el reconocimiento y la fuerza
de nuestro empuje, en bloque.
En todo caso, como personas
únicas e individuales, físicas
y con plenas facultades,
cada cual toma sus decisiones.
Todos estos procesos son más 
que legítimos 
aunque a mí me parezcan 
más que mejorables 
y ciertamente incoherentes.

Somos muchas,
aunque quizás
no las suficientes,
como para darnos cuentas
que en uno de los sectores 
por excelencia basado en los cuidados
hacia otras personas,
la voz cantante,
el músculo,
el liderazgo,
vuelve a no ser manejado 
por las mujeres.
Llevo nueve años
padeciendo el término
de mi mochila
y resulta que la mochila
del convenio todavía 
no se ha revisado.
Contarme otra.

Los servicios mínimos 
fijados por el ayuntamiento,
abusivos y malintencionados,
garantizan más que de sobra
la calidad del servicio.
Otra cuestión diferente 
es la posición que se elige
para justificarse en ellos.
Aquí reina la asertividad
y la empatía 
menos cuando no reina
la asertividad y la empatía.
Me parece reprochable 
que nos metamos palos
en nuestras propias ruedas.
Pero es una lucha más,
un combate para el que siempre
salimos derrotadas
antes de que empiece.

En la gran mayoría de los casos
falta conciencia de clase,
cultura de la reivindicación 
y compromiso con la resolución 
de nuestros malestares.
No puedo decir que es tarde,
pero una de las conclusiones 
es que siempre resulta insuficiente.
No solo es el desgaste 
que te produce el sistema,
es la impotencia 
ante nuestras propias
mediocridades,
a las cuáles,
cada una,
dota de significados muy diversos,
una vez más,
tan lícitos como 
los que fueran sus contrarios.

Insisto en que es una
reflexión totalmente subjetiva;
si alguien no está de acuerdo 
que conteste,
se abra un BLOG 
o tire la mochila 
que le han impuesto.
Y sí,
somos trabajadoras,
compañeras y amigas,
por tanto en una cuestión feminista.
Lo escribo desde 
la parte privilegiada,
la de ser un hombre,
pero también desde la parte 
sensible, consciente
y comprometida.
No fui yo quien dijo:
"¿y para cuándo un día del hombre?"
Esto es gravísimo.
Resistimos y venceremos.

martes, 19 de noviembre de 2024

En esta nuestra guerra

Por las que libramos
de adolescentes 
en un bachillerato privado 
de niñatas y niñatos 
incluidas tú y yo,
sin duda más ellos y ellas
porque si no
nunca hubiéramos sido 
tú y yo.
Todas esas guerras
por encajar,
por el autoconocimiento,
por la madurez de un etapa
en la que sientes
que nadie espera nada de ti.

Aquellas guerras
por coincidir en el último 
vagón del Metro 🚇,
por verse entre tanto abrigo 
y mp3 de 28 canciones.
La guerra entre las modalidades
de humanidades y ciencias,
¿pero qué mierda era esa?
Ni un docente grabado
en mi memoria.
Cuatro loc@s a la interperie 
de una carnicería 
de notas medias
y relaciones sociales.

La primera guerra sexual 
de mayo con flauta india 
y pijama de verano.
Borracheras, pellas
y falsificaciones
porque era tiempo 
de vivir el momento.
En aquellas nuestras guerras
salimos malheridas en todas,
pero no perdimos ni una.
Ni perdón ni olvido para algunas.

Arroparse con ideología 
y follarse con inspiración.
No quedó ningún charco sin pisar.
Empapadas de batallas 
sin paraguas,
comenzamos a escribir
el relato de la historia
más épica de las habidas
y por haber.
La guerra de los diecisiete 
y dieciocho años,
con ropa de los dos mil
y una barba por definir.

Todas sus guerras
mis guerras,
a la sombra de la sierra,
revolucionariamente históricas 
enraizadas como la simiente
que germinó hace 20 años.
Todas mis guerras
sus guerras,
emblemáticas y eternamente 
compartidas,
habiendo nacido para vencer.
En estas nuestras guerras 
no haremos prisioneros.

lunes, 18 de noviembre de 2024

Defiendo y detesto

Seguimos dándonos 
muy pocas posibilidades.
Nuestras reacciones 
son tan impulsivas 
que cortan de raíz 
cualquier margen de mejora.
Si va a ser verdad
que la tendencia 
corre por cuenta del 
individualismo
y del más absoluto aislamiento.
No pasa nada,
admito el circo y la pena.

De perfil nunca,
con l@s amig@s mucho menos.
No hace falta contar nada
que no quieras
para recibir
un poquito de empatía,
del mismo modo
que no necesitas 
saber nada
para estar a la altura
de las circunstancias.
Menos infantilizaciones
y ningún reproche,
que estoy harto de rencores.

Acérrimo enemigo
de la ignorancia 
y el pleno desconocimiento.
Buen amigo del tiempo,
la paciencia, las dudas
y las oportunidades.
Sujetenos la puerta
de la humildad
y esperemos tranquilas 
el momento 
que escapa al control
unitarelal de la situación.
Estilo y elegancia.
Inteligencia.
Mirada consciente y cauta.

Amigo del tiempo 
pero en contra del tiempo
mal desaprovechado,
doble adjetivo efervescente.
Combatir la mediocridad 
desde dentro hacia fuera,
desde lo analítico 
a lo imaginario,
desde lo conceptual
a lo simbólico.
Y muchos golpes en la mesa
para ir de frente 
y situarse a una misma
y situar a la peña sin rumbo.

Estamos demasiado acostumbradas
a los juicios sin tener 
las competencias.
Las habilidades no solo
nunca las adquirimos,
sino que fuimos
conscientemente inútiles 
a la hora de adquirirlas.
Defiendo la soledad,
la pereza y las mariposas 🦋.
Detesto la romantización,
la idealización y la globalización.

Callen y escuchen,
es una orden,
escuchar a través del silencio,
es una demanda
social y solidaria.
Yo creo que ya está bien
de jugar a ser niñ@s
sin saber lo que es ser un niñ@
y sin haber jugado durante años.

miércoles, 13 de noviembre de 2024

Todas las mismas cosas de siempre

Siempre pasan las mismas cosas,
todas y cada una de ellas
desde el momento 
en que ponemos 
los pies en el barrio.
Me gusta contar 
que ha crecido
en los autobuses,
pero su evolución trasciende 
al transporte público 
para mostrarnos 
cómo se desenvuelve autónoma,
independiente y libre
por el espacio público.

Bajamos del E3
pegando un salto,
con manos o sin ellas,
depende del día.
Nos abrigamos si hace falta
y corremos hacia
el escaparate
de la tienda de chuches y regalos.
"Yo quiero esto,
yo quiero lo otro"
"¿Me lo compras otro día?"
"Claro que sí, hija".
Todavía no está 
en ese momento 
en el que se enfada
si le digo
que no voy a comprarle algo,
pero llegará pronto.
Y no es malo que llegue,
seremos las adultas
quiénes pongamos normas
y demos sentido 
a la regulación 
de esa posesión compulsiva.
Me quedo en el umbral
y entra en la tienda de Xu
con una moneda en sus manos.
Sus coletas parecieran 
que fueran más rápido 
que ella
por la emoción inocente 
de encargarse de comprar el pan.
Una situación que ha experimentado 
mil veces
y que ahora es ella
quien se atreve a coliderarlo.
Vuelve con la barra
y me pide un cacho
bajando el escalón 
en el que antes
tenía que apoyar 
todo su cuerpo 
en el suelo 
para superarlo
y que ahora domina 
por intuición.
Arranca alguna hoja
de los arbustos
y me las da indicando
para quién son.
Pasamos por el pasadizo secreto
al que solo se atreve entrar
si va acompañada del Tate,
si no, pasa de largo
casi con desprecio
sabiendo que es 
un lugar compartido.
Comienza el primer tramo
de equilibrio,
una barandilla que afronta
por la parte de fuera
habiendo casi medio metro
de vacío.
Lo recorre porque 
ya se sabe mayor,
antes se limitaba a mirar
cómo lo hacían el resto.
Tarda mucho
porque va despacio
pero segura,
sin detenerse
y con un control 
de la situación exquisita.
Somos las mayores
las que le metemos prisa
porque la paciencia
de un camino a pie
se desgasta poco a poco.
Un carrerón
para ahuyentar
a las palomas y gorriones
que buscan migas y restos
en la misma zona de siempre
para llegar al taller 
y saludar a Alfredo,
un vecino del que se ha hecho amiga
por su insistencia en saludar
día a día tras la vuelta.
Orgullosa, separa su camino 
del mío para escoger 
el desvío donde ella
va por la izquierda 
y yo por la derecha.
Sabe que tiene que tener 
cuidado con las cacas de perro
que sus dueños irresponsables 
no han recogido con anterioridad.
La espero en el paso de cebra
para que me dé la mano 🫱;
me la da y cruzamos colmadas 
para retirarme la suya 
con fuerza a escasos centímetros 
de llegar de nuevo a la acera,
no lo puede evitar.
Comienza el segundo tramo
de equilibrio 
en el que ahora,
por ya no llevar carro,
la puedo acompañar.
Sigue los mismos pasos del Tate
y hace exactamente las mismas cosas
que hizo su Tate en el pasado.
Sé que es la última vez
que acompañaré estos rituales,
por eso no desespero.
Empalma con el tercer
tramo de equilibrio,
un bordillo alto
que no tiene peligro
en ninguno de sus márgenes.
Un pie 👣 delante del otro,
desafiantes.
Ya no quiere ayuda,
solo que la miremos.
Las viejas vecinas del banco
la están esperando
para arengarla en su tarea;
siempre pasa de largo
entre orgullosa y avergonzada.
Llegamos a la media luna
y sabemos que ya queda poco.
Nos paramos en la segunda ventana
para ver si está el gato,
el primo de Clio,
un europeo común 
que nos mira con recelo 
cuando está a través 
de la ventana.
Si no nos está esperando
siempre pensamos
que estará durmiendo.
Recorremos la media luna,
generalmente corriendo,
y solo nos detenemos 
a coger alguna pinza 
y a observar una bici
anclada a una farola
que no tiene sillín.
Cruzamos la esquina,
sorteamos el último bordillo 
y llegamos al portal,
×UnRefugioEnTuPortal×.
Se sube a la estructura 
de la puerta 🚪,
meto la llave y la abro
y ya solo nos quedan
67 escalones
para llegar a meta:
La Mariana.

Un trayecto de cinco minutos
se convierte en otro
de media horas o tres cuartos
siempre y cuando hagamos
todas las mismas cosas de siempre.
Todas las posibilidades 
que son invisibles 
bajo la mirada adulta,
son redescubiertas 
al observar a una niña 
de dos años y medio.

_A las vueltas a casa 🏠_

lunes, 11 de noviembre de 2024

Mis manos

Miro mis manos
y descubro que han envejecido.
Yo no me siento
en plena juventud 
aunque mis pasos
sigan siendo cortos, muchos y veloces.
Mis manos,
con heridas, cicatrices y puntos,
me siguen gustando.
He ido aprendiendo a tocar 
suave y con mayor sensibilidad 
y no al revés,
agresivo y distanciado.

Mis manos acompañan,
abrigan y expresan.
Dicen las cosas claras,
directas y con respeto.
Mis manos no tienen
casi fuerza,
pero se compensan 
a sí mismas 
con un estilo genuino 
y una autopercepción sana.
Mis manos fuman,
no conducen 
y son soberanas.
Completamente autónomas 
como para posicionarse
extendidas y abiertas
para indicar 
que el de enfrente 
tiene que parar 🫷

Mis manos pasean,
acogen y refugian 
como este modesto Blog.
Abanican si hace falta
y son de algodón 
al tacto delicado.
Pero también son rudas,
ásperas y deshidratadas 
si llegado el momento,
tuvieran que dar un 
golpe en la mesa.

La asertividad de mis manos,
que descansan sobre
el manto solidario
de toda la diversidad
que existe.
Tiemblan y duelen
jugando al escondite
con la impunidad reinante.
Pulsan botones,
escriben inspiradas
y se cierran excelsas
inundadas de ideología.
Mis manos pasan páginas 📄,
arropan sin cesar 
y se mojan sin miedo al frío.

Las manos que tengo
no sirven para tocar
ningún instrumento musical,
ya me gustaría.
Pero sí que se atreven
a señalar a los intocables,
sí que producen amor
a los que desafortunadamente 
sienten que han perdido algo,
si que hacen las veces 
de motor de cambio,
oportunidad y aprendizaje.

Una especie de suerte sensorial
o de arma blanca sin punta
para hacer de mís días 
y por tanto de los suyos,
un cuento literario
con temática sobre los cuidados
para llegar a un desenlace inolvidable.
Si tuviera que perder algo,
ptefieroy que sea algún pie 
y ninguna de mis manos.

miércoles, 6 de noviembre de 2024

La DANA

Como si fuera una vecina 
que viene a felicitarnos 
las fiestas todos los años,
en este, ha decidido arrasarlo todo.
Riadas de agua, barro y fango
que arrastra vehículos, puentes 
y cuerpos inertes.
Estas catástrofes medioambientales
tienen dos tipos de responsables:
primero, la humanidad en su conjunto 
y su nulidad por sostener al planeta;
segundo, la gestión de prevención 
y de las propias consecuencias 
de los que hemos elegido 
para representarnos
pública y democráticamente.

Después de eso, nada,
o más bien, circo 🎪.
Un espectáculo de desolación,
abandono y muerte;
gratuito y televisado
sin pudor con millones
de visualizaciones por Twitter 
y por supuesto con ineptos 
opinadores expertos 
llenando las tertulias.
Yo entiendo que ante
una tragedia 
nunca se pueda dar
una respuesta 100% adecuada,
pero hemos sufrido
experiencias de sobra 
como para haber aprendido
un poquito.

A Mazón que le caiga un 
monzón entero;
a Sánchez que le pase
factura su partidismo 
y al rey y a la reina
pues un buen baño 
de lodo y fango.
Y a la extrema derecha
pues vetos, cancelación 
y cárcel, así de simple.
Mientras, el resto,
se pondrá las botas,
cogerá el cepillo y el cubo
y a achicar agua y retirar coches 
porque las ayudas profesionales 
van a tardar en llegar.

Es verdad que el pueblo 
salvará al pueblo,
pero se refiere al pueblo
solidario movido 
por la defensa de
los derechos humanos
y la protección del sistema 
y recursos públicos,
payasos 🤡🤡.
Que nos habéis quitado
la bandera,
usurpado el concepto de libertad
y ahora queréis ser pueblo 
cuando en realidad
sois un puñado de privilegiados.

¿Saldremos mejores de esta?
Permitirme que lo dude;
o no me lo permitáis,
pero mis dudas seguirán 
siendo las mismas,
tenemos ejemplos de sobra.
Empezaremos a salir de esta
cuando exista una ley
que castigue fuertemente 
los bulos y la información falsa;
cuando no sintamos 
que somos mejores
que el que está a nuestro lado,
limpiando el mismo suelo,
y su origen sea extranjero;
cuando consigamos
no ponernos de perfil 
contra los homófobos y los machistas.
Sigue siendo tarea y responsabilidad 
moral de toda la izquierda 
en su conjunto.

La propia idea conceptual
de que casi todos los bautizos
de catástrofes climáticas 
sean nombres femeninos.
No es aleatorio.
Hace un par de semanas
la marea ciudadana valenciana 
casi acampa en su lucha
a favor del derecho a la vivienda
y ahora ya no quedan viviendas.
Es absolutamente tremendo.
No sé si el motor de cambio 
tiene que venir de la indignación,
de la rabia, de los sueños 
o de una mezcla de todo,
pero desde cada casa,
exista o no,
desde cada familia,
sea cual sea,
tenemos el deber y el poder 
de hacerlo.

Claro que vuelve a ser político,
no es un sentido de base
donde lo institucional 
lo atraviese todo,
sino a través de la esencia
comunitaria, solidaria y de clase.
Nunca superamos la idea
de las de abajo contra los de arriba,
seguimos en ello.

_A todas las personas afectadas
por la DANA y a quienes 
socialmente muestren
sensibilidad a la hora de arreglarlo_

martes, 5 de noviembre de 2024

Halloween

Sin duda uno de los peores 
Halloween 🎃 que recuerdo.
Con un aumento 
de las temperaturas
sin precendentes,
pero con muchas
evidencias científicas 
de las futuras catástrofes
medioambientales,
seguimos haciendo
más bien poco,
por supuesto obviando
a los negacionistas
los cuales tienen sillones
en las instituciones 
y ya deciden sobre 
la política o más bien
sobre la apolítica.

El uso inadecuado
del espacio público 
está normalizado 
y extendido 
como si eso no
produjese situaciones 
de violencia, desigualdad y derroche.
Cuando caminas
por las zonas pudientes,
protegidas y más limpias,
te puedes dar cuenta
que hay más hueco
para los contenedores 
de sus residentes
que para l@s visitantes
de la periferia 
que venimos a producir
mano de obra barata
y precarizada.

No puede ser
que por sus callen anchotas
y bien cuidadas
el 50 % del espacio
lo dominen los restos
sin separar ni reciclar 
del pijerío incipiente 
que vive dentro 
del cordón de la M-30.
Te los encuentras
al bajar del autobús,
al salir del metro 
o al intentar cruzar
un paso de cebra 🦓.

La cachorra y yo
empezamos a jugar
desde bien temprano
por la mañana,
a retirar dichos contenedores 
hacia los garajes
y los portales
que producen 
cantidades industriales 
de mierda.
Es un juego entre clases,
entre la clase trabajadora 
contra los continentes 
que acogen los residuos
de gente sin clase
y sin pudor.

Como para que encima
nos metamos palos
en nuestras propias ruedas.
Menudo ejemplo más tonto 
y a la vez tan llamativo.
No solo nos quitan derecho
los privilegiados,
sino que también 
nos van quitando el
espacio público 
para privatizarlo 
con sus sobras.
Es tremendo.

No es ninguna broma
el que nos meen 
y nos digan que está lloviendo.
Acatamos y asumimos 
sin rechistar,
pero las consecuencias 
están, existen y nos afectan.
En las listas personales
además de plantar 
un árbol o escribir un libro 📖,
deberíamos añadir:
quemar ❤️‍🔥 un contenedor 🗑️.