su sexualidad,
los roles culturales impositivos
y sus paréntesis de libertad
no corrompidos.
Un fin de semana cualquiera,
donde cada una
se concentra en
su proyecto de acción,
de repente chirría
la puerta del armario
donde tenemos nosotras,
sus pamadres,
la ropa.
Cuando consigue
lo que quería conseguir,
se escuchan unos pasos
acelerados que van
de habitación a habitación,
como en la Oca,
porque le toca.
Se agazapa bajo el castillo
del mueble de su biblioteca
y se pueden escuchar
sus movimientos nerviosos.
Le pregunto que está haciendo
y gritándome
me prohíbe la entrada.
Me parece saber
de qué van los tiros,
o más bien la ropa interior,
pero le hago caso y espero,
sé que para él
sería una traición
si acudiese sin el debido permiso.
Le animo a que se descubra,
que me gustaría verle,
pero se resiste
como las que resisten
al machismo.
Cuando está preparado
sale de su escondite
y me muestra su transformación.
se había desnudado
y puesta la ropa interior de mamá,
un sujetador y ocho bragas
para luego tapárselos
con el pijama.
Se exhibe con una vergüenza
que le hace temblar
cada músculo de su cuerpo,
con una sonrisa irresistible
y medio acomplejada.
Le digo que me parece bien,
pero que no necesita mi permiso
para hacerlo,
que yo jamás le enjuiciaría
por hacer tales cosas.
Pero no puedo remediarlo,
lo de sentir que está haciendo algo
que no está establecido,
ni estructurado,
casi como si estuviera prohibido.
Le entiendo y comprendo la situación
aunque en esta casa
jamás le hayamos
puesto puertas al campo
en ese sentido.
Pero ya palpa
todos los prejuicios
sociales y culturales
con cinco años.
Ya ha definido
que el rosa es de chicas
y que se llevas
pelo largo siendo chico
es un poco raro.
Es tremendo analizar
que aunque desde casa
jamás hayamos establecido
dichos parámetros,
fuera de ella
la presión te acaba sometiendo.
No me preocupa en exceso,
tengo claro que seguiremo
criándole, educándole y cuidándole
con los mismos códigos
de libertad de expresión,
de iniciativa y poder en sus decisiones
y del obligado consentimiento
en cualquiera de las situaciones.
Todavía es pequeño
para que consolide tales conceptos,
pero desde el útero
defendemos tales posiciones
y fundamentos.
Lo acabará entendiendo
y espero que aceptando
y compartiendo.
Si quiere explorar
y darse el permiso de sentir
que está haciendo algo
que "no corresponde",
aquí nunca encontrará oposición,
sino todo lo contrario,
chocará de lleno
con nuestra acogida, validación
y "permiso" para hacerlo.
Tanto progreso tecnológico,
científico y social
para que luego psicológica
e ideológicamente
tengamos mentes
tan limitadas y cavernarias,
que nos sigan esposando
las manos para sentir
la opresión en las calles.
Qué puta pena, joder.
No es que haya esperanza,
sino que existen salidas
tangibles a todo esto,
y en esta casa
nos encaminamos juntas
hacia todas ellas
para un día,
salir a la luz,
en bragas,
sin sujetador
o desnudas
si es lo que nos apetece.
Ni cura
ni madero,
aunque si fueras a ser
esto último,
seguro que serás
de los buenos,
o buenas, quién sabe.
Pero ayer
también me dijeron
que ni torero,
y estoy más que de acuerdo.
La ética, la moral, la filosofía
y la ideología,
se empiezan a construir
desde la relaciones de casa
y nosotras no hemos perdido
ni un solo minuto.
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