domingo, 2 de octubre de 2022

Ramón es de llorar

Ramón.
Don Ramón.
Ramón de Morón de la Frontera.
Ramón es mi vecino
de barrio más querido.
Compartimos calle y emoción.
Ramón es del Betis
y ama el flamenco.
El otro día,
cuando llamé a su ventana,
estaba leyendo
'Historia social del flamenco'.
Ramón es comunitario.
Ramón es como mi abuelo.
Ojalá lo fuera.
Nos queremos mucho.
Pero al que más quiere es a Enzo.
- Enzoooo, ven aquí pá acá.

Camina despacito y con bastón,
como si siempre esperase
a alguien de manera altruista.
Sale a por el periódico
o a echar lo lotería
sin prisa,
dando pequeños pasos
con todo el peso de su cuerpo
y todos los achaques
que dice que tiene.
Es grande y voluminoso,
con unos ojos tan pequeños
como los de una cría
de pájaro,
azules y hundidos,
se para desde lejos
cuando le llamas
para reconocerte
según te vas acercando.

Se emociona al saludarte.
Hace tiempo que,
cada vez que le veo,
le achucho
como si fuera el peluche de mi infancia.
Y él llora de alegría
sin esconder su felicidad.
Y se le rompe la voz
cuando le preguntas cómo se encuentra.
Se fatiga al recordar
sus últimos ingresos.
Porque sí, hay veces
que topamos a su ventana del Bajo
y nos abre Alfonsa,
su mujer,
muerta de pena,
para decirnos que Ramón
ha tenido otro episodio.
Hasta que vuelve
son días raros
donde el barrio no suena igual.
Y hasta que vuelve,
la ventana que tocamos
es la de la cocina,
para que Alfonsa nos cuente
la evolución de Ramón,
que ahora está en el hospital
alegrando las jornadas
de las enfermeras.

Porque Ramón tiene
mucha gracia y guasa.
Ramón es del sur,
le delata su acento.
Así que cuando vuelve Ramón,
el abrazo que le damos
es más fuerte
de lo que él puede soportar.
Se emociona tanto
que tiene dificultades
para respirar.
Así que le acariciamos
como si fuera un niño
y le toco la cara que pincha
por los días que no se ha afeitado.
Y Alfonsa se derrite al ver
cómo queremos a Ramón
en la comunidad,
en su/nuestra comunidad
envejecida y llena de historia.

Ramón ya come poquito.
Algún cacho de queso
y dos o tres sardinas
por la noche.
Como le gustaría tomarse
un manzanilla.
Nos contó que hay un gitano
en Plaza España de Sevilla,
que toca flamenco con su guitarra
de solo cuatro cuerdas.
Eso no lo hace nadie más que él.
Si dependiera de mi,
le cambiaba el nombre
la Benito Villamarín
para ponerle 'Ramón de la Frontera'.
Le conocí cuando cayó la Filomena
y pasé por su portal
con mi pala
despejando toda la nieve
y el hielo.
Desde entonces somos íntimos,
por su agradecimiento y su ternura.

Ojalá les hubieran conocido
antes de la pandemia
para haberles cuidado
como cuidé a mi hijo.
Para haberles llevado el pan,
la medicación o cualquier
noticia bonita
que les alegrará un 
poquito el confinamiento.
Si le hubiera conocido antes,
le hubiera dado de comer en regazo
y dormido en brazos.
No sabéis qué sensación
cuando en verano
tocamos a su ventana abierta,
descorrer la cortina
y ver su enorme barriga
con la camisa desabrochada.
Y deja todo lo que esté haciendo
para levantarse como un muchacho
para ver a l@s cachorr@s.
- Toma Enzoooo, pá unas chucherías.

O verle pasear en invierno,
en los días nublados y grises,
sin abrigo y con 
su bufanda del Betis.
Yo de mayor quiero ser como Ramón.
También son clientes
de la tienda de mi madre,
y cada vez que pueden,
aunque no necesiten nada,
se acercan a ver a mi madre
para decirla que tiene un hijo maravilloso.
Ese es mi amigo Ramón,
y su mujer Alfonsa,
su sombra,
que sufre muchísimo
cada vez que Ramón
se emociona,
pero sabe,
que es una persona muy querida
en el barrio.

Ramón,
de Morón de la Frontera,
del portal 11
con ventanales al cielo.
No hay vez que pase cerca
y no mire su ventana
con el miedo de saber
si Ramón estará dentro.
Pero casi siempre llamo
a no ser que sea muy tarde,
para alegrarme el corazón
y recordarme porqué
me gusta tanto este barrio.
Por personas como Ramón.
Mi amigo octogenario, Ramón.

Aunque no vayáis a conocer
a Mi Ramón,
tenéis que saber que,
muy cerca vuestra,
en algún portal colindante,
os está esperando el vuestro.
Caundo Enzo se cuelga
de los barrotes de la ventana
para llamar y ver a Ramón
es de mis cosas preferidas.
Espero que Gala tenga 
este a tiempo de poder
hacer los mismo
y que siempre,
Alfonsa y Ramón,
no estén esperando.

_A Ramón y Alfonsa aunque nunca
vayan a leer esto. A mis vecinas.
A mi barrio_

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