domingo, 31 de julio de 2022

Los pantalones rosas son de chica

- Los pantalones rosas son de chica- me dice.
+ ¿Por qué?+ le pregunto.
- Porque sí- concluye.
Y claro, el mundo
de su casa y de su familia
es solo uno de los mundos
de los que conforman su universo.

"Violencia social sin matices"
decía el otro día Pablo Iglesias.
La violencia que sufrimos 
como sociedad
de todos aquellos elementos
derivados del poder,
pasará a ser la violencia
que ejerceremos
como sociedad
para dejar de ser ser reprimidas,
para superar de una vez por todas
la categoría de víctimas.
Porque les importa más
que se queme un contenedor,
que se queme un trabajador
a las 15.00 de la tarde
mientras despeja las calles.

A mí no me gusta el rosa,
seguramente influenciado
por la tendencia en moda
basada en roles y estereotipos;
pero tampoco me gusta el azul,
el color más conservador
de los colores que existen.
En todo caso,
y contradiciendo
algunas de mis justificaciones,
los colores no significan nada,
los colores no se compran,
los colores no se pueden tocar.
Ya lo dijeron Los Lenguajes
y Galeano.

Los mensajes que recibe
al echar un vistazo a su alrededor,
simplifican que, dependiendo
de si eres chico o chica,
vestirás de una determinada manera.
Por tanto, en base a sus elaboraciones
a partir del contexto, en realidad,
está en lo cierto.

Varias cosas.
Si desde que nacen,
cuando todavía no disciernen
el significado de las palabras,
utilizamos un discurso igualitario,
inclusivo y respetuoso,
estaremos asentando las bases
de preconceptos e ideas
más justas y comunitarias.
Si cuando crecen,
les planteamos la posibilidad
de poseer un pantalón rosa
o cualquier otro objeto
supuestamente controvertido,
les habilitamos en la idea
de que es posible
tenerlo, hacerlo y ponérselo;
en última instancia,
si decide no usarlo,
estará en su pleno derecho,
pero qué no sea
por un etiquetado ambiguo y machista.
Si cuando siguen creciendo
utilizan la palabra maricón,
o maricona, o bollera,
o cualquiera de los términos
del campo semántico
de manera despectiva y denigrante,
se estarán equivocando,
nos habremos equivocado.
Autodenominarse maricón
me parece bien 
siempre que sea
una decisión personal e instransferible,
como forma de lucha y visibilización
si se quiere,
pero no seré yo quien
se exprese en esos términos.
Aquí siempre he tenido muchas dudas.

A lo que voy.
Hace tiempo que superé
todo lo estético,
todo lo que tiene que ver
con patrones textiles,
con disfraces,
con las infinitas opciones
de transformarse.
Lo que más me preocupa
son las actitudes homófobas,
tanto las explícitas por convicción,
como las sutiles por tenerlas integradas.
Desde casa defenderemos
justo lo contrario,
un abanico de colores,
todos los que quepan y existan,
para encontrar en lo diverso 
todo lo que echamos en falta.

Ya empiezan a llegar
las primeras explicaciones
medianamemte complejas
y comprometidas.
Intentaré responder a cada una
de tus demandas
desde la posición
más justa y solidaria
que se me ocurra.
El color rosa no es de chica,
no es de nadie,
pero si no te lo quieres poner
estampado en un pantalón
no hay problema,
sólo debes respetar
y no clasificar
al que sí quiera hacerlo.


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