no vinculante,
como la de Monarkía o Repúblika,
pero con un resultado
extraordinario
en todo caso.
El norte alberga vida
desde Provanco a Bilbao.
No conozco a nadie
que haya conseguido
desarraigarse del norte,
por eso no nos debemos
a su suerte
sino a su ensencia.
La Tita Ana
y el Tito Bibi
con más vocación
de pamadres
que cualquiera
de l@s que conozco.
Van a serlo
sin ornamentos
ni titulares en las portadas.
Van a serlo
desde la prudencia
que les caracteriza
y desde la humildad
que emanan.
Van a serlo
porque si alguien
puede serlo,
son ellas.
Que se lo digan a Enzo.
El único postureo
fue debatirse entre
dos nombres
cuando ya sabían
que solo Ekay
cabía en su vocabulario.
Un diccionario
cuya letra K
será seguramente
de las que menos
palabras contenga
y que al mismo tiempo
es otra de la razones
por las que son
tan especiales.
Como sus dos ángeles
con sexo,
que refugian
desde algún lugar
todos los cuidados
distanciados de neutralidad.
Con el nombre más original
de todos los posibles,
marcará la diferencia
entre el norte y el sur
de un planeta polarizado.
Y lo hará
dese la Meseta,
tu alcazaba,
tu atalaya,
sin murallas
que repriman
a l@s Nadie.
Con tantas lenguas
como lenguajes disponibles.
Con la raíz fuerte y perenne
que sostenga todas
nuestras debilidades.
Con la decencia
que todo el mundo busca
y desde la humildad
que no todo el mundo encuentra.
Si pudiera elegir
a mis pamadres,
no se me caería la cara de vergüenza
por elegir solo a l@s tuy@s,
para sentarme a tu lado
y criarnos colmados
de todo lo que se espera
que tiene que ser reconfortante.
Como le suelo decir
a las personas
que me importan,
ojalá esté a la altura
de todas tus circunstancias,
porque si algo
defiendo en la vida
desde que tengo hij@s,
es precisamente
al colectivo de la infancia.
Y tú vienes
para redefinirla,
para demostrar
que ante las adversidades,
los buenos modales
y la lucha de clases
no están reñidas.
Que tu madriguera
sea también la mía,
y la nuestra,
y la de todas
que andan buscando
lugares amables,
manos amigas
y ternura a raudales.
De Vikálvaro a Koslada
con la K de tu nombre,
la que tantas alegrías
me ha dado
y con las que ahora
cierro el círculo
gracias a ti.
Cuando te tenga en brazos,
te contaré las historias
de tu madre y de tu padre
para que sepas
de dónde vienes
y adónde puerer ir,
si quieres.
Te kiero,
o como escribíamos
antes por sms:
TK.
_A Ekay y sus pamadres _
No hay comentarios:
Publicar un comentario