jueves, 27 de febrero de 2020

Dormir en el hombro

Cuando estás
apunto del colapso
y te da igual dónde.
Cuando no puedes más
y te dejas azaroso
llevar por el
soplo del viento.
Cuando dormir
no es una opción
pero se convierte
en algo inequívoco.
Cuando no encuentras
consuelo pero una
palmadita en la espalda
lo cura todo.
Cuando sufres
las consecuencias
de una noche a la deriva.
Cuando necesitas
que te cojan
y siempre ha alguien
para hacerlo.
Cuando encaja
a la perfección
como la última
pieza del puzzle.
Cuando músculos
y huesos
hacen las veces
de arrugas
en la sábana.
Cuando no importan
las superficies.
Cuando cierras los ojos
de lágrimas en fuga,
apoyas la cabeza
con el pelo sudado,
temperatura ecuatorial
y te duermes en apenas
segundos
tumbado
sobre el hombro,
significa
que somos capaces de todo.

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