católica del barrio
de pequeño.
Más tarde
me cambiaron
a un cole pública
también del barrio.
En el mismo barrio
me fui a hacer
la E.S.O y bachillerato
en ámbito concertado.
Y luego ya cambié
de ciudades y distritos.
Pero más tarde volví
para estudiar un ciclo
en el insti del barrio
e incluso trabajé
un tiempo
en mi barrio.
Me independicé
pero no me moví
del barrio
y mi hijo pertenece
también al barrio.
Cuando era pequeño
iba emocionado
con la lista de la compra
al "súper del barrio",
el Ahorramás.
Hay cuatro en mi Distrito,
tres de ellos
en la misma calle.
Crecí entre sus pasillos,
sus marcas
y sus colores.
Conocía a todas
las polleras,
al carnicero,
al pescadero
y a la panadera.
Vi amargarse
a los encargados
con el paso del tiempo
y envejecer bonito
a las cajeras.
Me encantaba ir a comprar
en Navidad
par las cenas festivas.
Me hice fiel al café,
al tomate
y a la arena de gato.
También a la cerveza
Mahou clásica
por su precio
y porque era
la que toda la vida
se había tomado en casa.
En fin...
Mi hermano
en la actualidad
se convirtió en uno de ellos
encontrando ese sitio
que tanto tiempo
andaba buscando.
Y lo hizo bien.
Realmente bien.
Con tan mala para
que se acogió
a su derecho
de baja médica.
Y nunca lo dejaron volver.
Y no solo eso.
Sino que además
le denigraron
y le insultaron.
Le machacaron
con tretas legales
de trileros criminales.
Le agredieron la patata
con un documento fullero.
Despido disciplinario.
Y aquí se acaba
su experiencia
en "el súper del barrio".
Y por supuesto
que también
se acaban
mi consumo,
mis mitos
y mis buenos recuerdos.
Se merecen escraches,
pintadas y provocaciones.
Hablo de los despachos
no de las trabajadoras.
El Súper del barrio
que estafa tanto
como las casas de apuestas.
Que criminaliza
como cualquier
comisaría.
Que te echa
a la calle
como la puerta
de la Junta
que nunca se abre.
Siempre abogué
por el consumo local.
La tendencia debería ser
ir de más a menos,
de lo grande
a lo pequeño.
Consumir al librero,
a la frutera,
al tendero,
al camello.
Grandes empresas
narcotraficantes
bicolor,
el del régimen.
El ultramarinos
es la piedra
que se lanza
contra el tanque;
que no hace daño
pero resiste.
Hay un negro
en cada puerta
del supermercado,
márketing publicitario,
miseria tras no
morir ahogado.
Qué barato
sale el despido
y la mentira
jugando con las vidas
de las familias.
Tremenda la reforma,
los constitucionalistas
y España;
¡Puta España!
vergüenza de España.
Los verdaderos
patriotas
tenemos fecha
de caducidad,
pero nos seguirá
sudando la polla
la fecha de consumo
preferente.
Ahorramás,
Barrabás;
me despido
displicente
de ti
tal y como lo hiciste
con las sangre de mi sangre.
Odio eterno.
Solución violenta.
_A mi hermano
y a todas
las barrionalistas_
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