Ella no come demasiado
y le gusta caminar
deprisa,
vestirse con tiempo
y ganarle
tiempo al sueño.
Sonríe mucho
sin ser vista
para no
producir
envidia.
No sabe de
Matemáticas,
ni yo tampoco,
pero a quién
no le gustan
los porcentajes.
Se acomoda
en el mínimo
espacio posible
y se sienta
tensada
convencida
del propósito.
Experta en mirar
sin que le haga
falta ver,
reparte abrazos
proporcionados
a tus necesidades.
Amante incondicional
de las cosas
que todavía
quedan por entender;
complemento directo
del sujeto
conjugado
eficientemente
con el verbo
que indica
la acción
a desarrollar.
Colmada de virtudes
se sacude los defectos
para hacerlos
conversos
con humilde
naturalidad,
desnuda,
erguida
y voladora,
como la mariposa
que atraviesa
el seco terreno
con el horizonte
por bandera
de llegarnos
alguna vez.
Nota de autor: el título se lo debo a Haruki Murakami.
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