tras los Zidanes y Errejones,
agresores con aguijones
en puestos de poder
esparciendo al libre albedrío
sus voluntades.
Hasta los Monederos
contienen babas,
mocos y vómitos,
vacíos.
Que hastío
el regocijo
de los señoritos-corderitos
degollados.
Venga de donde venga
nunca hay perdón
ni reconocimiento,
no hay humildad
ni sentencia.
No nos tenemos
que deconstruir,
nos tienen que reventar
para que empiecen
a morir los otros,
nosotros,
no ellas.
El bochorno
de que ya casi nada
nos produzca
ni siquiera algo
de vergüenza.
Todos los besos que no dimos
no son los mismos
que todos los que dimos
sin consentimiento.
Las líneas rojas
son Ley, Iglesia y
señal 🛑 inequívoca
de donde se encuentra
el limite,
y cada una pone los suyos
con libertad.
El agresor está en casa,
puede tener hij@s
o ser compañero
de trabajo.
Cómo no vamos a ser
violadores en potencia;
cómo no van a señalarnos
por nuestras atrocidades;
cómo no nos van a tener
miedo por nuestra
agresividad o impasividad,
lo mismo da.
Un chavista, con gafas
que da clase en la universidad
y se ha emborrachado
de poder y puesto insignias
de autoridad honorífica,
también es un machista
con grandes probabilidades
de cometer una agresión sexual.
De verdad que es
absolutamente insoportable,
por favor, que pare ya,
que paremos ya,
que paréis ya
de una puta vez,
que tengáis o no tengáis madre,
os ha parido una.
Monedero-Cordero,
se demuestre o no
tu agresión,
es vox pópuli
que has ejercido
abuao de poder
por tu puesto,
por tus huevos,
en definitiva por ser hombre.
Si caminando por la calle
me encontrase con un nazi,
brotarían de mí deseos
de aniquilación;
si me encontrase con un pijo
le adoctrinaría;
pero si me encontrase contigo
te confrontaría, te señalaría,
te posicionaría
en el lado de los malos,
en el bando equivocado.
Que te jodan,
yo no quiero ser como tú.
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