lunes, 24 de marzo de 2025

38 cremalleras

El día en el que naces
por trigésima octava vez,
ya has demostrado 
por enésima vez
que conceptualizar 
las mochilas es una falacia.
Has arreglado tantas
cremalleras 🤐 como 
cosas te guardas,
porque como aprendí 
en bachillerato,
las sabias explicitan 
lo que saben y
las eruditas también lo saben,
pero callan para dar
la oportunidad al resto.

Marcar la diferencia 
es dificilísimo 
y tú llevas 38 años haciéndolo.
Y lo haces sin presumir,
sin atisbos de egos
que anulen a las demás,
sin ningún protagonismo
que supongan
posiciones de poder.
Se trata precisamente de eso,
de ser poderosa
sin ejercer ni manifestar 
ningún tipo de privilegio
o autoridad.
Mamá hace más fácil
la vida al resto,
es tan simple como complejo.

Las cremalleras se abren,
se encasquillan, se salen
o incluso se rompen.
Mantenerlas a salvo
o arreglarlas
está en mano de unas pocas.
Cuidarlas y amarlas
de casi nadie.
Pero mamá es una de ellas.
Mamá es de las que sube
la cremallera hasta arriba
para que no entre nada de frío.
Pero es que además,
sabe colocalar de tal forma
para que jamás te moleste
en el cuello.
El arte de ser una cremallerista.

Treinta y ocho años
de diversas cremalleras
y más de seis maternando 
sin que a nadie
nos haya faltado nunca
la nuestra.
Hacer sentir especial
a las personas 
es como cuando te abrigas
y te acomodan la ropa
que tienes debajo
para no sentirte incómoda.
Un cuidado máximo
por los detalles pequeños
que procuran que el detalle
principal no tenga
ni una sola fisura.

Siempre lo decimos:
nosotras podríamos 
morirnos ya tranquilas,
pero no vamos a hacerlo, 
nos quedan muchas cremalleras.
Mamá Noe solo hay una
y nos ha tocado a nosotr@s,
qué suerte la nuestra.

_A tus 38, vieja (no os confundáis,
no es por vieja, es por madre)_






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