sábado, 18 de enero de 2025

El 130

El 130 tiene sabor
a servicio a domicilio
con menores,
un tipo de acompañamiento 
que llevo ejerciendo 
casi toda mi vida
empezando por mi hermano.
Es el bus del barrio
erróneamente denominado 
el yonquibus,
un estigma que ha calado
desde las clases más privilegiadas
hasta las clases más vapuleadas.

Revisito esta línea de la EMT
con ternura y nostalgia,
recordando aquellos horarios 
excesivos por un sueldo
tan precario.
Incluso con esas
era feliz, éramos felices,
nos habíamos lanzado
de lleno a la emancipación 
y al surgimiento
de La Mariana.
No se me olvida aquel
15 de enero,
día de la recogida de llaves,
cuando me hice la foto
en el bar Donde siempre.

Pasé por zonas tan dispares 
como Villaverde Bajo,
Usera, Ciudad de los Ángeles 
y San Cristóbal.
El 130 es Vallecas,
mercado, polígono 
y M-40.
Nunca necesité un coche
para llegar a los sitios
más insospechados.
Devoré libros,
me vestí de música 
y escribí como un animal
para acabar transcribiendo
los textos en una
biblioteca municipal.

El 130 fue un punto de inflexión 
y no lo transité 
hasta que no tuve
una excusa laboral.
Ahora lo tengo
debajo de mi casa
nada más salir del portal 
y mis cachorr@s
lo habitan con la misma ilusión 
con la que lo hice
yo en su día.
Es curioso cómo 
reproducimos 
las mismas cosas
sin que nadie
nos haya explicado 
que antes lo hicieron otr@s.

Mi vida es un trayecto
en transporte público,
pero es que además
también es una formación educativa
en lo público,
incluso trabajo para lo público;
y no solo eso,
sino que mi ideología 
se basa en lo público.
El 130 es público y universal,
comunitario y munipalista,
obrero y con conciencia de clase,
es un autobús diverso y rico
lleno de países.

El 130 me ha conducido
a la precariedad, que no mediocridad,
más absoluta.
Ahora me lleva
a acompañar la muerte,
a presentar mis respetos.
Pero es que en su día 
me construyó 
como persona 
cuando lo cogía 
a primera hora de la mañana 
y me recogía 
para volver a casa
según empezaba la noche.

Hacía tiempo 
que no me salía 
un relato tan fluido.
Eso se lo debo
a las horas extras
de pensamiento
mientras miraba 
por las ventanas del 130.

_A la línea 130_

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